30 de mayo de 2015

La democracia que ellos quieren

Estoy hasta las mismísimas narices.
De todos.
De los que dicen que a partir de ahora va a empezar a haber checas, y soviets.
De los que dicen que por fin van a poder vengarse del que les echó del trabajo.
Del que habla de la quema de iglesias en el 36.
De los que hablan de Franco y su herencia recibida.
De todos.

Miren, lo voy a decir muy claro: ustedes no son demócratas. Ustedes no han entendido la democracia, o no les ha importado un bledo.
Un demócrata es el que acepta si las ideas que no le gusta ganan, porque las ha votado la mayoría.
Un demócrata es el que vota para cambiar el sistema (¿hace falta que saquemos el porcentaje de abstenciones?).
Un demócrata es el que entiende que las ideas no merecen ningún respeto, sino que están para ser cuestionadas, revisadas, criticadas y retocadas. Pero que a la vez entiende que las personas merecen el MÁXIMO respeto, sin importar sus ideas.
Y ustedes no son demócratas.

Y estoy hasta las narices de encontrármelos en la oficina augurando que Podemos va a expropiar las casas, y legalizar las okupaciones, y hacer que España se arruine.
De que vendan pulseritas con faltas de ortografía 
De que, desde los más alto no se oigan más que "hemos ganado, os chincháis", como si esa fuera la lección a aprender. Como si fuera posible perdonaros la corrupción, la mutilación de los derechos, la bajada de los sueldos, la generación sin futuro en su país. El miedo.

Me asombra y me acojona que agredan a periodistas acusándoles de que por su culpa ha ganado Podemos. De que rompan una cámara, griten, y exijan a la policía que les desaloje. ¿¿Ésa es la democracia que queréis??

Y estoy hasta las narices de que os alegréis de la desgracia del de enfrente.
Y de que parezca que en vez de unas elecciones, los vuestros han ganado un equipo de fútbol.
Y de la demagogia.

Hasta los huevos, me tienen todos.  Y soy mujer.

Porque los indignados, el 15M, los españoles, los votantes... esa gente a la que se toma de rehén indiscriminadamente, somos todos los demás. Los que nos alegramos de que el bipartidismo se resquebraje, no porque nos encanten las opciones nuevas, sino porque por fin se va a poder escuchar la opinión de casi todos, o no se podrá legislar. Porque se obliga a los políticos a quitarse la careta, bajarse los pantalones y pactar, que es lo que los españoles necesitan.
Y el coletas, y el barbas, y el niño bonito, y todos esos demagogos populistas (todos por igual, aunque los de las pulseras digan lo contrario) tengan que ser víctimas de su propia retórica y escuchar de una puta vez a sus jefes, que somos los ciudadanos.

No quieren democracia. No la quieren.
Los que ahora lloran, quieren la dictadura de las empresas y los mercados. Por eso se escandalizan ante la mínima posibilidad de que alguien quite privilegios, y ceden al chantaje de "si me haces contratar con suedlos dignos, me voy".
¿Dónde está la dignidad de esa gentuza que ha pasado a definir su país de acuerdo a lo que dice el FMI? ¿De verdad les importa tan poco el bienestar de sus ciudadanos? ¿De verdad un PIB alto les parece más importante que una sociedad saneada?
Por favor...

Podemos tiene muchas cosas malas. Muchísimas. Para empezar, un líder insoportable, pedante, demagogo, megalómano y adicto a la atención mediática.
Pero es la única palanca que se ha encontrado para abrir una puerta que llevaba mucho tiempo cerrada, y que nos ha permitido hacer que los Cánovas y Sagasta del siglo XXI se asustasen un poquito.

Y cansa un poco escuchar los chillidos de "los rojos nos van a matar a todos". ¿La guerra civil OTRA VEZ? ¿En serio? ¿No hay un argumento un poco más original? Entiendo que los planes de estudios franquistas, y luego el cine español de los últimos treinta años, puede hacer pensar que ha sido el momento más importante y decisivo de la Historia de España... Pero no.
Nadie va a ponerse a quemar iglesias. Nadie va a ponerse a expropiar alegremente.
La culpa de que hayan ganado "los rojos" no la tienen los periodistas. Que hayan sacado buenos resultados no implica que nos vayamos a convertir en Venezuela.
Y que se atrevan a gritarlo, a agredir,  chillar, a insultar... Me horroriza.
¿Dónde se piensan que viven? ¿De verdad tienen ese concepto de su propio país, de sus conciudadanos? ¿Qué dice eso de ellos?
Es más, ¿qué dice eso de una persona como Esperanza Aguirre, que no hace más que dar alaridos esperando que alguien le dé el poder para que se calle? ¿O de los políticos del PP que hablan de soviets, de nazismo...? ¿No son conscientes de que esos a los que insultan y ridiculizan son también electorado? Es lamentable.

Y es que quieren democracia a su gusto: En su punto, vuelta y vuelta, sin sal que les suba la tensión, sin patatas que les engorden. 

Por eso salen a la calle con la bandera que secuestraron hace ya muchos años, a gritar "democracia" mientras le parten la cara a los periodistas que, ejerciendo su trabajo, tienen la obligación de ilustrar esa democracia.
Porque no les gusta una democracia que les haga quedar mal, que les quite privilegios, que les moleste.
Y les parece estupendo.

Pero, eh, en las manifestaciones "antisistema" en la que los únicos periodistas heridos son los que reciben los pelotazos de los antidisturbios, hay violencia. Porque todo el mundo sabe que esos antidemócratas y anticonstitucionales son violentos. No como los otros. Evidentemente.
Qué asco.

¿Y qué pasa con los ciudadanos que no salen a gritar? Pues lo de siempre.
De esa democracia al punto, al ciudadano le dan los huesos para roer, y que se conforme.

Y el ciudadano está contento. Porque los políticos son el reflejo de la población: Un ciudadano intenta por todos los medios librarse del IVA, ¿qué no hará su representante?
El ciudadano quiere fútbol, impuestos bajos, comida barata, tele gratis, sanidad rápida. Y no tener que decidir. Decidir es difícil. Implica pensar, leer, entender... Es mejor dejarse llevar, y votar a mi cuñado.

Esto no es democracia. Y tal vez no tengamos democracia porque no la merecemos. Porque nos hemos dejado llevar por ellos, porque nos hemos creído que la economía era lo único importante, porque hemos dejado que fueran mayoría, y nos hemos ido a la mierda.

El domingo pasado hubo elecciones. Y la gente eligió. Los votantes eligieron. Y eso es sagrado.
Los votantes han elegido el fin de las imposiciones absolutas, y tener un poco de todo para que todos podamos tener algo que nos guste, aunque suponga tener también cosas que no nos entusiasmen.

Y los votantes son todos. Los de las pulseritas y los der la cuesta de Moyano. Y los que no sabemos muy bien qué esperar, pero tenemos miedo e ilusión a partes iguales. Todos ellos han votado, y han decidido que aquí no manda uno solo, que a pactar y a tardar el tiempo que haga falta, que por hacer las cosas rápido, mal y por cojones, estamos como estamos. 

Y los políticos se callan, y obedecen. Porque mientras no se decidan a erigir al "poder (económico, claro) en la sombra" como dictador absoluto, sus jefes somos nosotros.
¿O no era esto una democracia?


1 comentario:

  1. Se puede decir más alto, pero no más claro. Y coincido contigo en bastantes puntos (por no decir, en casi todos) de tu disertación.

    Hay un aspecto (bueno y malo) de que ahora haya tantos partidos en liza:
    - Bueno: Van a tener que ponerse de acuerdo con todos para llevar a cabo sus políticas, lo cual puede traer consigo una mayor diversidad de opiniones y formas de hacer las cosas.
    - Malo: Las posibles dilaciones que puede conllevar el ponerse de acuerdo personas de diferentes ideologías, con posturas distintas; será más difícil que lleguen a un punto de confluencia, y ahí, los perjudicados somos los ciudadanos de a pie.

    Obviamente, la democracia incluye asimismo aceptar lo que ha salido en las urnas, lo que ha aceptado la mayoría, nos guste más o nos guste menos. La democracia, incluye el derecho al sufragio, y si para ejercerlo no hay ningún partido que nos llame más que otro, siempre podemos demostrar ese mismo descontento en las urnas votando nulo. ¿De que sirve quedarse en casa, argumentando que nada va a cambiar, y luego el lunes te cagas en la p... madre del partido que ha salido, o de los que se disputan el sillón, o del Tato Badía? De nada.

    Y otra cosa curiosa de las elecciones: el día después, ninguno ha perdido. Todos han ganado. ¿Todos? ¡No! Una formación magenta y otra verde (aunque esta dice que han ganado) dicen que han perdido, y aparecen cariacontecidos y previendo que les quedan dos telediarios.

    Hay algo que sí me va a gustar de las generales: que no hay nada escrito y no se sabe qué va a pasar. Aunque, eso sí, lo que no me gusta (y eso sí que preveo que va a pasar) es lo siguiente: para conseguir sillones, todo vale, te llames como te llames, seas rojo, azul, morado, naranja, verde... O toda la paleta del arco iris.

    El todo vale, sí que es algo que no me gusta.

    Como demócrata y votante (a pesar de que actualmente no me decante por ninguno y en las elecciones del pueblo haya votado más por amistad que por ideología), acepto lo que decida la mayoría. Es así. Siempre tendremos la posibilidad de cambiarlo cada cuatro años. Por mucho que me joda el que salga. Pero guerra de sillones... Mira, para sillón, el mío ;)

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