9 de noviembre de 2015

Las leyes de la manada y los haters de Star Wars

Cuando estaba terminando el colegio, empezó el boom de los realities. OT, Gran Hermano y otro montón de programas que mis compañeros idolatraban y seguían semana tras semana.

Yo no los veía. No me interesaban, me parecían un coñazo. Eso reducía mis posibilidades de socializar en el patio, pero siempre me dio un poco igual. Me parecía absurdo invertir tiempo en cosas que no me gustaban sólo para integrarme.

Pasaron los años. Al dejar atrás esa horrible etapa que es la adolescencia, una encuentra grupos con intereses similares a los suyos, y piensa que no volverá a ser criticada por no compartir los gustos de la masa.

Craso error.

No me gusta El Principito, las pelis de Star Wars (en especial las antiguas) me parecen sobrevaloradas y Friends me aburre. Además, detesto la serie Juego de Tronos.

Por todo esto, he tenido que aguantar muchas tonterías en mi vida. Gente diciéndome que no tengo alma por que no me guste el enano rubio, o preguntándome cómo me puedo llamar a mí misma friki (nunca me he llamado nada, las etiquetas siempre vienen de fuera) sin tener orgasmos con los ewok.

Cuando no te gustan las cosas "de culto" unos te llaman hater y otros te dicen que buscas llamar la atención. En casi todos los casos, el resultado es el mismo: Acabas odiando a Han Solo con toda tu alma.

En origen, simplemente te parecen sobrevalorados, o te aburren. Pero cuando año tras año amigos, conocidos y familia se asombran e indignan por que no adores lo que ellos adoran, acabas cogiéndole asco. Aprendes a estar a la defensiva, a no opinar sobre esos temas o terminas poniéndote belicoso, y defiendes tus gustos.

Llegas a odiar todo eso por pura saturación. Por el coñazo que supone aguantar críticas y burlas de todo el mundo, y porque semejante idolatría no te parece sana. Estás tan harto de que te juzguen por no adorar lo que tiene que gustarle a todo el mundo, que inconscientemente decides que si te van a criticar, que lo hagan con razón.

Te conviertes en un hater.
O, más bien, te convierten en hater aquellos que pretendían que adorases lo mismo que ellos.

Ejemplo de reacción típica
Y tiene sentido. Si cada vez que digo que no me gusta El Principito no aparecieran dos docenas de personas llamándome ignorante e insensible, probablemente sólo sería otro libro que me parece un pestiño, como hay miles, y no un libro que no soporto.
Pero al sentirme juzgada, e incluso atacada, simplemente por pensar que la novela es una mierda, termino por hacer de mi rechazo una bandera.

Pasa con mil cosas. La peli Amelie, por ejemplo.
A mí me encanta, pero conozco a muchísima gente que la detesta, y que están aburridos de ser vilipendiados por ello.
¿En qué momento nos pareció que tenía sentido saltarle a alguien al cuello por no compartir nuestros gustos, o los de la masa?

Podríamos decir que es una reacción exagerada cogerle tanta manía algo sólo porque otros nos critiquen o nos hagan "bromas sanas". Pero también podríamos decir que es una barbaridad idolatrar pelis, series o libros de tal manera que cualquiera que no sienta lo mismo sea considerado un hereje, y señalado como tal.

Es la misma actitud que con 13 años aguantas en el colegio cuando no te gusta Gran Hermano. La actitud de la que los "frikis" se quejan y resienten, pero que al final se repite en todos los grupos sociales. Hay una verdad, una referencia cultural inamovible en el grupo, y cualquiera que no la venere está en un error.

Por eso, si alguien hace un chiste de Friends, y no lo entiendes o no te hace gracia, te miran mal, o con una cierta compasión.

Y pasa con todo. A Hermhija y a Caballera no les gusta el chocolate, y han tenido que escuchar dos millones de veces el comentario "¿¿¿Y no merendabas bocadillos de Nocilla??? ¡¡No tienes infancia!!" o "¿Cómo puede no gustarte el chocolate? Estás enferma". Caballera ya opta por decir que es alérgica. Pensadlo. Prefiere fingir un problema físico para no tener que justificar que no le gusta algo "que le gusta a todo el mundo".

Tengo un amigo que detesta los Simpsons, y cuando nos lanzamos a comentar capítulos pone los ojos en blanco, harto. Y es comprensible.

Nos cuesta mucho respetar lo que se sale de la norma. Tenemos el sentimiento de grupo, de tribu, tan arraigado en los genes que sin querer castigamos, o expulsamos de la manada, a aquel que no cumpla las normas no escritas, pero sagradas, del clan.

Es un comportamiento muy básico, muy tribal, y lo mismo sucede con la reacción. La persona que no idolatra, por ejemplo, Harry Potter, siente que lo único que se interpone entre ella y la manada son esos libros, y empieza a odiarlos por ser el obstáculo siempre presente en el camino de su integración total en el grupo.

Me cabrea. Me cabrea por un lado porque la cultura debería estar para unirnos, y no para separarnos. Los libros, el cine, el teatro... son cosas en las que personas ponen parte de ellas mismas, y es maravilloso que lleguen a tocar a tanta gente. Y es una pena y una vergüenza que se lleguen a usar como arma arrojadiza contra quienes, simplemente, no sintonizan igual. La cultura es también diversidad, y es precioso que a cada uno nos gusten cosas diferentes, y sintonicemos con formas de arte o de vida distintas.

Me cabrea mucho porque va contra el respeto, contra la diversidad y contra un montón de cosas a las que deberíamos aspirar con todas nuestras fuerzas. Y ni siquiera nos damos cuenta de lo que hacemos.

Nada en el mundo, ninguna obra de arte, cuadro, película, serie, libro, religión, ideología, opinión, alimento, color... es para todo el mundo. Siempre habrá quien no lo entienda, no lo disfrute, o simplemente quede indiferente ante ello. Y pretender lo contrario es intentar que seamos todos iguales. Lo cual es una mierda.

Así que, por favor, la próxima vez que alguien de tu círculo comente que no le gusta, o no le hace gracia, algo que para ti es la leche, no te tires a su cuello. Debate con esa persona sobre por qué no le gusta, o simplemente acéptalo. Pero no crees más haters de manera gratuita. Demasiado odio hay ya en el mundo como para generar más por una simple serie.

3 comentarios:

  1. Hay muchas formas de ser hater o de ser friki (o que te guste o apasione o te mole o te súper-encante una cosa). Yo debo reconocerlo: me gusta Star Wars, lo reconozco; me apasionan los libros de HP (pero no las pelis); no me gusta GoT (tampoco los libros: a veces me parecen una mala copia de Tolkien escritos durante un período breve de "empalmamiento" o "subida de libido"), me encanta Amelie, me gusta Jane Austen (aunque sé que hay gente que la considera una pastelosa del copón), odio Crepúsculo (ni he leído los libros ni veré las películas), ODIO GREY.... Y así, podríamos seguir un año, haciendo una lista de lo que nos gusta y lo que no.

    Pero eso no quiere decir nada. Cada uno somos como somos. Estamos hechos de lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Más bien, es otra cuestión, que señalas en esta entrada, "in fine" y que es a lo que (creo, bajo mi humilde punto de vista) a lo que culmina todo esto: una cuestión de respeto. Tú respetas lo que me gusta y lo que no me gusta, yo respeto lo que te gusta y lo que no te gusta, sin entrar en la descalificación, en etiquetas o parapetos.

    Como bien dices, y lo suscribo al 100%, demasiado odio hay ya en el mundo para encima crear más (bien hacia algo que amamos/odiamos y, por ende, hacia nuestras propias personas).

    Es una simple cuestión que se resume en el "respeto a opinar de forma diferente". Respeto, respeto, respeto...

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    1. "Líbido", joder, puñetero autocorrector.... Qué coraje...

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    2. Efectivamente, es cuestión de respeto y de opinión. Yo también adoro los libros de Harry Potter, me encantan los libros de Canción de Hielo y Fuego (en los que se basa juego de tronos), me gusta Amelie y hasta me leí Crepúsculo y no me disgustó xD

      Pero al final es lo de menos, como dices.

      Yo siempre he pensado que las personas merecen respeto, no así las ideas. Entonces, que alguien piense que El Principito es lo mejor que se ha escrito, o que es una soberana mierda me parece estupendo. Pero no que ataque a la persona que piense lo contrario.

      (Sí, el autocorrector es una fieshta xD)

      ¡Gracias por comentar y un abrazo!

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