11 de septiembre de 2015

Querida Coca-Cola...

Querida Cocacola...

Vaya, no sé cómo empezar.... Supongo que mejor algo rápido y fácil.

Ahí va: Esto es un adiós.

Lo siento, se ha acabado. Definitivamente.

Podría decirte que no eres tú, que soy yo, y todo eso pero... el caso es que eres tú. Lo siento.

Llevo demasiado tiempo disculpando tus errores: Las cantidades de azúcar terroríficas que llevas, el gas, la ausencia de nada bueno que aportarme más allá del sabor.

Hemos tenido una relación larga y, en general, bastante feliz. A ti nunca te importó que en cada comida me compartieses equitativamente con un vaso de agua, nunca me quitaste el sueño pese a las advertencias de mi abuela; y a mí no me importaron todos los rumores estúpidos de que limpiabas el óxido y deshacías la carne.

De hecho, hemos tenido una relación bastante "pura". Nunca te he mezclado con nada, y mi condición de abstemia te ha mantenido siempre sobria. Además, rara vez me he acercado a tus primas light y zero, que en el fondo saben a poloflash con aspartamo, porque toda tu gracia está en el azúcar...

Pero se ha terminado.

Hace ya tiempo que me había enganchado a ti más de lo que pretendía, consumiéndote en casa los fines de semana. De vez en cuando me planteaba que eso no era bueno para mí, pero se me terminaba olvidando.

Pero tras el viaje de este verano acabé tan saturada de tu gas y tu azúcar, que decidí que nos diéramos un tiempo, y buscarte un sustituto.

Empecé tonteando con los tes. Nunca me han gustado, me daban la sensación de ser agua sucia y caliente, pero a mi alrededor hay mucho enganchado a las infusiones (más de los que yo pensaba, de hecho) y me animé a probarlo. Me parecía buena opción para tomar por las tardes, o con los amigos.

Y, sorpresa sorpresa, esta vez me gustó. De momento, con miel para mitigar un poco el amargor, pero creo que en su momento también tomarlo a palo seco, como los verdaderos puristas. Además, la verdad es que el té me da más juego del que me dabas tú: Lo hay verde, negro, rojo, blanco, con frutas, con flores, con manzanilla... tú eras más monótona, y encima tus variaciones eran un poco estrambóticas... ¿A quién demonios se le ocurrió añadirte vainilla?

Y, para las comidas (que el té con un gazpacho, o una pizza, no encaja mucho) tiré de lo que he visto toda la vida, plagié a mi padre y me he dado al agua con gas.
Sí, lo sé. No es un refresco. Pero ésa es la idea, cariño, quitarme de tus chutes de azúcar innecesarios.
Sigue teniendo gas, para darle un gustillo al paladar, y (cosa que jamás hubiera imaginado) cada marca tiene su sabor.
Me mola.

Cuando vi que esas dos bebidas no sólo eran sustitutos aceptables, sino que realmente les estaba cogiendo el gusto, decidí que lo nuestro estaba muerto.

Llevo más de dos semanas sin probarte, experimentando con el té y bebiendo agua con gas cada vez que quedo con amigos, o que veo una peli en casa. Y, curiosamente, me siento mejor sin saber que antes me estuviese sintiendo mal.

¿Y sabes lo mejor? Que hoy, un poco por curiosidad, he abierto una lata para probarte después de es tiempo, le he dado dos tragos... y me has dado toda la grima del mundo. ¿Siempre fuiste tan empalagosa, con regusto a jarabe? ¿Siempre tuviste semejante cantidad de gas, hasta sentirme hinchada al segundo sorbo? Dios, qué asco...

El chico del sombrero me miraba, alucinando. Creo que si hubiéramos apostado algo a que la Cocacola me dejaría de gustar, me habría forrado. Una pena no haberlo previsto.

Lo único que me da rabia es que ya van un par de personas que me han preguntado si estoy haciendo dieta, ya que te he abandonado. ¿Qué pasa, que una no puede cambiar sus hábitos sin que la intención principal y soberana sea perder kilos? ¡Qué pesaos!

La única duda que me queda es si en el cine me venderán agua con gas, porque si no, estoy jodida (las palomitas con agua del grifo pierden bastante). Pero aún así... te digo adiós.

Despídeme de la Fanta de Limón, aunque dile que a ella la visitaré de vez en cuando. Siempre hemos tenido un vínculo especial.

Que te vaya bonito, no te guardo rencor. ¡Suerte!



1 comentario:

  1. Jajajaja puedes llevar tu agua con gas en el bolso cuando vayas al cine.

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