1 de enero de 2016

El correo de año nuevo

Todos los años, entre el 1 y el 5 de enero, envío un correo a mis amigos más cercanos. Es una tradición que empecé en 2008, y que a día de hoy sigo manteniendo.

La nochevieja de 2008 fue bastante catastrófica: Mi entonces pareja no me hacía ni caso (cortaríamos dos días después), echaba muchísimo de menos Madrid, me reafirmaba en mi odio negro hacia mi ciudad natal (tardaría aún unos años en volver a apreciarla), mi madre estaba bastante bajeras, y junta nos habíamos montado una plataforma anti-Nochevieja renegando del mundo en general.

Fue el único año de mi vida que no me comí las uvas (comimos gajos de mandarinas). El 2009 fue un año mortal de necesidad, así que no os lo recomiendo.

Pero entre esa vorágine de pesimismo, se me ocurrió escribir un mail a mi gente más cercana para contarles cómo había sido mi 2008. Muchos de ellos habían escrito textos similares en sus blogs y fotologs (sí, era esa época) y yo me había negado a hacerlo, muy en modo señor Scrooge.

Me gustó la idea, y la mantuve en los años siguientes, hasta ser a día de hoy una tradición infaltable.

El correo suele ser un tocho de tres pares de narices, ya que voy contando casi todas mis vivencias y emociones importantes de enero a diciembre, con cierto detalle. Siempre alguno me comenta que no sabe cómo puedo acordarme de tantas cosas. La verdad es que yo tampoco lo tengo claro. Simplemente me siento, empiezo a pensar en enero del año que acaba de terminar (muchas veces en el momento de escribir el correo) y los recuerdos van fluyendo encadenados. Es una sensación muy chula.

Para mí, ese correo es importante por muchas razones. Por una parte, me parece una forma estupenda de clausurar el año y dejar cerradas las cosas que han ocurrido. Aunque cada vez siento más que la medida del tiempo es un encorsetamiento humano, creo que todos necesitamos cerrar etapas, y el calendario nos da una buena excusa. En este caso, sacar, observar, limpiar, revisar y guardar tooodos los momentos importantes de un año, me sirve para clausurarlo y quedar en paz con él.
Esto, con años muy muy complejos o de muchos cambios, como 2013, fue especialmente catártico. Una es muy sensible, y según relataba momentos (como la fuga del chico del sombrero) me sentía igual que en aquel instante.

Además, es una forma de sentir más cerca a los amigos que son más cercanos a mí. Todos los años de la lista entra y sale gente (menos el año pasado, que por primera y única vez no salió nadie). Porque ocurren cosas que hacen que los demás se aparten, o que tú encuentres caminos nuevos.
Pero los que están (y sobre todo los que permanecen) son patanegra.

Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que a la mayoría de mis amigos los veo menos de lo que me gustaría, y que muchos de ellos viven a distancias que van de los 600 a los 9.000 kilómetros de mí. Y por más que les veas o hagas Skype de vez en cuando, tener la oportunidad de contarles tus vivencias y además dejarles patente lo mucho que les quieres, es algo especial.

Una cosa llamativa sobre las personas que entran y salen, es que cuando empiezo a trabar amistad con alguien, a veces me planteo "¿le mando el correo en fin de año?". No importa lo que me responda, hasta ahora el 100% de las veces cuando me he sentado a escribir, no ha estado en la lista. Creo que voy a empezar a condenar al ostracismo a cualquier persona que me inspire ese pensamiento, para ir más rápidos...

Todos los años, al final del correo hay una especie de "Darse de baja". Yo entiendo que no a todo el mundo le puede apetecer leerse a principio de año un mail interminable en el que yo cuento mi vida. Todos los años alguien me contesta diciendo que soy idiota y que no se quieren dar de baja. Son la leche.

Este año tengo mucho que contar en ese mail, porque 2015 ha sido un año complicado y lleno de cambios. Me sentaré a escribirlo en un rato, o tal vez mañana en el tren. Y aprovecharé para cerrar un nuevo capítulo, recordar a quienes quiero mucho que les quiero mucho, y seguir perpetuando una de las tradiciones más absurdas y queridas de mi vida, que hoy me ha apetecido compartir aquí.

Feliz año a todos los que pasáis por este rinconcito. Sed felices.

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