26 de febrero de 2015

Los días de silencio



Suena el despertador. Anyone else but you.

Lleva dos años sonando, y no la odio. Es la canción de despertador perfecta: constante, suave, agradable.
Me incorporo, o ruedo hacia el borde de la cama, según el sueño que tenga.
Apago la alarma.
Enciendo el flexo que apunta hacia el techo y me hace de lamparita de noche.
Me pongo las gafas.



Salgo de la cama. Hace frío.
Voy al baño, me miro de refilón en el espejo. Tengo cara de dormida, y ojeras. Antes nunca tenía ojeras, y desde que empecé a trabajar, ahí están siempre.
Me siento en la taza, me levanto, tiro de la cadena. Ruido de agua. Me parece un escándalo a estas horas.
Me estiro. Vuelvo a mirarme en el espejo. Tengo un nido de rizos castaños encima de la cabeza. Un día anidará en él una familia de pájaros, y a ver cómo los saco de allí…
Me toco los rizos con la mano, son esponjosos. Suspiro.
Me lavo la cara, las manos y los dientes. El agua está helada. Me encanta.

Hago la cama. Sábana, edredón, cojín azul, cojín de flores, cojín naranja, cojín de gato.
Coloco la manta doblada a los pies. Encima pongo a Mysha, la tigresa de peluche.
Abro la cortina y salgo al salón.

Depende del día, sonreiré o no. Si la tarde anterior tuve tiempo, el salón y la cocina estarán recogidos. Si no, la mitad de mi casa se habrá convertido en un bazar gigante, y me enfrentaré al dilema de recogerlo ahora o cuando vuelva reventada del trabajo.
Hoy está recogido.
Cojo la guitarra y el ukelele, y los muevo del sofá a la cama. Todas las mañanas van del sofá a la cama y, cada noche, de la cama al sofá. En las casa pequeñas, los instrumentos no tienen sitio propio.

Me visto en el salón. No me suelo complicar: Unos vaqueros camiseta, jersey, los zapatos marrones.
Luego el pelo. Si no me he duchado, va siempre recogido: Una cola de caballo, un moño, una cola al lado, media cola, una diadema… Si me duché la noche anterior, seguramente irá trenzado. Muy de vez en cuando, suelto.

No desayuno. Nunca desayuno entre semana. Cojo una fruta, o una barra de cereales, o un croissant, para comer en el tren.

Meto la comida del día y el libro en la bandolera. Me pongo el abrigo de reina de corazones, me enrollo al cuello la bufanda y me cuelgo la bolsa.

Abro la puerta y cierro con llave.

Salgo a la calle. Lavapiés está casi vacío a estas horas. El sol lo vuelve todo dorado. Es tan bonito…

Bajo la cuesta con el aire frío en la cara, despertándome, mirando a los niños que van al colegio.

Llego al tren, me subo y me sumerjo en el libro mientras desayuno.

Llego al trabajo, abro la puerta, y pronuncio las primeras palabras del día, una hora después de haberme levantado.
Buenos días.
Ya no callaré mucho más hasta la noche.

Son los días de silencio. Los días en que duermo sola, me despierto sola, y no hablo con nadie hasta llegar al trabajo.
Una hora de quietud, de no oír música, ni voces, ni ruidos. Sólo el chorro del agua, el roce de la ropa, mis pasos sobre la calle.
Días de silencio.
No son muchos, pero son maravillosos. Me encanta disfrutar de esos momentos tranquilos, solitarios, sin ruido, sin voces, sin compañía. Sólo conmigo.


19 de febrero de 2015

50 polvos con Grey

Chica conoce chico.
Chico es rico, está bueno y es misterioso.
Chica se pilla por chico.
Chico intenta impresionar a chica.
Chico y chica follan. Mucho.
Chico zurra a chica.
Chica se raya.
Y así durante dos libros más, con algún detalle extra (intrigas, ex sumisas locas, bodas...).

Acabo de haceros el favor de evitaros ver o leer Cincuenta sombras de Grey. No me deis las gracias, no se merecen. Esto es como salvar a soldados aliados en la guerra, sus vidas son recompensa suficiente.

Sí, yo me he leído los libros. Bueno, más o menos. Me empecé el primero, y tras varios ataques de risa y mucha impaciencia, empecé a saltarme páginas para obtener la máxima información con el menor contacto posible con aquello. Me leí los dos primeros tomos (un tercio de cada uno aproximadamente, el resto lo hojeé), y el principio del tercero, tras lo cual decidí que aquello era demasiado para mí. Que mis neuronas no se merecían semejante bazofia.

Y debéis saber que lo hice por vosotros. Para poder venir aquí, destripar el tema con precisión y conocimiento de causa, y que no pudiera venir ninguna de esas fans que van por Google buscando "50 sombras de Grey pdf" a decirme que cómo puedo opinar sin conocer.

Me habían dicho que era un libro de mierda.

Es peor.

No hay por dónde cogerlo, literalmente.
Es tan malo, TAN malo que no sé por dónde empezar a explicar el mojón tan monumental que es.

Vamos a ir poco a poco. Voy a explicar todos los elementos de la historia, la estructura y la redacción que hace que esa trilogía sea una abominación como novela, como historia, como relato erótico, como visión de la sociedad y como ente dentro del universo conocido. Porque es que no se salva ni una coma.

El peor libro que he leído nunca
La historia da vergüenza ajena de puro predecible. Eso no es necesariamente malo, hay historias predecibles muy entretenidas, pero no es el caso. Ésta es una historia que pretende ser misteriosa, embriagadora, adictiva... y parece pensada por un niño de cinco años.
Todo lo que ocurre es tan absolutamente esperable que te aburres. Pasas páginas pensando "claro, ahora viene cuando él... ahí lo tienes. Ajam. Seguro que ahora ella se queda fascinada... exacto. Guay. Y ahora les pillan. Bingo. ¿Y si voy a la compra esta tarde? Oh, mira, se han puesto a follar, seguro que ahora le hace... eeeeeso es, qué obvio todo por favor. Necesito plátanos, pistachos, suavizante... ¿En serio? ¿Otra vez la frasecita de "no te muerdas el labio"? Qué cansino por diosss... Igual voy a comprar ahora, así tengo excusa para dejar de leer esta mierda".

Los personajes son planos, sin matices, sin conflictos. No importa que la escritora quiera aparentar que todo es un permanente dilema, nadie se lo cree. Todos los personajes hacen exactamente lo que se espera de ellos en todo momento, sin salirse ni un ápice de su guión. Son como muñecos recortables: planos, endebles, puestos en pie sobre solapas de papel. A nada que intentas pensar en motivaciones ulteriores, se caen. Ni siquiera el intento de hacer a Grey "misterioso" por un pasado complicado se tiene en pie. Es demasiado obvio, demasiado directo, demasiado dramático para que te creas que es cierto.

Luego hay frases impagables como "Soy muy rico, señorita Steele, así que tengo aficiones caras y fascinantes", oh sí pequeña, admira mi apasionante vida de muchimillonario. Todo el mundo sabe que la gente con pasta es la que más cosas interesantes hace.
Todo está tan forzado que produce verdadero cansancio leerlo: la chica torpe y patito feo, el chico maravilloso de anuncio, las sábanas de satén, las fustas puestas todas en fila, el baño de hotel maravilloso, el coche impecable, la comida deliciosa... es como un gigantesco y aburrido decorado.

Llega un momento en que te preguntas por qué estás leyendo eso. Llega un momento en que te preguntas cómo es posible que ese libro esté publicado, y sea un best seller, mientras miles de escritores intentan vender verdaderas obras de arte que nadie quiere. Y pierdes la fe en la Humanidad y su cultura. Y te sientes desencantado y furioso. Y decides irte de ermitaño a las montañas para alejarte de esta sociedad vacía y corrupta.

¿¿¿Veis a lo que conduce esa trilogía del demonio???



Un fanfiction que se fue de las manos
Cabe decir que 50 sombras de Grey es un plagio de la saga de Crepúsculo tan absolutamente evidente que no entiendo cómo es posible que Stephenie Meyer no haya reclamado parte de los beneficios de la historia, ya que está montada sobre sus propios personajes y su universo.

Sí, me he leído los libros de Crepúsculo, alguno más de una vez. Y es más, me gustaron. Son libros simplones, malos, con una visión cursi de los vampiros, pero enganchan, están decentemente escritos y son una lectura lineal y de "todo acaba bien" para cuando no te apetece nada más complejo. Y, comparado con Grey, son obras maestras de la literatura de todos los tiempos.

Para quien no lo sepa, la historia de Grey y Anastasia surgió como un fanfiction de Crepúsculo llamado "Master of the Universe" en el que Bella y Edward fornicaban, y Edward le daba estopa a la chica. Los usuarios del foro en el que se publicó el fanfiction protestaron por la temática, y la autora cambió "Edward" por "Christian" y "Bella" por "Ana" para publicar el relato en su propia web. Era el germen de la trilogía.

Conociendo estos orígenes, no sorprende a nadie que haya similitudes entre las dos historias... ¡¡¡pero es que son virtualmente idénticas!!! ¿No os lo creéis? Aquí, una lista de "coincidencias":
  • La protagonista es torpe
  • La protagonista tiene un coche viejo que al chico le horroriza que conduzca y que le cambia por uno nuevo en cuanto puede
  • El padre de Ana y el padre de Bella son IDÉNTICOS como personajes
  • La relación de Ana con su madre, su padre, y de los padres entre ellos son idénticas a las relaciones homólogas de Bella
  • El protagonista es rico y le hace regalos a la chica, y ella se resiste
  • El protagonista está obsesionado con el control (en este caso aún más que en Crepúsculo)
  • El protagonista no se cree merecedor de la chica 
  • El protagonista tiene un terrible secreto que la chica se teme y descubre, para averiguar que le mola
  • La obsesión del protagonista por casarse frente a la reticencia de la chica
  • Los padres de Grey son súper parecidos a los padres adoptivos de Edward, en la actitud hacia su hijo
  • El protagonista está obsesionado con que la chica coma, y coma bien
  • Todo se desarrolla en el estado de Washington, en los alrededores de Seattle
  • La protagonista devora libros y le flipan las novelas del siglo XIX
  • La protagonista tiene un amigo de otra etnia que está por ella, y se llama Jack (en Crepúsculo, Jacob)
  • La chica es súper guapa, todo el mundo lo ve, menos ella
  • La graduación de la protagonista (en este caso, de la universidad en lugar del instituto) es un punto de inflexión en la historia

Y esto lo he sacado de una lectura superficial, estoy segura de que si me leo los libros en profundidad, encuentro algún "Bella" en vez de "Anastasia".

Ya el que una autora necesite hacer un plagio en vez de crear su propio universo me parece lamentable. Si por lo menos fuera un fanfiction elaborado y de calidad, tendría un pase, ¡pero no! Ni para eso le ha dado. Ha conseguido empeorar magistralmente la calidad de la historia original. Y no era tarea fácil.



A "50 sombras" le falta un trío así
Sexo, sexo, sexo, sexo...
Sé que lo estáis esperando, así que no lo retrasaré más. Vamos a hablar de la enjundia del tema, del sexo, de esas escenas tórridas por las que tantas personas se han bebido la trilogía cruzando las piernas:


En el libro hay bastantes escenas de sexo explícito, aunque la autora ha comentado alguna vez que "lo importante de la historia no es el sexo, es una historia de amor" (ja).
Se trata de escenas bastante convencionales en su mayoría (de las otras hablamos luego), aunque para Anastasia todo sea el summum de la excitación, el erotismo y el placer (súper creíble todo).

Lo cierto es que en cualquier página de relatos calientes de internet se pueden encontrar escenas de mejor calidad, y más interesantes de leer.

El problema, una vez más, es que no te crees lo que estás leyendo. Es tan artificial que no hay manera de concentrarse, no digamos ya de excitarse con la lectura. A mí, sinceramente, me daba la risa.

Frases como "Es como un polo con sabor a Christian Grey" describiendo una felación son para reír, llorar, o cortarse las venas. ¿A qué persona adulta, con un mínimo de libido, se le ocurre escribir semejante cosa?

No digamos ya las escenas presuntamente "picantes" como que Anastasia se lave los dientes con el cepillo de él para sentirse "mala" y que a él se lo parezca. Uoooo, tenemos seis años y compartir cepillo es de niños traviesos. Por favor...

Luego están las frases de machito, que a lo mejor ponen cachonda a una monja aislada del mundo, pero a mí me hacían descojonarme. "Oh, sí, nena, te voy a follar", o "Córrete para mí, nena", me sonaban tanto a porno malo que me daban vergüenza ajena. A mí un tío me dice eso en pleno tema, y del ataque de risa me desmayo.

Para colmo tenemos al alter ego de Anastasia: la "diosa que lleva dentro" que es algo así como una femme fatal que ella va descubriendo, y que se flipa cuando quiere sexo y cuando actúa de forma "provocativa". Un recurso bastante innecesario, y que además de no aportar nada, es bastante ridículo.

Curiosamente, los libros plantean escenas sexuales que, desde mi punto de vista, son totalmente normales y frecuentes, como el colmo de la excitación, el erotismo y la aventura. O los estadounidenses son muchísimo más puritanos de lo que yo pensaba, o vivo entre pervertidos, porque si no, no se explica. Por ejemplo, ¿de verdad que a la chica le quiten un tampón y tengan relaciones mientras ella está con la regla es tan sumamente terrible como para cortarlo de la película alegando que es "Uno de los momentos más desagradables de la historia"? Lo flipo.

Me resulta asombroso que se diga que esta trilogía "ha ayudado a muchas mujeres a liberarse sexualmente", "ha descubierto a muchas mujeres el mundo del sexo", "ha llenado de fantasías a muchas mujeres". De hecho, me resulta más bien alarmante. ¿De verdad hay personas en el mundo con tan poca imaginación que estos libros les han descubierto el sexo? ¿Realmente hay mujeres que consideran este libro un buen "manual" de sexo, una ayuda real, útil, excitante...?
Al margen del machismo que destila todo el libro (y del que en seguida hablamos) y que ya sería motivo para no tenerlo jamás como referencia, da una visión del sexo tan realista, excitante y liberada como podría darla una peli porno de Disney. Imaginaos eso. Duele, ¿verdad? Chirría, ¿verdad? Pues lo mismo.


"Sado" de cartón piedra
En cuanto a la parte "controvertida" del sexo, es para tirarse al suelo. De la risa, claro.

La historia pretende cimentarse en una relación BDSM clásica. El BDSM es lo que se conoce popularmente como "sado" y que comprende Bondage, Dominación-Sumisión y Sado-Masoquismo. Es una opción sexual que comparten muchas personas en el mundo, y que da lugar a relaciones adultas, consentidas, maduras y responsables.

Bien. La autora de cincuenta sombras de Grey ha reconocido que no se documentó en absoluto sobre esa opción sexual al escribir sus libros, y es algo que se nota. Tanto en las numerosas veces que se muestran las inclinaciones lujuriosas de Grey como una especie de enfermedad mental provocada por su infancia (aunque el psiquiatra del sujeto lo desmiente, la idea permanece flotando) como en la sensación de que Anastasia le "cura" de esa tendencia.

Esta falta de documentación y ese lanzarse alegremente a mezclar conceptos tiene varios peligros. El primero de ellos, es el dar la sensación de que las relaciones BDSM se pueden tener siempre, con cualquiera, como sea, sin preparación de ningún tipo, basta con llevarse un látigo de siete colas al dormitorio y ¡ale! a gossssar.

El segundo es transmite la idea de que es algo ligero y divertido, apto incluso para alguien que nunca se haya sentido atraído por ello. Y, no sé, igual la rara soy yo, pero a mí no me excita que me peguen, nunca lo ha hecho, y por mucho que llegara el tío más morboso, guapo y espectacular que nunca se haya visto, no dejaría que me diera con el cinturón en la puta vida. Que se dé él en las narices, a ver si le da gustito.

Pero en el libro sí. En el libro a Anastasia nunca ha tenido tendencias sumisas, ni masoquistas (ni sexuales), pero le pone a mil que Grey le dé con una fusta de cuero trenzado en el clítoris, y que le dé latigazos (escenas verídicas).
Y yo me imagino a una de esas señoras que se han liberado sexualmente con estos libros, diciéndole a su Paco que le dé con la fusta de equitación del niño en el clítoris, para gozarlo como Anastasia. Y me imagino el chillido de la buena mujer al darse cuenta de que aquello no es como se lo habían pintado. ¡Oh, sorpresa, fatalidad!

El BDSM se considera toda una cultura, con símbolos, lenguaje y prácticas propias. Las personas que lo practican se lo toman muy en serio, se forman, se aseguran de no "iniciar" a cualquiera porque saben que no todo el mundo está preparado para ese tipo de relaciones, o que no todo el mundo sabe en qué consiste.
Requiere un proceso de consenso muy complejo, no contratos absurdos de "yo te digo qué comer, yo te pago la ropa...". Y trivializarlo así da una visión distorsionada de ese mundo, comparándolo con la tortura gratuita o con juegos de cama que no requieren ningún tipo de preparación más que las ganas.

Habría sido muy fácil para la autora documentarse sobre este tema. Y a lo mejor (sólo a lo mejor) hasta le habría quedado un libro interesante en ese sentido, divulgativo. Porque, además de toda la literatura del género que existe, hay incluso libros didácticos para saber sobre el tema. Lástima que la escritora no encontrase tiempo para leer ninguno. 


Machismo descarado
A medida que iba avanzando la historia, una de las cosas que más me sorprendieron fue el machismo que chorrea por los cuatro costados. Me sigue resultando muy chocante que pueda haber mujeres tan absolutamente machistas, y orgullosas de serlo, y parece ser que la autora de este esperpento está en ese club.

La relación entre Grey y Anastasia es una relación de dominación, sí, pero no en el marco del BDSM. Es una relación en la que la mujer acepta someterse al control obsesivo de su pareja. Él le prohíbe tomar el sol en topless, le chantajea para que tras casarse use el apellido de él en todos los ámbitos de su vida, le impone un tipo de alimentación, le dice literalmente "Quiero que tu mundo empiece y acabe conmigo", controla adónde va con un geolocalizador desde el principio de la historia, le impone el uso de determinados aparatos, la aparta de sus amistades habituales, se empeña en que trabaje en una empresa que le pertence... Y ella lo acepta todo, lo entiende, le parece bien, acepta su lado controlador, permite que se le prohíba disponer de su propio cuerpo, asume unos celos patológicos... porque le quiere y reconoce que, efectivamente, su mundo empieza y acaba con él.

¿¿¿¿¿En serio este libro ha enseñado a alguien a liberarse de algo?????

Lo más triste es que se pretende presentar a Anastasia como una mujer fuerte, independiente, decidida, que en realidad "consiente" a Grey por su triste historia pero que no se deja arrastrar. Y es falso. Anastasia es un trofeo, es una muñeca, es una propiedad exclusiva del protagonista masculino, y está más que feliz de ello.

En el sexo, más de lo mismo: ella es la pobre virgen sin experiencia (hasta deja una virginal mancha de sangre en la cama, por lo que Grey no sería tan buen amante como dice) a la que el macho desflora, descubriéndole un nuevo mundo de sensaciones. Él ha estado con chopocientas mujeres, pero la sexualidad de Anastasia nace y muere con Grey (ni siquiera se había masturbado antes), porque eso es lo apropiado para la mujer.

Por supuesto, ella siempre está cachonda, siempre le apetece, siempre está lista para él, como buena hembra. Y, por supuesto, en su primera vez Grey consigue que llegue al orgasmo sólo con estimularle los pechos, porque todo el mundo sabe que no hay nada más fácil para una mujer que en su vida se ha corrido (ni sola ni acompañada) que hacerlo mientras le manipula los pezones un tío que no ha estado nunca con ella, no sabe lo sensibles que son sus pechos, y no tiene ni puta idea de lo que le gusta (¡¡si no lo sabe ni ella!!). Porque Grey es un dios del sexo, y si te toca tienes seis orgasmos seguidos, sin respirar.

Ella consiente en el sado aunque no le gusta, porque él "lo necesita". Ella pone su sexualidad al servicio de su hombre, que es quien sabe cómo darle placer. Ella acepta no masturbarse, porque él quiere que sus orgasmos le pertenezcan en exclusiva. Ella sacrifica sus propios deseos para que él decida, porque él sabe lo que es mejor.

Uff, por favor, con tanta libertad sexual no me explico cómo no estamos todas quemando nuestros sujetadores opresores por la calle nada más leer estos libros erotizantes... 

Yo soy la primera en ser tremendamente crítica con el hembrismo y el ver machismo donde no lo hay, pero este libro (estos libros) han conseguido escandalizarme por el machismo patriarcal apestoso que esgrime como forma de amor. Exaltan en ella el amor esclavo, el amor dependiente, el amor en el que los participantes renuncian a su indivualidad y su unicidad para pertencer al otro. En él, exaltan el amor posesivo, controlador, celoso, agresivo y dominante por parte.

Es algo que ya se veía en su "precuela" Crepúsculo, pero que en la saga de Grey está totalmente descontrolado, planteándose situaciones de control y maltrato psicológico que cualquier juez del mundo condenaría sin la menor duda. 

Porque eso, perdonen que les diga, no es amor. Es una puñetera mierda ante la que el amor de verdad lloraría, se tiraría de los pelos, y se inmolaría.

 Y ese modelo, señoras y señores, ese pensamiento machista es el que se ha convertido en best seller en todo occidente. Eso es lo que muchísimas mujeres consumen encantadas, soñando con encontrar a su Grey particular que las controle, les domine y les llene de riquezas y orgasmos que (por supuesto) no pueden conseguir por ellas mismas.
¿¿¿¿Estamos todos gilipollas o es que el feminismo en realidad nunca existió????

Me niego a pensar que tantísimas mujeres aceptan, admiran y anhelan ese modelo de relación. Me niego a pensar que tantas mujeres carecen de la autoestima suficiente como para darse cuenta de su valor individual y único, y de que no necesitan para nada a un hombre.
Pero los números dicen otra cosa.

Es tan triste...

Poco más puedo decir sobre estos libros, más allá de volver a sorprenderme del tirón que han tenido. Antes de leerlo sabía que eran malos, pero no me imaginaba hasta qué punto serían lamentables.


Termino recomendando, muy en serio, a los lectores y seguidores de esta saga lamentable que se lean novelas eróticas en condiciones. Para saber de BDSM, "La historia de O". Para leer libros buenos, con argumento, interesantes, y con escenas sexuales explícitas, excitantes y exquisitamente escritas, todos los de la saga "Los hijos de la tierra", a excepción del primero, que es maravilloso pero no tiene sexo apenas.
Y si lo que queréis es calentaros con literatura erótica de calidad media, hay decenas de webs, seguro que buscando un poquito encontráis alguna que os encaje.

Y ahora, por si todo lo que he dicho no os disuade de leeros los libros, os dejo esta sublime lectura dramatizada que hizo Haplo Schaffer hace unos meses de algunos fragmentos. Si lo veis, no os hace falta leer nada, está todo lo que os vais a encontrar. 
Si esto no os convence de ir a leer antes las instrucciones del mando a distancia que las 50 sombras de Grey, más  oscuras, liberadas, y en vinagre, es que os merecéis leer los libros.



18 de febrero de 2015

La maravillosa indiferencia por San Valentín

¿Ya está? ¿Se ha acabado la batalla? ¿Podemos salir?
Fiu... vaya semanita...

¿Ya han recogido unos los corazones rosas y las cajas de bombones, y los otros las antorchas y las horcas?
Menos mal...

Una vez más, el 14 de febrero ha pasado, llevándose consigo a las dos facciones enfrentadas que año tras año se regodean en su visión de la fiesta más pastelosa del año.

Como ya comenté hace tiempo hablando de Halloween, parece que no sabemos hacer otra cosa que polarizarnos en cuanto una festividad se asoma por el horizonte.
En el caso de San Valentín, suele haber posiciones muy definidas:

  1. Las parejas pastelosas hasta vomitar. Parece que ellas, y nadie más que ellas, hubieran descubierto el amor en esa fecha concreta del mundo entero. Van derrochando amor (y babas) por donde quiera que van. Se regalan bombones flores, peluches, colgantes con forma de corazón, joyería variada, se mandan cartitas... Y comparten innecesariamente su amor con todo el mundo. Dan grima, porque además no te los crees. Sabes que ese derroche de romanticismo prefabricado se va a venir abajo en cualquier momento, cuando él se dé cuenta de que el 14 había quedado para ir con sus colegas, por ejemplo.
    Ellos lo viven, eso sí, a tope.

  2. Los anti-SanValentín. Aquí quiero destacar la maravillosa reflexión que me hizo hace unos días mi hermana Brujita, comentándome indignada que le parecía lamentable que las parejas celebrasen con besuqueos, y los solteros con llanto, el martirio y asesinato de un pobre hombre. "¡¡Si quieren celebrar San Valentín que le recen un padrenuestro!!" decía, con mucho sentimiento.
    Y lo cierto es que es uno de los argumentos anti-14febrero más originales y razonables que he escuchado. Los demás, de tanto repetirlos, son cansinos: "¡Es una fiesta muy comercial!" (pues como todas, a ver si te crees que Jesucristo sería feliz con el consumismo navideño, o que los regalos de aniversario no son comerciales 100%). "¡El amor hay que demostrarlo todos los días!" (Ok. El 14 de febrero es un día, ¿no? ¿O es que hay que demostrar el amor todos los días salvo ése?). "¡Es de no tener personalidad celebrar ese día!" (claro, hacer regalos de cumpleaños es una cosa totalmente innovadora que sólo haces tú en el mundo entero).

    Son cansinos, la verdad, tanto como los primeros.

  3. Los solteros deprimidos. Insisten en que San Valentín es sólo otro día del año. Insisten mucho en ello. Insisten en ese dato de manera obsesiva y machacona.
    Insisten tanto que ni de coña te lo crees. Se pasan el día, la semana, el mes, haciendo retuits de críticas a San Valentín, para acto seguido cambiarse el nombre por "Forever alone pérez xD". Dan un poco de pena, un poco de vergüenza ajena y un poco de exasperación. ¡Reconoce que te gustaría tener pareja para celebrar el puto 14 de febrero y ya está! Tampoco es malo, maldita sea.
Y luego, estamos los indiferentes pata negra. Hace ya un puñado de años, acercándose el
primer febrero que el chico del sombrero y yo pasamos juntos, recuerdo que le dije "Oye, ¿te importa si por San Valentín pasamos de hacer nada? Es que siempre me ha parecido un poco absurdo". Y él me dijo "Ah, claro, pasando". Y así ha sido hasta el día de hoy.
Eso tiene varias consecuencias maravillosas: para empezar, no tienes presión. Es un día más, en el que se puede hacer algo especial en pareja, o simplemente tender la ropa y limpiar la casa. Es más, ¡podéis no pasarlo juntos!
De hecho, este año lo he pasado de acampada a 200 km de él.

La segunda cosa buena es que cuando las cosas se pusieron feas y pasamos unos meses sin saber nada el uno del otro, San Valentín pasó por nuestras vidas como un día cualquiera, sin pena ni gloria. No estuvimos especialmente deprimidos aquel día, ni nos atacó una nostalgia feroz. Era 14 de febrero, pos vale. Como si es 5 de septiembre.

Ahora que volvemos a estar juntos, y más juntos que nunca, el día de San Valentín, San Corteinlgés, San Compretín, el día de los enamorados, el día de los tontos... nos sigue resultando tan interesante y romántico como un posavasos de plástico azul (por ejemplo).

Y se vive tan bien...

Ojo, me parece genial que quien lo quiera celebrar lo celebre. Y me parece estupendo que al que esta fecha le provoque urticaria se alce en armas cibernéticas contra ella. 

A mí, sinceramente, me es totalmente indiferente. Y soy mucho más feliz así.

Os dejo con esta maravillosa escena de The Newsroom, por si alguno se la quiere preparar para el año que viene.

9 de febrero de 2015

Por qué me importáis tanto (qué bonito es ser voluntario)

Cuando trabajas con personas, es normal que empatices con ellas
Cuando trabajas con niños, es normal que te despierten ternura.
Cuando trabajas con adolescentes, es normal que te lleguen.
Y si, encima, no trabajas con ellos sino que participas de su vida y educación como voluntaria... acabas enamorándote.

No en un sentido carnal, por supuesto (aunque de todo hay por ahí), sino que te enamoras de lo que representan, de lo que hacen.

Cuando pasas meses, e incluso años, implicado en la evolución de un niño que va, poco a poco, mutando en gremlin adolescente, para después seguir creciendo hasta ser un adulto, un poco de ese niño se te queda en el corazón.

Te ves en ellos. Les ves seguros de tener razón y recuerdas esa sensación embriagadora de poder con todo, de saberlo todo, de entenderlo todo, de ver el mundo reducido a tu talla. Y por un lado te dan cierta pena tierna, al saber que con el tiempo la vida le quitará todas esas certezas y les demostrará que muy a menudo sabrán de la misa, menos de la cuarta parte. Pero por otro lado te inspiran a creer más en tu visión de las cosas, a no dudar de todo, a alejarte del escepticismo cínico que muchas veces asumes con los años.

Te ves reflejada en su extraña y absurda mezcla entre pasión y pereza. Ese entusiasmo desenfrenado por cualquier proyecto, que se desinfla en cuanto requiere un mínimo de planificación.

Ves en ellos todos los clichés adolescentes que cuando tenías su edad aborrecías y estabas segura de incumplir: La importancia absoluta de la música en sus vidas, la certeza de que los amigos que tienen con 16 años los conservarán siempre, la necesidad de la integración (a veces a través de la diferencia). Y te sonríes al ver que ellos también están seguros de ser únicos, y de no tener nada que ver con ningún estereotipo.

Confían en ti. Más o menos, depende de cada uno, pero en general confían en ti con una entrega que da miedo. Te cuentan sus problemas, comparten sus inquietudes, sus pensamientos, sus ilusiones... Y tú te sientes privilegiada por estar ahí, escuchando, y a veces te cagas de miedo por si no sabes responder lo que debieras.

Te encanta cómo viven las cosas. Te encanta cómo sienten hasta el fondo de sí mismos valores que para ti están ya un poco revenidos. Te encanta verles aprender, mejorar, superarse... 
En un mundo en el que la gran mentira de "la gente no puede cambiar" parece instaurada en todas las mentes, el escultismo sigue dando la oportunidad de vivir la gran verdad: todos podemos cambiar si de verdad nos lo proponemos.

Hacen que valgan la pena cosas que en otras circunstancias nunca compensarían. Incluso cuando ves que la mecha se agota y que la cera de tu vela casi ha desaparecido, pensar en ellos ayuda a darle aún un poco más de combustible, sacado de no se sabe dónde, para poder seguir aportando algo a sus increíbles vidas en potencia.

Se te cuelan dentro. Y cuando escuchas una canción, te acuerdas de ellos. Y cuando ves determinado corte de pelo, te acuerdas de ellos. Y cuando ves una actuación de ballet, te acuerdas de ellos. Y cuando ves una frase en griego, te acuerdas de ellos. Y cuando...

Porque son importantes. Y piensas que te encantaría volver a verlos (o seguir viéndolos) en unos años, cuando sean adultos, y charlar como tales, y compartir cosas que ahora no se pueden compartir, como tú misma haces con quienes hace años fueron tus monitores y tus guías en el mundo scout.

Y por eso, mis pioneros, os quiero tanto. Y por eso sigue valiendo la pena salir un sábado a las tres y media de la tarde de casa, con la comida en el gaznate, y volver pasadas las doce después de una reunión de monitores.
Porque saber que, al menos una vez, he conseguido ayudaros, quitaros un dolor, enseñaros algo, transmitiros un poco de energía, contribuir a las personas que llegaréis a ser, basta para llenar los huecos que muchas veces tiene esta "profesión".

Por eso, chicos, me importáis tanto.


"Recuerdo aquella noche tapizada de ilusión
la piel del viejo lobo de ti se desprendió
y el gran clamor se marchó
perdido en un adiós
y el eco de un aullido se quebró.

Al oír "Siempre Listos" tú encontrarás
el camino a seguir, un progreso a terminar.
Y al mirar hacia delante tú te adentrarás
en un mundo que parece de verdad.

Y cuando se ponga el Sol
una llama de dolor
clamará junto a tu voz,
entre risas y temor.

Pero antes de marchar
un recuerdo quedará:
Que en la vida tú serás
UN PIONERO MÁS.

Recuerdo sentimientos que cautivan el corazón
al  pasar del rojo intenso al verde del Honor.
Una lágrima cayó
y el silencio penetró
y el pionero se alejó gritando "¡Acción!"
Y cuando se ponga el Sol
una llama de dolor
clamará junto a tu voz,
entre risas y temor.

Pero antes de marchar
un recuerdo quedará:
que tu Rama te dirá:
NO TE OLVIDARÉ JAMÁS."