14 de agosto de 2015

"Del revés", perdida entre emociones...


Hace ya un mes y pico que Inside Out (Del Revés) se estrenó. Desde entonces la he visto tres veces: dos en español y una en inglés. Y lo he flipado las tres veces. Los de Pixar son unos genios.

Todos sabemos ya de qué va la peli: La mente. Las emociones de una niña de once años en su vida cotidiana. El funcionamiento del cerebro. 

El esquema es sencillo: Todos tenemos en la mente cinco emociones: Alegría, Ira, Tristeza, Asco y Miedo. Cinco de las seis emociones primarias de la psicología (a la sorpresa la fusionaron con miedo, pobrecita).
Según Pixar, nuestra mente funciona acumulando recuerdos asociados a estas emociones. Y, de vez en cuando, surgen recuerdos super poderosos que crean y sostienen áreas enteras de nuestra personalidad.
Las emociones controlan nuestras reacciones, y del resto de la mente se encargan un montón de curritos con forma de gominola que valen pá tó, y lo mismo te manejan el tren del pensamiento que te hacen de guardianes del subconsciente.
Todo esto lo metemos en una preadolescente cuya familia se muda... y se lía.

Eso es lo básico.

Pero hay mucho más.

Del Revés contiene un montón de pequeñas perlas sobre la mente, la identidad y la emoción que se van encadenando, en un lenguaje falsamente infantil.

Y es que Inside Out, como la primera parte de Wall-e, no es una peli para niños. Es una peli para adultos, que trata situaciones adultas, contada de una manera que atrae a los niños.

Pero un niño dificilmente podrá entender que, cuando uno se encuentra sumergido en una depresión, no puede sentir absolutamente nada. Que parece que el corazón se congela. Y que, en esas situaciones, sólo el llanto y la tristeza pueden lograr una catarsis que nos saque del bloqueo más oscuro.

Un niño no captará el brevísimo guiño al prejuicio que se hace cuando, al mezclarse accidentalmente una caja de hechos con una de opiniones, uno de los personajes le quita importancia diciendo "¡No te preocupes! Pasa continuamente". Ni que, cuando perdemos nuestros valores esenciales (como la sinceridad) nuestro tren del pensamiento puede descarrilar (esto me ha costado a mí tres visionados captarlo, y no descarto que sea una interpretación mía ajena a la historia).

Tampoco es muy infantil la forma de expresar el pensamiento abstracto, dando un repaso indirecto a parte de la historia del arte del siglo XX, ni la forma de mostrar el subconsciente como una oscura y aterradora selva escondida en el fondo de la mente.

Y, probablemente, la emoción favorita de los niños será Alegría. Un personajillo que a mí personalmente me cae mal durante media película por su entusiasmo desmedido, su desprecio a otras opiniones, y su ceguera emocional.
Por supuesto, evoluciona, y ésa es la gracia. Pero hasta entonces, pone de los nervios a todo el personal.

Por todo esto, y por muchos detallitos más, no es una peli que un niño vaya a exprimir al 100%, pero desde luego la disfrutará. Por su estética de colores, por la imaginación que desborda, por todas las pequeñas bromas absurdas, como la de las canciones pegadizas (vais a estar cantando "Triple Dental" hasta el fin de los tiempos)...

La película, además, retoma la nostalgia que ya nos tuvo a mí y a media sala llorando a moco tendido en Toy Story 3, y hace que uno desee volver a su habitación de la infancia para abrazar a todos sus juguetes, y volver a hablar con su amigo imaginario. Incluso a mí, que no tuve nunca uno. Todo esto en un momentazo que me hizo saltar las lágrimas las tres veces que he visto la peli. Porque es triste despedirse de una infancia que siempre idealizamos, aunque lo que venga detrás mole mucho.

Y toda esta maravilla emocional, metida en un mundo a medio camino entre lo industrial, con operarios que desechan los recuerdos y controlan los sueños, y lo biológico. Todos los que crecimos entendiendo el organismo con Érase una vez el cuerpo humano encontraremos paralelismos con la serie (y quizás, precisamente por eso, nos enganchará más la peli) pero el objetivo de Inside Out no es enseñarnos técnicamente cómo funciona el cerebro. La cosa va por otro lado.

Una de las grandes lagunas en la educación de los niños, tanto en casa como en el colegio, es la comprensión y gestión de las emociones. Rara vez se invierte tiempo en enseñar a los más pequeños a entender y manejar lo que les pasa por dentro, probablemente porque muchos adultos no son capaces de hacerlo consigo mismos.
Para eso, Del Revés es perfecta. Pese a su profundidad, deja mucho a mano para empezar a hablar de emociones y tratar de entender por qué estar triste puede ser bueno, y por qué el miedo es tan necesario como la alegría.

Y ese mensaje, la importancia de la tristeza para cualquier mente sana, es el gran cambio de esta peli respecto a la mayoría de Disney, en las que el sufrimiento o la pena eran sólo una parada intermedia antes del definitivo final feliz. En Inside Out, la tristeza es protagonista, y se ve claramente que eso no tiene por qué ser algo malo. De hecho, yo soy fan entregada de ella, y quien me regale un peluche suyo recibirá mi eterna gratitud.




La he visto tres veces, y probablemente la veré muchas más, porque en cada repetición te vuelves a reír de las bromas absurdas, y te sube un nudo a la garganta en los momentos emotivos.

Y, sobre todo, te planteas una y otra vez cómo será tu propia mente si la encajamos en el esquema de la historia...
¿Cuáles serán mis islas de la personalidad? ¿Familia, Amistad, Amor, Scouts, Literatura, Optimismo, Paz mental...? ¿Ninguna de ellas?
¿Mis recuerdos esenciales serán mayoritariamente alegres? ¿Asustados? ¿Mezcla de todo un poco? ¿Vienen todos ellos de mi infancia, de mi adolescencia?
Cuando he hecho cambios importantes en mi vida, ¿unas islas de la personalidad han reemplazado a otras? ¿Ha habido un cambio de mando?
Un montón de preguntas que dan para que cada espectador se haga una serie de fanfictions inspirados en el mundillo que ha creado Pixar.

Muy pocas películas de Disney, por no decir ninguna, dan pie a tanta reflexión y a tanta introspección después de sólo una hora y media.

Si no has visto la peli, corre. Si la has visto, ve a verla otra vez.
Y si ya la has visto chorrocientas veces, empieza tu propia historia... ¿Cómo son tus emociones? ¿Cómo funciona tu mente?


***

Ah, antes de la peli hay un corto, Lava, que manda a la mierda la histórica serie de cortos maravillosos de Pixar. Visualmente es precioso, pero la historia es espantosamente obvia, con un mensaje feo (si nadie te quiere te extinguirás solo, triste y amargado) y la música es de las que sacan de quicio. 
Así que si llegáis tarde al cine, eso que os lleváis ;)

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