28 de abril de 2015

Pensamientos aleatorios en una silla de dentista

Verano de 1997
-¡Mira, abuela, si meto y saco la cabeza muy rápido en la piscina, se escucha un sonido súper chulo!
-Buhonera, te vas a dar con el bordillo...
-Anda ya... ¡Mira!
CLONK
-Aaaaaaaaaaay
-¡Te has roto un diente! Mira que te lo dije... Voy a llamar a tu madre.

Y allá que nos fuimos al dentista mi madre y yo, a que me limasen el pico de la paleta que se me había roto. Por suerte no di con los dientes en el bordillo de piedra, sino con la barbilla en la escalerilla de aluminio. Si no, habría habido que hacer algo más complicado que limar.

-A ver, abre la boca y quédate muy quieta. Vas a escuchar mucho ruido porque te voy a limar el diente con este aparato. No muevas la lengua.
-.....
Frrrrrrrrrrrrrrrrrrrzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrñññññññññññ.
-Ea, listo. Por cierto, ¿te chupas el dedo?
-Sí...
-¿Cuántos años tienes?
-Seis y medio, casi siete
-Pues tienes la mordida mal
-Ah...
-Pero no te preocupes, eso con un aparatito se arregla
-¿¿¿¿????

Nos fuimos de la consulta, y nunca volvimos. Mi madre valoró que con seis años (casi siete) la necesidad de un aparato era absurda.
Teniendo en cuenta que al verano siguiente me diagnosticaron miopía morrocotuda y me pusieron gafas, agradecí infinitamente a mi madre que hubiera decidido pasar del dentista. Gafotas, empollona y con brackets habría sido demasiado...

Febrero de 2015
-¿Buhonera, me acompañas al dentista?
-¡Claro!

El chico del sombrero sí que llevó brackets muchos años, se nota: Tiene una sonrisa demasiado bien colocada, se lava los dientes durante horas, jamás le he visto mascar chicle... Y fue al dentista a que le mirasen una serie de historias que tiene en la boca.

Yo esperé fuera mientras escuchaba a la dentista enumerar todas las cosas carísimas que le tienen que hacer. Por dentro, pensaba que valiente mierda llevar aparato toda tu infancia si de adulto te van a seguir sacando la pasta con mil cosas...
Qué caro es tener dientes.

-Ya estás listo. ¿Tú quieres que te revisemos?
-¿Yo? Bueno...

Entré, y me tumbaron.

-¿Cuánto hace que no vas al dentista?
-Pues... dieciocho años...
-¿¿¿Cómo??? Pero, ¿cuántos años tienes?
-Veinticuatro...
-Pufffff... pues a ver qué tienes ahí.

Me recosté en la silla mientras me ponían una luz de interrogatorio en la cara, y me iba metiendo cosas absurdas en la boca. De vez en cuando me decía cosas.

-Muerde
-...
-Ábreme grande, por favor.
-.....

Me echaba chorros de aire en las muelas, me toqueteaba con una varilla metálica, me metía cosas en la boca para que mordiese...

-Anda, tienes tres molares de leche
-¿¿??
-Sí, mira la radiografía... ¡qué chiquitinas! Pero es que no tienes diente adulto detrás ni nada
-¿Mpgrf?
-Espera. Ahora.
-¿Y eso tiene consecuencias?
-Puede que pierdas los dientes en algún momento
-Ah...
-Tampoco tienes muelas del juicio abajo. ¡Eso que te ahorras!

De pronto notaba dolor y no sabía por qué.

-¿Sabes que tienes cuatro caries?
-Pues no...
-Sí. Una muy grande, que te tienes que empastar cuanto antes, y tres pequeñitas
-Ah...

En un momento dado se puso a apretarme la mandíbula.

-¿Sabes que tienes la mordida mal?
-Sí... me lo dijeron la última vez que fui al dentista
-Hace dieciocho años...
-Eso es
-Te deberías poner ortodoncia
-Ajam
-Te podríamos hacer un estudio para ver...
-Espera un segundo. Si no me pongo el aparato, ¿cuáles pueden ser las consecuencias?
-Bueno, en un futuro podría ser que llegases a tener problemas
-Son demasiados condicionales... mejor lo vamos a dejar

Me dejaron levantarme, advirtiéndome de que debía ir cuanto antes a empastarme la muela chunga. Yo me fui a casa, y averigüé que lo de los dientes de leche es genético, y que mi abuela la Lectora, a sus ochenta y cuatro años, aún tiene dientes de leche. Menos trabajo para el Ratón Pérez.




 24 de abril de 2015
-Hola Buhonera, qué tal. ¿Vienes al empaste?
-Sí...
-En seguida te atendemos, es que vamos con un poquito de retraso
-Vale... ¿cuánto se tarda en hacer el empaste?
-Una horita o así
-¿¡Una hora!?

Mientras esperaba me iba poniendo cada vez más nerviosa. ¿Qué me iban a hacer? ¿Me iba a doler? ¿Por qué leches se tarda una hora en hacer un empaste? ¿Y si la caries había crecido espectacularmente y el empaste ya no era suficiente?

-Túmbate por favor... Te voy a poner la anestesia en la encía
-.........
-¿Estás nerviosa? ¿Nunca te han hecho un empaste?
-No...
-Ah, pues entonces te vamos a poner un anestésico tópico...
-...

"Qué asco, qué mal sabe esto... Espera, ¿lo tendría que estar tocando con la lengua? ¡¡¡Mierrrrrda se me ha dormido!!!"

-Abre bien la boca, por favor
-......

"¿Qué es todo eso? Ah, ese debe ser el famoso aspirador de saliva... Esto lo esterilizarán o algo entre paciente y paciente, ¿no? ¿¡Tiene marcas de dientes!?"

-Voy a ponerte la anestesia, ¿vale?
-......hs....
-No hables, por favor
-....



"Aarrghhh... qué horror. Es como si me estuviera removiendo la aguja dentro de la encía... ¿¡Sin anestesia cómo sería!?"

-Vale, vamos a empezar. Primero voy a limpiar la caries y luego haré el empaste. Necesito que me abras muy grande la boca y que no te muevas ni hables.
-............hhhh...

"Mierda, ¿dónde pongo la lengua? ¡¡A ver si me la va a cortar con el cacharro ese!! Mmmm... la pego a los dientes de abajo..."

-No muevas la lengua, por favor

"Vale, claramente lo he hecho mal... Dios, qué cosa más incómoda... ¿Una hora así? Me voy a volver loca... Mira algo... Vamos a mirar el boli que le asoma por el bolsillo.
¿Lo llevará ahí por eso? Seguramente, porque no creo que una dentista tenga que apuntar mucho"

Chhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhfrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrsssssssssssss

"Qué ruido hace el cacharro ése... Qué desagradable...
Por dios, el cachivache este de las babas es inútil, ¡me está haciendo vacío en el carillo, y la saliva se me está acumulando en la garganta... ¡¡quiero toser!!"

-¿Estás incómoda?
-Grrmpf
-No hables. Recolócatelo
-.....

"A ver si ahí me aguanta..."

-Por favor, no cierres la boca que te voy a cortar
-¡¡¡!!!
-Así, genial
-....

"Joder, con el espejito de los cojones... me va a estirar la comisura de la boca hasta la oreja como siga así... ¡¡Me haces daño, perra!!
AHHH ¡Agua en el ojo!"

-Por favor, no te muevas. Cierra los ojos e intenta estar quieta

"Pues no me tires agua al ojo, simpática...
Yo paso de cerrar los ojos, que entonces el ruido todavía me da más mal rollo...
¿Y adónde miro? El boli ya me aburre...
Claro, pero no voy a mirarla a ella, a ver si va a pensar que me mola o algo..."

-¿Te he contado ya lo que voy a hacer este fin de semana?
-¡No! Cuéntame
-Pues me voy a hacer un curso...

"Y ahora se ponen a hablar de sus cosas... Me siento un coche en el taller. ¿Sabrán que sólo me han anestesiado la boca?
Qué aburrido es esto..."

Chhhhhhhhhrrrrrrrrrrsfffdddddñññ

"Puaaaajjjjj ¡¡Huele a diente quemado!! Qué horror..." 

Clic clic clic crrrrilc

"Ahora con el hierrito, parace que está buscando oro..."

-Vas a notar una presión 

Cliirrrrrcccc

"¡Aaargh!"

Cric, clicliclic

"¿Esta mujer será consciente de que a todos los pacientes que vienen les pone las tetas en la cara? Menos mal que no tiene muchas, si no sería súper violento...
¿O igual le mola y por eso se ha hecho dentista?
¿Te imaginas? Qué pedazo de perversión...
Si lo piensas, además, es inquietante... Hacerte dentista para que personas a las que tienes inmovilizadas bajo tus pechos te los miren, mientras se sienten impotentes por no poder moverse, ni hablar, estando a tu merced...
Pufffff... qué cosa más chunga."

Chhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhfrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrsssssssssssssj

"Ahí vamos otra vez con el cacharro ése... Qué ruido, por dios, entre el succionador del demonio y esto... ¿Los dentistas no tiene que llevar cascos protectores como los obreros?"

-Abre bien la boca, por favor
-..............
-Cierra un poco 
-......

"¿¿En qué quedamos??"

-Ahí, perfecto

"Ea. Fenomenal.
Yo no podría ser dentista en la vida... No me va eso de ver a la gente impotente a mi merced.
Además, a mí el pecho me estorbaría muchísimo... Ésta porque las tiene pequeñas, pero es que con un par de tallas más me daría en la cara... ¡qué grima!
No, definitivamente yo no podría ser dentista. Sería demasiado violento para todos. 
¡Imagínate que un paciente se empalma!
¡O que te giras a por algo y le das un tetazo!
¿¿¿Por qué estás pensando en tetas, Buhonera??? 
Joder, me las pone en la cara...
¿Habrá dentistas con tetas grandes? ¿O hacen criba? Si tiene usted más de una copa B no puede ser dentista...
¿Eso sería discriminatorio?"

-Ya he terminado de limpiarla. Era más profunda de lo que parecía. Voy a empezar el empaste 

"Muy bien. Tienes mi bendición... ¡Acaba de una puta vez!"

-Pásame el palo de naranja, el gel color A2, que lo estoy viendo blanquito, y la goma. Ah, y el papel negro 

"¿Pero esta tía qué va a hacer ahí...?
¡Argh!"

-¿Te ha molestado? Tengo que apretar para preparar el empaste. Si te duele mucho te pongo anestesia, pero la mayoría de la gente lo aguanta
-.... 

"Qué manera más absurda de llamarme flojucha... ¡No es que me duela, capulla, es que nunca me han hecho nada en la boca y todo lo que se sienta raro me va a molestar!
Vamos allá"

Crac, pchium, ññññ, ssrrrrrr
-Muerde
-...
-Pásame uno rojo

"Esto es súper claustrofóbico. Necesito toser, y esta sádica me tiene tan incrustado el espejo en miniatura ése que no puedo ni tragar. ¡¡Y el succionador no sirve para una mierda!!
Estoy totalmente a su merced, ¡ni siquiera puedo gritar!
Desde luego, la gente que dice que el ginecólogo es el médico más incómodo, no ha debido pisar un dentista en su puñetera vida... En el ginecólogo te puedes mover, te puedes quejar, le cuentas tus cosas...Y te avisa de lo que va a hacer, joder.
Además, aunque sea ginecóloga no te pone las tetas en la cara. Te toca las tuyas, eso sí. Pero con profesionalidad.
Prefiero cien citologías, de ésas en las que hay un grupo de residentes mirando mientras el médico enseña tus partes, antes que esto.
Por cierto, debería pedir cita para el ginecólogo.
Uff... voy a toser, tengo que tragar"

Glub 

-¡Has cerrado la boca! Voy a tener que colocarlo todo otra vez

"Ohhhhhh, ¡perdóname la vida! ¿Preferías que tosiera y te escupiera a la cara todo lo que me estabas metiendo ahí? ¡Además, no he cerrado la boca! Sólo he bajado un poco los labios, ¡histérica!"

-Ya está puesto el gel. Muerde aquí y rechina los dientes, que lo voy a pulir
-.....

"Estamos acabando, estamos acabando, estamos acabando"

Ñññññññññññfjjjjjjjjjjjjjjjjjjjrrrrrrrrrrrrrrrrrrrssssssssssssssss

"Qué espanto de ruido por favor..."

-Ya está, Buhonera. Hemos terminado. Era bastante profunda pero ya está bien. Las otras tres serán más fáciles, que ésta al estar arriba y tan atrás, ha sido complicada

"¡Sí, sí, sí! Quitame el espejo ese... ¡Joder, cómo me duele la mandíbula!
Sí, y el succionador...
Ohhhh qué felicidad"

-Muchas gracias, ¿qué te debo?
-Un riñoncito de nada...

"Pagar para esta mierda... Tiene cojones".

Salimos del dentista y fuimos a comer. Descubrí que ese dolor que sentía desde hacía años cada vez que comía algo dulce debía ser la caries.
Y me entretuve un buen rato bebiendo cosas frías y experimentando la sensación de tener media lengua dormida.

Ya sólo me quedan tres muelas que empastar... Y malditas las ganas que tengo. En cuanto pueda, me tiro otros dieciocho años sin pisar un dentista.



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