9 de abril de 2015

Somebody that I used to know

(La entrada de hoy tiene banda sonora. Escuchad esto en bucle infinito mientras leéis)

Hace unas semanas, para ayudar a C., estuve pensando en virtudes.
Y hay una que me venía todo el rato a la cabeza, una que C. siempre ha tenido:
Naturalidad.

En una sociedad obsesionada por los alimentos, ejercicios y partos naturales, curiosamente no se fomenta ni un poquito la naturalidad en las relaciones.

Piénsalo.

¿Cuánto hace que no das a alguien un abrazo sin pensar? ¿Que no te dejas llevar por el impulso de rodearle con los brazos, simplemente porque te apetece, porque te hace bien, porque lo necesita?
Seguro que demasiado.

Siempre hay pensamientos que interfieren, pensamientos que frenan, pensamientos que duelen.
"¿Y si se piensa lo que no es?"
"¿Y si cree que quiero algo más?"
"¿Y si le molesta?"
"¿Y si huelo mal?"

Y dejamos pasar momentos, horas, vidas enteras, alejándonos de lo que naturalmente nos viene, para ceñirnos a lo que artificialmente nos imponemos.

¿Y todo para qué?

Dejamos de ser naturales. Enrarecemos las relaciones, los pensamientos, las acciones, los sentimientos...

Y todo muere.

Nos convertimos en extraños sin querer.

Con lo fácil que sería todo diciendo las cosas como las sentimos, preguntándolas como las dudamos.
Decir "te quiero" a un amigo porque es así, y no hay dobleces.
Preguntar "¿estás enfadado conmigo?" sin miedo a la respuesta.
Increpar "te estás portando como un gilipollas" cuando es cierto, desde el cariño.


Con naturalidad.
Con amor.
Con aceptación.
Con desapego.

Alargamos las cosas más allá de lo saludable.
Por ejemplo: ¿cuántas personas siguen siendo tus "amigos" aunque en realidad haga años que no tienes una conversación real con ellos?
¿Por qué, entonces, es de mal gusto decir que no son tus amigos?
¿Por qué se espera de nosotros que conservemos los amigos de la infancia toda la vida?
¡No es natural!
Lo natural es crecer, cambiar, evolucionar, y dejar atrás a quienes eligen otros caminos.
No es traición, es madurez.

Otras veces, forzamos finales.
Si lo que para la sociedad es una ofensa, un error, a ti no te ha dolido, ¿por qué mandar a la mierda una relacion, un trabajo, un sueño? ¿Sólo porque es lo aceptado?
¡No es natural!
Lo natural es seguir al instinto, es perseguir cosas que no son lógicas, que no son socialmente aceptables, más allá del horizonte.
Porque es el único sitio donde se encuentran las cosas que valen la pena.

¿De qué nos vale jugar a ser animales?
Comida sin química.
Alumbramientos tiradas en el suelo, con todo el dolor del mundo.
Ropa sin aditivos.
Casas de adobe.
Si luego nos dedicamos a fingir, forzar y alterar los sentimientos, las relaciones, los sueños, las reacciones, las pasiones, los instintos, los afectos, los miedos... Hasta que quedan tan adulterados que resultan repugnantes.

Nos mentimos, nos manipulamos.
No contentos con cubrirnos el cuerpo, tapamos las emociones con mantos de escamas de acero.
Nadie puede entrar.
Nada puede salir.

Y, de pronto, aparece alguien natural.
Alguien que llama a las cosas por su nombre.
Que sonríe de corazón.
Que abraza con el alma.
Que se expresa.
Y es tan hermoso...
Es brillante, cálido, luminoso, vibrante.
Como una obra de arte caída del cielo.

Pero llegan las hienas, los buitres, los cuervos.
Desgarran la sonrisa.
Destruyen los abrazos.
Empañan las verdades.

Y lo que era una luz brillante se convierte en una pálida sombra...

O tal vez no.
Tal vez lucha.
Tal vez dice adiós a viejos amigos, sin rencor.
Tal vez da la bienvenid a nuevas experiencias, con amor.
Tal vez llama a los besos, besos. Sin poner etiquetas ni justificaciones de segunda mano.
Tal vez se llena los bolsillos de palabras ciertas.
Tal vez va hasta ti y te da la mano sin segundas intenciones.
Tal vez te pregunta por qué te sientas, callado, en una esquina.
Tal vez pasa de las convenciones sociales y se baña en pelotas en el mar, porque lo siente así.

Y va por la vida cantando a gritos y dejando clara la verdad, la naturalidad, la sencillez, la belleza de lo auténtico.

Y mientras, tú te pierdes en un mar de caras grises, de gestos calculados, de abrazos reprimidos.
Sintiendo cómo te ahogas con la niebla que rezuman sus deseos nunca cumplidos.
Asfixiándote.


Y así, un día vas por la calle, y te ves rodeados de desconocidos que parecen desteñirse con la lluvia.
Ves caras conocidas que no te suenan de nada.
Los mismo gatos callejeros parecen bultos sombríos.

Y, cuando te miras al espejo, sólo ves una silueta.
Alguien a quien una vez conociste.
Alguien que hoy no es nada.
Alguien que ha perdido su naturalidad, su esencia, su alma.
Alguien que te da miedo
que te produce desconfianza.
Alguien que te entristece.
Somebody that I used to know




 

 Now and then I think of when we were together
Like when you said you felt so happy you could die
Told myself that you were right for me
But felt so lonely in your company
But that was love and it's an ache I still remember

You can get addicted to a certain kind of sadness
Like resignation to the end, always the end
So when we found that we could not make sense
Well you said that we would still be friends
But I'll admit that I was glad it was over

But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger and that feels so rough
No you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know

Now you're just somebody that I used to know
Now you're just somebody that I used to know


Now and then I think of all the times you screwed me over
But had me believing it was always something that I'd done
But I don't wanna live that way
Reading into every word you say
You said that you could let it go
And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know

But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger and that feels so rough
And you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know


Somebody
I used to know
Somebody
Now you're just somebody that I used to know
I used to know
That I used to know
I used to know
Somebody

***

¿Por qué no conocerte, amarte, ser tú?
¿Por qué no abrazar, desde hoy, la naturalidad?



1 comentario:

  1. Gracias por la entrada, como por todas n_n

    Como casi siempre, tienes tantísima razón en lo que escribes... Y, ¿sabes qué? Últimamente cuando me encuentro siendo natural se da este ciclo: primero se sienten atraídos hacia la idea de alguien que piensa y ve las cosas de una manera diferente. Se dejan ver. Después malinterpretan mi forma de ser y, los que menos, me preguntan para aclarar dudas. Más tarde llega el momento en el que se distancian, y se nota, se nota muchísimo. ¿Tantísimo daño le han hecho a todos para que tengan tanto miedo a alguien diferente? ¿A decir y escuchar las cosas como son? Me dejan trastocada, de verdad.

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