16 de octubre de 2015

Al Corte Inglés no le gusta la fantasía

Salgo de la Fábrica de ideas a comer porque anoche me dio una pereza de muerte hacerme tupper. Como voy a comer sola, decido ir a comprarme un libro para engancharme mientras almuerzo.

Entro en El Corte Inglés, con ganas de leerme algo de fantasía nuevo. Puro antojo.

Rebusco por las estanterías y no encuentro la sección de fantasía. Le pregunto a una dependienta.

-Perdona, ¿la sección de literatura fantástica?
-Está ahí detrás, pero está tapada porque hemos reservado ese espacio para firmar. Si quieres te puedo sacar el libro que quieras.
-No, iba a mirar un poco... ¿Habéis tapado la sección entera?
-Sí...

Me señala un rincón en el que las paredes, en lugar de estanterías, tienen vinilo con el logo de El Corte Inglés. En el centro hay una mesa y una silla.

-Puff... Es increíble lo mal que tratáis los del Corte Inglés la sección de fantasía... O está escondida, o no tiene libros...
-Ya... Bueno... Es una pena, sí... ¿Qué estabas buscando, los de Juego de tronos?
-No. Déjalo, me voy a otro sitio.


Y me fui, dándole vueltas.

Lo cierto es que siempre que voy a la sección de libros de un Corte Inglés, me asombro por la misma razón. La sección de fantasía está al fondo, casi escondida. Es pequeña y tiene muy muy pocos libros. Además, muchas veces reparten los libros que deberían ir ahí en otros sitios haciendo imposible que curiosees tranquilamente hasta conseguir uno.

Así, en Fantasía tienes toda la saga de Canción de Hielo y Fuego ("los de Juego de Tronos", que decía la dependienta), los de Anne Rice y un batiburrillo de novelas de esas negras con letras doradas con títulos alienígenas. Porque, sí, fantasía y ciencia ficción comparten estantería.

Luego, en juvenil tienes Harry Potter (decisión tan comprensible como discutible), Memorias de Idhún y otros como Narnia. En novela extranjera tienes a Patrick Rothfuss y su Crónica del Asesino de reyes. Y a Terry Pratchett a veces te lo encuentras en Humor, a veces en novela extranjera, a veces en fantasía, y a menudo no te lo encuentras en absoluto.
Y luego está la Dragonlance, que está repartida por todas partes, según si su portada tiene dibujos o no.

Es acojonante, sobre todo cuando en otro tipo de novelas te encuentras variedad y, sobre todo, presentaciones cuidadas. Libros de mierda con stands propios, y literatura maravillosa relegada sólo por ser fantasía.

Al final, te vas a un sitio más especializado. Y allí sí. Te encuentras MUCHAS estanterías para fantasía. Te encuentras autores de los cinco continentes. Ves colecciones completas. Y una presentación decente (estanterías con los libros ordenados, tampoco se necesita mucho más).



Lo más triste es que ese tratamiento por parte de una de las cadenas comerciales más grandes de España es un reflejo estupendo de lo que piensa la sociedad de la literatura fantástica.

Se considera que es literatura de segunda, que es literatura para niños, que no es seria, que no es literatura de verdad, que es una pérdida de tiempo... Lo adulto, lo culto de verdad, es leer a los clásicos de la literatura, leer novela histórica, ensayos, biografías... O Dan Brown y Paulo Coelho.

Que me parece estupendo. Yo leo prácticamente cualquier cosa que se me ponga por delante, y me he bebido novelas clásicas, leo mucha novela histórica, y hasta me he leído dos libros de Dan Brown y uno de Paulo Coelho.

Pero muchos de esos libros son basura. O simplemente son de una calidad muy inferior a la que te puedes encontrar en una buena novela fantástica.

Tolkien es considerado un clásico en el mundo anglosajón, creó un mundo increíble con su propia mitología y sus idiomas. Sus libros tienen una profundidad que asusta, y reflexionan sobre la moral y lo humano de forma magistral. Tiene unas descripciones tan brutales que no es que te lo imagines, es que lo dibuja en tu cabeza. Pero aquí es "el de las pelis del señor de los anillos".

Terry Pratchett es best seller internacional. Es un genio de las historias, tiene un humor increíble. La saga Mundodisco es de las mejores cosas que he leído en mi vida. Lo mismo te escribe novelas policíacas (las únicas que me han gustado) que te hace una crítica política o te habla del ejército. Todo en un mundo de fantasía. Aquí el gran público no lo ha oído nombrar jamás.

Podría seguir, pero no es necesario. Los prejuicios contra la literatura fantástica son sólo eso, prejuicios.

El problema es que esos prejuicios tienen como consecuencia que en según qué sitios de España sea jodido conseguir buenos libros de fantasía, si no hay superficies especializadas en libros cerca. Porque Internet sólo te sirve si sabes lo que buscas.

Además, ¿cuántos escritores de literatura fantástica españoles llegan a prosperar? ¿Y, de ellos, cuántos lo hacen fuera de la etiqueta de "novela juvenil"? Que es una etiqueta dignísima, pero es que en España también se considera que la literatura infantil y juvenil es algo de segunda clase (a muchos les mandaba yo a leer Roal Dahl).

Aquí, si tienes interés en escribir y publicar fantasía, más vale que te plantees tener un buen traductor y probar a la vez fuera, porque lo vas a tener jodido. "Los elfos, los dragones y esas cosas no interesan a los adultos".

Es triste, porque es ignorante. Y porque muchos lectores "serios" probablemente se pierdan joyas increíbles sólo porque "la fantasía no es literatura de verdad". Y muchos grandes escritores no podrán publicar en una editorial por la misma razón.

Al final me compré el libro. Tras quince minutos de paseo arriba y abajo por las estanterías de otro sitio, sacando títulos y hojeando, me llevé el primero de las Crónicas del Mago Negro, que no lo conocía de nada pero me ha enganchado muchísimo, y comí tranquilamente.

Pero no podía dejar de darle vueltas a esa falta de cuidado hacia algo que es consumido y amado por millones de personas.
¿Podrá ser distinto en algún momento?

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