26 de agosto de 2014

1.300 cruces de cuatro metros proyectan sombras alargadas

Una montaña, en cualquier sierra de España.
Silencio, brisa, bosque.
Animales.
Los pajaritos cantan, las nubes se levantan.

Y se empiezan a oír pasos.

Se acerca un grupo de personas que carga bultos de gran tamaño. Sacos, angarillas con algo en ellas.

Van cantando, con mochilas y ropa deportiva.
Son jóvenes, entre 16 y 30 años.
Llevan una bandera de España y otra del Estado Vaticano.

Coronan la cima. Hacen fotos. Muchas muchas muchas fotos.

Deshacen los paquetes que llevaban. Sale de entre los envoltorios una cruz de hierro de cuatro metros de altura. Y una virgen de piedra.
Izan la cruz y la clavan en el suelo. La fijan con cemento, y hacen lo mismo con la virgen.

Y se van, cantando.

Los animales flipan con el árbol metálico que ha brotado de la nada.
Los rayos van haciendo cálculos para ver con cuánta potencia pueden caerle encima.
El parque natural entero mira perplejo el extraño apéndice que le ha salido en la cara.

¿No se lo creen? Está grabado en vídeo.



Estos señores son parte de la organización católica Objetivo 1300, que desde hace unos años tiene como objetivo plantar 1.300 cruces de hierro y, bajo ellas, 1.300 vírgenes de piedra en 1.300 cumbres de las sierras españolas.
¿Su intención? Reivindicar el catolicismo en España frente a la invasión islamista que se avecina. Ejercer un apostolado feroz y mostrar su compromiso en Cristo.

Aunque llevan varios años llevando a cabo esta... iniciativa. Han saltado a la fama ahora porque la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha empezado a quitarles cruces, ya que no tienen permiso para plantar semejantes aberraciones signos de fe en parques naturales protegidos.
¿La respuesta? Que no sabían que tenían que pedir permiso (tampoco creo que se informaran demasiado) y que por cada cruz que les quiten pondrán dos (eso sí, pidiendo permiso. Esto no tiene mucho sentido pero tampoco nos vamos a sorprender).

Esos son los hechos.

Ante esto, ¿qué puede decir algo con dos dedos de frente?

Vamos a ir poquito a poco. Porque si me suelto más de la cuenta voy a acabar soltando fuego por la boca y tampoco es plan.

Supongamos por un momento que tanto usted, lector, como yo, somos católicos. (Sí, paso del tuteo al usted en cada post según me da, qué le vamos a hacer, cosas del drama del momento).

Queremos apostolar, porque es lo que dijo Jesús en su día. Queremos difundir su mensaje y que más gente se una a nuestra creencia.
Y para hacerlo, en vez de demostrar en nuestra vida diaria que somos buenas personas, caritativas, generosas, comprometidas, reflexivas... lo que es un cristiano "modelo", nos vamos al monte a poner cruces de hierro en parques naturales.
¿Qué mierda de apostolado es ése? ¿Quién va a sentirse llamado por Cristo y su mensaje viendo un armatoste de metal en medio del monte?

Como cristianos, además, vemos en la naturaleza la obra de Dios. Él está en todas sus criaturas, desde la pequeña hormiga hasta el veloz antílope (Mufasa dixit). Entonces, para honrarle y alabar Su creación... ¿vamos al monte, rezamos en el silencio de la naturaleza, cuidamos el medio ambiente, protegemos a los animales...?  ¡No! Plantamos una aberración estética en lo alto de una montaña, con riesgo para plantas y animales, y luego vamos pabajo.

Somos católicos preocupados por la crisis de fe que se vive en España, porque cada vez hay menos creyentes, bajan las vocaciones sacerdotales, y vemos que el Islam aumenta (cosa totalmente falsa como hecho empírico, no hay conversiones al Islam en España, o son mínimas).
¿Decidimos amar al prójimo musulmán, que al fin y al cabo considera a Cristo un profeta? ¡¡No, por favor!! Alertamos contra la invasión islámica y promovemos el odio.
¿Decidimos dar una buena imagen del cristianismo, preocupándonos no por la cantidad sino por la calidad de quienes se dicen cristianos, y expresamos nuestra preocupación con sensatez?
¿¡Pá qué!? ¡Pongamos cruces y amenacemos con denunciar al que no le parezca bien!

¿¿¿¿¿¿¿Qué mierda de catolicismo apostólico es ése, por el amor de su Dios???????

Hecho este ejercicio, ahora vamos a suponer que NO somos católicos. Que somos pastafaristas y adoramos al Monstruo de Espagueti Volador.
Si los católicos tienen derecho a hacer semejante invasión, ¿podemos nosotros, amparados en la libertad de culto, hacer una réplica gigante de nuestro dios en la cima del Peñalara? ¿Qué nos lo impide?
O, si somos musulmanes, ¿podemos poner una media Luna gigante, o una letra árabe tamaño cruz de cuatro metros, en lo alto de la Bola del Mundo? Al fin y al cabo, hace unos siglos todo esto era campo era nuestro, y ahora somos muchos en España. ¿No tenemos libertad religiosa? ¿Por qué no hacerlo?

Pues porque, señoras y señoras, católicos, ateos, pastafaristas, musulmanes y seguidores de Offler el dios cocodrilo, España es un país ACONFESIONAL.
A-CON-FE-SIO-NAL.
No profesa ninguna religión de manera nacional, y no puede favorecer a unas religiones por encima de otras (aunque lo haga, inconstitucionalmente, a través del concordato firmado con la Santa Sede).
Porque usted no puede plantar símbolos religiosos en lugares públicos sin el pertinente permiso, igual que no se pueden hacer manifestaciones sin permiso.
Usted tiene libertad de culto en su casa, y en su persona, pero deje sus cruces fuera de mi campo. Porque donde usted ve un símbolo de gozo, yo veo un aparato de tortura y ejecución de la época roma. Y no me gusta ver semejante horror en esas montañas que son tan mías como suyas. Y yo no me voy a pintar "DIOS PROBABLEMENTE NO EXISTA" con spray a la sierra.

No tienen ustedes derecho a plantar cruces de cuatro metros. Ya no sólo porque puedan dañar al ecosistema, traer rayos o perjudicar a animales. No sólo porque afeen terriblemente el paisaje y hagan que parezca que el Valle de los Caídos (infame monumento) ha tenido cachorros. No tienen derecho porque su libertad termina donde empieza la mía, y eso implica que cada cual ejerce sus creencias en su vida privada.

Y por eso me alegraré si les caen mil trescientas denuncias por delitos medioambientales y si la Santa Sede les excomulga por mala prensa católica. Y si subiendo una de las cruces les cae un rayo y los fríe, no me alegraré porque está muy feo alegrarse del sufrimiento ajeno, pero lo consideraré una muestra de justicia poética cojonuda.

Para mi enorme alegría, las reacciones de los católicos de mi alrededor han sido de indignación y vergüenza porque semejante grupo se dé golpes de pecho como representantes de la cristiandad española.
Es algo que me ha aliviado inmensamente, porque demuestra que, como en todos los grupos sociales, entre los católicos los individuos radicales, los exaltados y los gilipollas son sólo unos cuantos.

Al mismo tiempo, me cabrea mucho que estos pintamonas provoquen que muchos otros cristianos tengan que soportar imbecilidades de quienes meten a todos en el mismo saco. Porque sin ser católica, ni afiliada a ninguna religión, y estando en desacuerdo en un millón y medio de cosas con su Iglesia, y muy en contra de su participación en la vida pública de los Estados, me da coraje que se criminalice a quienes no hacen daño a nadie.

Y con gentuza como esta, que quieren ser más papistas que el Papa y defender lo indefendible, jaleados por los que son como ellos, no hay más remedio que cabrearse.

***

Post auspiciado por Han Solo, que me abrió una ventanita de chat a las nueve de la mañana para que hablase de esto. Lo merecía.


24 de agosto de 2014

Sexo: normalización, liberación y otras mentiras

Cuánto y cómo nos afecta el sexo es algo bastante llamativo. La cantidad de horas que dedicamos a pensar sobre sexo, a desearlo, analizarlo y practicarlo son buen síntoma de la importancia que tiene en nuestra sociedad.

Nos encanta decir que la sociedad occidental ha "liberado" el sexo, sobre todo para la mujer. Que nos hemos quitado los prejuicios, los tabúes y los remilgos, y que el sexo se ha librado del oscurantismo de otros tiempos.
Ja.
Por mucho que repitan esto ciertos gurús, y ciertos representantes de los sectores más represivos de nuestra sociedad, no es en absoluto cierto.

El sexo sigue cargado de mierdas para gran parte de las personas, muy especialmente para las mujeres.
¿No se lo creen? Veamos unos ejemplos:


Ejemplo número 1:
Hace poco leí en una web cómo una chica contaba que al preguntarle su hija o hermana pequeña (5 ó 6 años) qué era el clítoris, ella había respondido que un tipo de melocotón. Poco después la niña preguntó a una señora que comía un melocotón en un parque si le daba un poco de su clítoris.
Al margen de que probablemente sea un fake, lo que me llamó la atención es que en los comentarios la mayor parte de los visitantes decían "haberle dicho que era algo que estaba ahí abajo", y uno incluso aconsejó haberle dicho que clítoris era una mala palabra, y reñirle si la repetía.

Si a cualquiera de ustedes un niño le pregunta qué es "axila" o "ingle" o "pestaña", ¿qué le dicen? ¿Le mienten? ¿O le señalan esa parte del cuerpo?
¿Y si preguntan "culo" o "pene"?
¿Y por qué "clítoris" tiene que ser diferente?
Si una niña pregunta por una parte de su cuerpo, que además no puede ver fácilmente, lo lógico es coger un espejo, y enseñarle donde está. No es nada malo. Es parte de su cuerpo. E igual que conoce sus manos, sus ojos y su nuca (aunque no se la vea) debería tener derecho a conocer las otras partes del cuerpo a las que no tiene acceso visual directo.

No concibo que alguien piense que una niña de cinco años "no está preparada" para conocer sus genitales. Nadie se pregunta si un niño lo está, porque como los tiene a mano y a su entera disposición, ya se encarga él de enterarse de cómo funciona el asunto. De hecho, si el niño tiene un problema de leve fimosis, incluso se le animará a retraer el prepucio cuando vaya al baño.
Pero como lo de las niñas está escondido, por algo será. Ya lo sabrán "de mayores".

¿Eso es tener el sexo normalizado y liberado? Venga ya.


Ejemplo número 2:
Clase de conocimiento del medio, sexto de primaria. Niños y niñas de 11 y 12 años.

Se les explica la reproducción humana, con dibujos y diagramas del pene, los testículos y... ¿la vulva? ¡No! Las trompas de falopio, los ovarios, la vagina y el útero.
Se habla de la eyaculación masculina, del orgasmo. Pero... ¿del orgasmo femenino? ¿Del clítoris? ¡No! Eso no vale para hacer bebés.

Estamos de acuerdo en que poner una peli porno a niños de 12 años no es la mejor manera de iniciarles a la reproducción pero... ¿de verdad es lógico que se vea cómo son los genitales masculinos y se obvien por completo los femeninos?
Entiendo el problema: el clítoris es un órgano sin ninguna función en la reproducción, un órgano que sirve única y exclusivamente para sentir placer. Pero... ¿no está ahí? ¿No es importante conocer las funciones de las partes del cuerpo?
En sexto se estudian desde la hipófisis hasta los huesos pasando por todos los aparatos, de manera superficial. Se estudian los genitales.
Pero el clítoris no existe.

¿Por qué? 
¿Para evitar a dar ideas a las niñas? ¿Y qué pasa con los chicos? ¿Ellos sí tienen derecho a conocer sus genitales porque ninguno es exclusivamente placentero?


Ejemplo número 3:
Una mujer joven tiene sexo esporádico con desconocidos a los que lleva a su casa. Se acuesta con ellos y les despide por la mañana.
Con el tiempo, tiene pareja, con la que mantiene una relación larga.
En ningún caso tiene relaciones con la luz encendida, ni con las parejas ocasionales ni con la duradera. Se niega a que vean su cuerpo desnudo. Le da muchísima vergüenza.

Se podría decir que este ejemplo tiene mucho más que ver con los complejos y las inseguridades que con el sexo como tal, pero... pensémoslo un poco más.

Sexo sin contacto visual. Negarse a que te vean el cuerpo porque "¿tú sabes las caras que pongo haciéndolo?" porque "me recojo el pelo para que no me moleste y eso es el antimorbo" porque "seguro que si me ve sale corriendo".

Partiendo de la base de que cuando una persona está ya metida en tu cama es porque ya ha decidido que le gustas, y por lo tanto la vergüenza es un poco ridícula, lo que más me intriga es que alguien realmente sea capaz de mantener una relación larga y no saber qué caras pone su pareja en la cama. Me parece tremendamente triste.

Y, ¿a qué obedece esto? A que las mujeres, como todos sabemos, están perfectas siempre, en cualquier momento de su vida. Además, es su obligación mostrar recato.

Para los que decían que poder trincarse tres hombres por noche era la liberación sexual de la mujer... Pues no.


Ejemplo número 4:
Una violación. Cualquier violación en cualquier rincón del mundo.

Una violación no se produce tanto por deseo sexual como por deseo de control, humillación y poder. Del hombre sobre la mujer en la mayoría de los casos, y en otras ocasiones del hombre "machito" sobre el hombre homosexual.

Eso no es normalizar el sexo, es criminalizarlo y transformarlo en algo odioso y repugnante, sólo por ambición de poder.

El hecho de que existan violaciones es, por sí solo, una prueba de que no existe una normalización. Pero todo lo que la violación carga consigo lo amplía aún más:

Para empezar, ¿qué es una violación? Parecemos pensar colectivamente que si no hay penetración, sangre y ropa rasgada no es violación. Pero violación es "Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.".
Por lo tanto, masturbarse delante de alguien obligándole a mirar, o tocar, es violación. Tocarle contra su voluntad. No parar cuando, en una relación consentida, uno de los dos decide que no le gusta el rumbo que están tomando las cosas.
Son violaciones.

Pero... ¿cuánta gente va a la policía a denunciar que el chico con el que me fui de aquel bar, con el que me quería acostar, no respetó que le dije que no cuando ya estaba desnuda? ¿Cuántos pensarían "eso es de estrecha y de querer criminalizar"?

Por último, la visión de la mujer como posible incitadora o anuladora de la voluntad del violador (no hay más que ver los vergonzosos consejos del Ministerio del Interior) es otra muestra de que no sólo no aceptamos el sexo como algo normal, sino que cuando se convierte en violencia lo achacamos a la víctima más que al agresor.

El sexo como arma es la más amarga prueba de lo lejos que estamos de verlo como algo natural.


Ejemplo número 5:
El mito de la primera vez.

En nuestra cultura social, que un chico sea virgen resulta, para su pareja femenina, motivo de cachondeo, burla e incluso vergüenza.
Que una chica sea virgen resulta, para su pareja masculina, excitante.

Hay, además, una tremenda desinformación que lleva a que relacionemos la primera relación sexual de una chica con una fuente de sangre (que a veces ni la hay) o con un momento Disney maravilloso y mágico en el que la mujer alcanza un nuevo conocimiento místico y se alza como fémina completa gracias a la labor del varón.

No.

Las primeras veces son, habitualmente, chapuceras de cojones. Uno de los dos, o los dos, no tiene muy claro qué hacer ni qué esperar. Es incómodo, son sensaciones nuevas, no siempre agradables, no siempre placenteras, y en general bastante cómicas, si se sabe ver de esa manera.
La primera vez tiene de especial lo especial que sea la otra persona, o la relación entre ambos. Por lo demás, siempre serán mejores las demás.

La mujer no "se entrega". Se pertenece a sí misma en cada minuto. Y si tiene la idea de entrega, tiene un problemón de dependencia y baja autoestima. El sexo es compartir, no dar ni quitar. Nadie te "quita tu flor" en la primera vez, nadie "entrega su pureza". Dos personas comparten. Con mayor o menor implicación emocional y espiritual (que puede haberla, y muchísima), pero en pie de igualdad.

La mujer virgen puede tener mucho o poco conocimiento teórico. El hombre virgen puede tener mucho o poco conocimiento teórico. Por lo tanto ambos pueden ser debutantes notables o estrellas de mar que se dejen hacer con miedo hasta de toser.

Lo demás, es idealizar lo que no tiene nada de idealizable.


Ejemplo número 6:
La masturbación.

Desde que empezamos a oír hablar de ella, parece ser algo propio de los chicos. Las famosas "pajas", de las que las chicas pueden no tener claro en qué consisten.
Y a lo largo de la vida, esta visión se mantiene. Ellos lo hacen porque son así de cerdos, o porque al tenerlo tan a mano es inevitable, o porque los hombres tienen más necesidades sexuales.
Las mujeres a menudo niegan hacer semejante cosa, o realmente jamás lo han hecho en su vida.

La masturbación es uno de los primeros contactos sexuales que tenemos. Es una forma magnífica de conocernos, de relajarnos y de saber qué no gusta. Una persona que se masturba tendrá mucha más facilidad para explicar a su pareja qué le gusta, qué no, y cómo.

Pero no. Sigue siendo una lacra. Sigue residiendo en la mente colectiva que la mujer sólo puede masturbarse metiéndose cosas en la vagina (viva el falocentrismo), que hay que regañar a un niño/a si se le pilla con las manos en la masa, y que si se está en pareja y los miembros siguen masturbándose en su intimidad, hay un problema.

Todo normalizadísimo, señoras y señores.


Y ya, para rizar el rizo y sin necesidad de más ejemplos, están las religiones y sus leyes específicas acerca del sexo. Personalmente la mayoría de ellas me parecen alienantes, considero que no aportan nada. Creo que fueron cruciales en otra época, puesto que ayudaron a reducir el número de enfermedades y a controlar la cantidad de niños repudiados por sus padres (eso cuando se hacía caso, porque en general esas normas han sido ampliamente desobedecidas), pero a día de hoy continuar rechazando el sexo como algo pecaminoso es limitar al ser humano.
Si un dios, el que sea, crea al hombre y la mujer, les da órganos con los que disfrutar (algunos, como hemos visto, únicamente con esa función), les da deseos de tener relaciones sexuales, les da imaginación para reinventarlas, y orientación sexual para decidir con quién tenerlas... ¿quiénes somos los humanos para decidir cuándo es correcto y cuándo no?
¿Por qué condenar al infierno a quienes usen métodos anticonceptivos, a quienes tengan sexo fuera del matrimonio, a quienes de nacimiento se sientan atraídos por personas de su mismo sexo, a quienes decidan tener relaciones con personas con las que no quieren compartir su vida?
No lo entiendo. Me parece limitante. Me parece que va contra el amor infinito que la figura de cualquier dios debería representar. Y buena prueba de ello es la cantidad de creyentes e incluso "jefes" de distintas creencias que van mostrándose poco a poco en desacuerdo con esa lectura de las relaciones sexuales.

En todo caso, si es su opción de vida, me parece estupendo, pero la influencia que esa opción tiene en las diferentes sociedades es abominable. No soy católica, musulmana, judía, anglicana, luterana, calvinista, metodista, testigo de Jehová, mormona... No estoy en ninguno de esos clubs.
No me digan que hacer el amor es malo para mí, porque no creo en su doctrina. Déjenme en paz, y dejen a la sociedad que ha optado por explorar nuevos caminos hasta hace poco restringidos por doctrinas y cleros que encima, en muchas ocasiones, eran célibes.


Y eso, señores, es una muestra del sexo que seguimos viendo como algo negativo, prohibido, vergonzoso, perjudicial... que estamos lejos de haber normalizado y de saber integrar en nuestras vidas de manera sana. Hay muchas otras pruebas, pero no es plan de marcarme un tochopost, porque el mensaje queda claro.

El sexo no está normalizado, pero se puede normalizar. Con educación, con naturalidad, con mucha mucha mucha información (información correcta, las películas porno, y "lo que me ha dicho mi prima Puri" en general son más desinformación que otra cosa) y con empeño.

Sean felices, y disfruten todo lo que puedan.


20 de agosto de 2014

El fin de semana en que probé Blablacar en España... y de nuevo eludí el secuestro

Tremendamente fan de este poster
Hace unos meses contaba por aquí mi primera experiencia en coche compartido ("covoiturage" que lo llaman los franchutes) con Blablacar. En aquel momento aseguré que repetiría la experiencia tanto en Francia como en España, pero lo cierto es que hasta este pasado puente no lo había hecho.

Y, continuando con la campaña de despreocupación dirigida a quienes, como yo, eso de compartir coche con desconocidos les de un poquito de aprensión (por si los secuestros) os vengo a contar cómo fue la cosa.

(Ah, si eres uno de los diez o doce internautas que llegan semanalmente a mi blog tecleando en Google "sexo blablacar" o "follar en blablacar", te adelanto que esta historia es para todos los públicos. Lo siento. A ver si empezáis a buscar en otro sitio.)

Quería bajar a casa de mi madre en el puente, y como hace meses que juré por todos los dioses del Olimpo que no volvería a pisar el Sufribus salvo emergencia insoslayable, me puse a buscar alternativas.

Mi primera opción es siempre el tren, pero como Renfe debe usar motores chapados en oro, y los precios de los "Somos rápidos pero no somos AVE aunque costemos lo mismo" ya van por un riñón y cuarto y mitad del otro, decidí pasar. Otras veces he pillado descuentos mágicos, pero en este caso no sonó la flauta.

Total, que descartadas estas dos opciones (y descartadisísísimo el avión, porque es caro y porque se cae del cielo aleatoriamente) me planteé probar de nuevo a ir en coche compartido.

Yo iba tranquila, la verdad. Lo había hecho en Francia, un país extranjero, en otro idioma, sola, y había ido bastante bien. En mi país, lleno de gente conocida y en mi lengua materna sería mucho más fácil.

Así que nada, reservé plaza con un conductor que me dio muy buena impresión y del que sus pasajeros hablaban maravillas (vuelvo a recalcar la importancia de las opiniones en esta plataforma).

El primer "inconveniente" surgió al comentar en Twitter que iba a probar el covoiturage español. Un espontáneo aburrido, de esos que abundan en la red social del pajarito, me soltó que era mejor Amovens. Y al preguntarle por qué, me soltó una perorata sobre el nuevo sistema de Blablacar España, en el que es obligatorio pagar con tarjeta, y la empresa se lleva comisión.

Partamos de la base de que a mí ese sistema no me parece mal. Yo conocí la plataforma ya así en Francia, me funcionó muy bien, y de hecho me parecía más seguro y más serio que dar el dinero en mano. A priori, las quejas españolas me parecieron nuestra habitual tendencia a exigir gratis cosas que no tienen por qué serlo, y a tomar a las empresas por ONGs que regalan lo que podrían cobrar.
Luego he visto que el sistema de tarjeta funciona aquí considerablemente peor que en el país vecino, por el momento, y que la indignación está justificada, no por tener que pagar (eso de verdad que no lo veo reprobable) sino por cómo se están aprovechando de algunos aspectos del tema.

Pero aún en el caso de que yo estuviera cabreadísima por las comisiones, o trabajase en Blablacar, o fuera una activista anticoches, no entiendo a cuento de qué tiene que venir un sujeto a decirme que soy una sumisa pro capitalista (literal) por no estar de acuerdo con él. Al final se achantó un poco, pero en fin, me distrajo la tarde desde luego. Las maravillas de Twitter.

Eso ya me fastidió, aunque mi trayecto era de los que aún se pagan en mano.

Poco después, mi padre me puso los nervios de punta con el temita, convencido de que no iba a salir nada bueno de la experiencia. Introduciendo de nuevo la idea de un secuestro o algo peor ("bueno, en Singapur unos días no se está mal... O en la Atlántida"). Estupendo para tranquilizar a cualquiera.

Total, que me volví a rayar. Qué le voy a hacer, la carne es débil y la mente aún más.
Pregunté entre mis amigos, y todos los que habían viajado con este sistema me dijeron que era totalmente de fiar, tanto los que han ido de pasajeros como de conductores.
Busqué en Internet, y sólo aparecía el caso de una chica que presuntamente desapareció tras coger Blablacar pero que luego apareció sin más consecuencias, por lo que no debió tener mucho que ver en el tema.
Y como los masoquistas no nos conformamos con las respuestas positivas, y lo que queremos es alimentar el miedo, me puse a investigar al futuro conductor de mi viaje con todas las herramientas de las que mi bagaje como bicho internauta me ha provisto. Y parecía una persona perfectamente decente.
Además, reitero que en las opiniones quienes habían viajado con él le hacían la ola, lo cual debería haberme tranquilizado mucho.

¿Ustedes no han escuchado nunca esa vocecita que cuando están intentando tranquilizarse se pone en lo peor? Bueno, pues la mía me decía "si tú quisieras secuestrar a alguien usando esto, ¿no sería mejor acumular un montón de opiniones buenas, para luego no levantar sospechas? Además, con el sistema español el viaje no aparece reservado como en el francés, dirías que no has recogido a nadie y en paz...".
Hijaputa la vocecita...

Vamos, que entre unas cosas y otras llegué al punto de encuentro atacaíta, la verdad.

Por supuesto, todos mis miedos eran absolutamente infundados, del primero al último.

El viaje de ida fue agradable, aunque más bien aburrido. Apenas hubo conversación, igualito que en mi primer viaje franchute. Tan aburrido fue, y tantas horas de sueño tenía yo pendientes, que me quedé frita con el cuello tronchado y la boca abierta. Que si quieren, me llevan hasta el puerto de Lisboa para embarcarme a Tailandia a hacer zapatillas y ni me entero. Mi hermano me dijo cuando se lo conté que qué vergüenza, que hay que aguantar... qué razón tiene.

Yo iba poniendo al día a mi familia por wasap de las novedades del viaje, porque algunos estaban en un sinvivir. Que si el coche era cómodo, que quiénes viajábamos, que cuánto me costaba...

Me dejaron en la puerta de mi casa, y me bajé del coche reconciliada con el mundo y encantada de haberme conocido. Por supuesto, de los que estaban asustados alguno me dijo que qué ingenua, que si me creía que todas las experiencias eran iguales...
Pasando.

La vuelta fue muchísimo más divertida. La hice con el mismo conductor, pero con distintos pasajeros, y esta vez sí que hubo conversación.

Los otros dos que viajaban "de paquete" eran veteranos en esto de compartir coche, y estuvieron contando sus experiencias más desagradables. Todas estaban relacionadas con coches pequeños con cinco plazas ocupadas, conductor borde, viaje caro... Lo normal cuando uno se pone en manos de alguien que se cree que esto es para sacar pasta en vez de ahorrar. Pero en ningún caso un susto, una persona chunga o un mal rato en serio.
Más tranquilidad para mi mente, y un nuevo puñetazo para la vocecita amordazada y atada de pies y manos.

El viaje fue largo, así que dio para mucho. Conversaciones laborales, un largo debate sobre la piratería, las tarifas de Blablacar y si los españoles somos unos ratas, una parada a comer algo, y muy buena música.

Llegué a Madrid muy tarde, muy cansada y muy contenta. Con ganas de contar esta experiencia. Porque aunque creamos que no, existe aún bastante reticencia de cara a estos sistemas, muy alimentada por las propias empresas de autobuses y otros transportes. Y pese a que puede pasar algo (siempre puede pasar algo), normalmente el miedo hará que las cosas parezcan peores de lo que podrían llegar a ser.

Por mi parte, estoy ya totalmente decidida a que Blablacar (o la empresa que sea, covoiturage al fin y al cabo) sea mi segunda opción en todos los viajes de este tipo.

La primera es y será siempre el tren, pero es que entre el tren y yo hay algo especial... Ya os lo contaré otro día.



18 de agosto de 2014

El lío de los comentarios

¡Hola queridos visitantes (tengo que buscaros un nombre chulo)!

Hace ya un tiempo que algunos seguidores de la página de Facebook del Baúl, o amigos míos, me decís que intentáis comentar y lo que escribís desaparece al darle a publicar.

Tras intentar todo lo que se me ha ocurrido he pedido ayuda a Blogger, y en teoría deberían dar solución en poco tiempo.

Hasta entonces, os sugeriría que copiaseis los comentarios antes de darle a publicar, para poder insistir si desaparece.

Asimismo, os agradecería mucho que cuando comentéis y no se publique me escribáis a labuhoneradelbaul@gmail.com o me lo digáis a través del Twitter o del Facebook del blog, para llevar un registro de los comentarios que no se logran publicar.

Si algún informático experto, o bloguero que haya pasado por lo mismo, sabe cuál puede ser el origen del problema y me sabe decir una solución, se lo agradeceré muchísimo.

He creado una pestaña exclusiva sobre este tema para que quien llegue de nuevas lo sepa. 

Siento mucho el desbarajuste y esperemos que lo arreglen pronto.

¡Muchas Gracias!


La Buhonera



17 de agosto de 2014

"El día más bonito de mi vida, mi boda": La psicosis

Tarde tonta de puente, en El Puerto.
Tirada en el sofá, sola en casa, aprovecho para ver la tele, que en el piso no tenemos.
Ponen Friends. No me entusiasma, creo que está un poco sobrevalorada, pero no hay nada más.

Veo el capítulo y lo flipo.

Una de las protagonistas tiene un berrinche tremendo porque sus padres se han gastado el dinero ahorrado durante toda la vida para su boda en una casa en la playa (yo pensaba que los padres americanos sólo ahorraban toda la vida para la universidad de sus churumbeles). Tras la histeria, pide a su prometido que gaste todos sus ahorros en "la boda de sus sueños", porque será "el día más importante de nuestras vidas". Él se muestra reticente hacia gastar todo su dinero en "una fiesta", a lo que ella responde: "Si vuelves a referirte a mi boda como "una fiesta", a lo mejor no estás invitado".

Oh dios mío, emergencia nacional, no vamos a poder tener la boda de la Barbie.

Lo peor es que no es un caso aislado, ni limitado a la ficción, ni siquiera a la sociedad estadounidense.
Poco a poco voy alcanzando la edad en que la gente a mi alrededor se casa, y veo que muchísimas parejas invierten en su boda una cantidad prohibitiva de dinero y esfuerzo, y que en concreto para las novias a menudo es un proyecto vital crucial, y se refieren a él como "el día más bonito de mi vida".
No sé si esta excesiva preocupación de las mujeres por el matrimonio es consecuencia del sexismo que aún envenena muchos aspectos de nuestra sociedad, o tiene que ver con otras causas, pero me llama mucho la atención cómo a tantas de ellas se les va completamente la pinza en cuanto la boda asoma en el horizonte.

Para empezar, está el concepto del matrimonio en sí. Si nos vamos a la RAE, encontramos las dos siguientes definiciones:
1.Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.
2. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.

[Inciso: Que me perdonen los lectores homosexuales, pero hoy me centraré en bodas heteros, porque creo que esta psicosis se da más de estos casos. Aunque si se quieren hacer aportaciones en los comentarios sobre cómo va este circo en las bodas homosexuales, fenomenal, así ampliamos puntos de vista.]

Tenemos, por lo tanto, dos acepciones: Unión de una pareja acorde a ritos, y unión para toda la vida a los ojos de Dios.
Ninguno de los dos casos contempla una fiesta millonaria con vestido archicaro, comida pija ni Paquito el chocolatero en la orquesta.
Ninguno de los dos casos contempla que este día sea el más importante de la vida de una persona.

Y sin embargo, así se concibe en muchísimas mentes occidentales, especialmente femeninas.

Porque la boda, tal y como está planteada en la actualidad, es un evento hecho para la mujer. Es su capricho. Ella tiene el vestido bonito, ella elige el ochenta por ciento de los detalles, y ella lo vive como algo inigualable. El novio está de figurante.

La cosa es un circo ya desde sus inicios. Veámoslo paso por paso:

-La pedida: Voy a ser muy clara. A mí mi pareja me monta un circo de tres pares de narices, y me pide que me case con él rodilla en tierra y con un anillo mileurista... y le mando a pastar.
Una boda es cosa de dos. ¿Por qué lo único realmente importante, que es la decisión de casarse, la tiene que tomar el hombre? Y aunque fuese la mujer. ¿Por qué la boda no existe "de facto" hasta que uno de los dos hace el panoli? Me parece una responsabilidad terrible, y me parece, si la otra persona no sabe nada, ponerla en un compromiso. Porque, ¿cómo decir que no, aunque no te quieras casar, después de que un delfín amaestrado te dé un anillo tras saltar en paracaídas desde un helicóptero pilotado por tu novio? Pobrecillo, qué putada.
Y, si el tema está ya más que hablado, el trámite de la pedida es eso, un trámite, sin ningún valor real.
Una vez C. me contó que unos conocidos suyos se casaron después de que un día, estando los dos en el sofá, tras mucho tiempo como pareja y viviendo juntos, uno le dijera al otro "Oye... nos podíamos casar, ¿no?". Así, sí. Con naturalidad y sensatez. Y no esto.

-Los preparativos: Sitio de ceremonia. ¿Por el templo o por lo civil? Si eres católico, musulmán, judío, o pastafari, te irás al templo. Si no, quizás vayas al juzgado o, como eres católico no practicante y "por la Iglesia es más bonito" te irás al templo igual. En este momento de sus vidas muchas parejas "católicas" descubren que existe el sacramento de la confirmación, y se rayan por si se van a quedar sin altar por no haber pasado por él.
A mí, personalmente, casarse por un rito religioso por estética me parece una falta de respeto tremenda hacia los creyentes verdaderos de esa fe. Y creo que las diferentes creencias tendrían que ser bastante más estrictas antes de dejar al personal casarse por lo religioso sin fe ninguna. Pero claro. Las bodas dan mucho dinero.

Comida.
Menú para los primos vegetarianos, la abuela diabética, los niños de mi cuñada y el capullo de tu compañero del trabajo que sólo come cosas caducadas.
Una tarta (de fondant, por supuesto, que es perfecta), y barra libre hasta morir.

Vestido de princesa que sólo te vas a poner una vez en la vida pero en el que te vas a gastar un dineral. Esto además de los complementos. Y los zapatos. Y el peinado. Y el maquillaje. Tengo que estar radiante... ¡¡¡¡va a ser el día más importante y bonito de mi vida!!!
Él puede ir simplemente en traje, y no se suele esperar que se maquille.

Flores.
Orquesta o cantante que imite bien a Coyote Dax.
Detalles especiales (photocall, vídeo de los novios de niños, momento friki/scout/rociero/motero/introduzca la tribu urbana o secta o afición a su gusto, regalos para los invitados...).
Invitaciones.

Invitados.
¿Invito a la tía Puri aunque haga dos años que no la veo? ¿Quieres que vengan los clientes de la empresa de tu padre? Yo paso de que venga el novio de Piluca que es un gilipollas... pero claro, no se lo puedo decir.
Oh, vaya, mi boda está llena de gente a la que apenas conozco, a la que hace años que no veo o que directamente me cae mal... porque hay que cumplir con todo el mundo. Qué guay compartir con ellos el día más bonito de mi vida.

Meses y meses de cuenta atrás, preparando todo hasta el último detalle. Porque todo debe ser perfecto. Nada debe dejarse al azar.
Nos conocimos por casualidad, hemos ido improvisando nuestra relación a medida que nos conocíamos, pero el día en que firmamos el contrato que nos hace pareja oficial ante el Estado no hay margen para la espontaneidad. La espontaneidad no es perfecta.

-El Día D: Y llega el gran momento.
Nunca es perfecto, porque la perfección es totalmente ajena a la realidad humana.
Siempre se pierden las flores, o le sale una mancha al vestido, o llueve a cántaros, o la niña de las arras tiene varicela, o en el convite el padrino se emborracha e intenta meter mano a la sobrina del novio, o pasa cualquier pseudo desastre.
Ante esto hay novios que, hipnotizados por el cuento de hadas pasan olímpicamante de todo altercado y viven su sueño, y otros que lloran amargamente ante las imperfecciones del día más feliz y maravilloso de sus días.

Y ya está. Os habéis gastado un dineral, se acaba ese día, tenéis una noche de "sexo socialmente aprobado", en palabras de Amy Farrah Fowler (eso si no estáis reventados y/o muy borrachos), y os vais de Luna de Miel, la única cosa que a mi parecer mola de todo este circo.

Y... ¿qué ocurre después? Porque en todos los cuentos de Disney tras la boda salen los títulos de crédito. Nunca nos paramos a pensar que Mulán 2, la Sirenita 2, la Cenicienta 2... son siempre una basura que ni siquiera echan en el cine, ni en la tele. (Para más info sobre el "después" de Disney, por favor ved esta maravilla de vídeo, y su segunda parte).

Pues después pasa que muchas mujeres sienten una sensación de vacío, de añoranza, que les hace mirar una y otra vez hacia ese momento. Hacia el que se han empeñado en denominar "el día más bonito de su vida", que ya ha pasado.

No creo que yo fuese capaz de definir ningún día de mi vida pasada, presente, ni muchísimo menos futura como "el más bonito". Me parece desmerecer a todos los demás de una forma brutal.
Ni siquiera el día en que tenga un hijo. O el día en que mis hijos tengan hijos. O el día en que mi perro tenga perritos.
¿¿Cómo voy a decidir hoy cuál será el momento más bonito de toda mi existencia?? ¿Y si cuando llega resulta ser una chapuza? ¿Y si el día en que tenga un hijo casi me muero desangrada, o la episotomía me deja los genitales deformados, o el cirujano se resbala en la placenta, se cae de culo y me denuncia? ¡¡El día más bonito de mi vida habrá sido un desastre!! ¿Qué voy a hacer con los demás días de mi vida? ¿Seguir quedándome embarazada a ver si algún parto es idílico? ¿¿Y si ninguno lo es?? ¿¿Qué haré, con doce hijos y doce días más bonitos de mi vida convertidos en carne de Vídeos de Primera?
Qué estrés...

Sólo cuando vaya a morir, y ya haya vivido todos los días que me hayan tocado, me atreveré a juzgar cuál fue el más especial. Y aún así, dudo que lo haga. Porque la vida está llena de momentos perfectos que valen oro por sí mismos. ¿Cómo escoger sólo uno?

Yo en esto soy lo menos cursi (o "romántica", porque en esta sociedad amor y pastelosismo se confunden a menudo) del mundo. Para mí el matrimonio es un contrato que dos personas que están enamoradas y quieren pasar su vida juntas firman para adquirir una serie de beneficios y reconocimientos legales en su Estado y en otros. Es especialmente importante si se quieren tener hijos, para dar a éstos todo el marco legal que pueda ayudarles. Y no tiene ningún significado místico. Si dos personas de verdad tienen una relación sana, con sensatez creen en un proyecto de vida en común (siendo conscientes de que puede acabar), y de corazón se quieren, no necesitan una boda para confirmar ese amor ni para nada más. Si eres religioso es otro tema, porque en tu vida de pareja es importante la bendición divina a tu unión. Pero aún así, no es pa tanto.

Estamos de acuerdo en que es una decisión importante, en que los humanos necesitamos ritos de paso, y en que mola celebrar estas cosas con los amigos pero... ¿por qué tiene que ser todo tan ostentoso?

¿Sabéis cómo sería mi boda ideal? Ir al juzgado con los testigos de rigor, en vaqueros. Casarme sin más ceremonias y luego dar una barbacoa con mis amigos y familia más cercanos. Fin de la película. ¿Para qué necesito más?
Y aún así, sé que probablemente no sea de esa forma, porque en la pareja somos dos, y no se va a hacer sólo lo que yo quiera. Viva el consenso parejil que evita resentimientos posteriores.

¿Y vosotros? ¿Cómo veis el matrimonio y sus celebraciones?



15 de agosto de 2014

Las tartas fondant son trampa

Tarta hecha por Mavi Chi
Al lado de mi casa hay una pastelería especializada en tartas con fondant (o de fondant, o fondant a secas). Tienen el escaparate lleno de bicharracos de tres pisos. Hay una de Mario Bros., durante una época hubo una de princesas, y ahora, junto a un cartel que dice "Estamos en la playita", hay una tarta de boda blanca con filigranas.

Muchos niños se paran en el escaparate a admirar las tartas. Pero yo, a pesar de que en general soy bastante golosa, suelo pasar de largo.
¿Por qué?
Porque las tartas fondant son un engaño.

Ves una preciosidad de ensueño, que lleva horas preparar, con un nivel de detalle acojonante...debajo de la cual, por cierto hay bizcocho.

Hace poco mi hermana Brujita dio una fiesta en casa, y una de sus amigas trajo una tarta de ésas, con la cara de un cerdito. Otra de las amigas, al ver el postre, dijo "¡Hala! ¿Qué es lo que lleva encima? ¿Goma eva?". Las niñas se rieron, pero lo cierto es que la pobre tenía toda la razón. El fondant parece plástico colocado sobre el dulce para engañar a los incautos.

Y, ¿qué es el fondant? Una mezcla de agua, azúcar, y otros ingredientes que varían entre la gelatina, la mantequilla, ciertos tipos de goma comestible... Es decir, una pasta dulce que sólo es eso, dulce. No sabe a nada ni aporta nada a la tarta, ni en lo nutricional ni en lo gustativo.
Es bonito. Y ya.

Encima, el bizcocho que va con este tipo de tartas tiene que ser especial para aguantar el estilismo. Por lo general es más bien duro, y de sabor indefinible. No está malo, pero tampoco te tomarías diez trozos. Es... bizcocho. 

Yo, lo confieso, soy una sacrílega. Cuando en una celebración hay una tarta fondant, aparto la capa de goma eva con la cuchara, y me tomo dos trozos de bicocho... Seh, sabe a chocolate, está bueno... Ehmmm... ¿Tarta normal no hay? ¿De esa de cuando éramos pequeños con crema de chocolate, y bizcocho blanco blandito que tenía capas de una crema indefinible que estaba muy buena? ¿Que tenían muñequitos hechos de azúcar que no parecían humanos, y casitas con las paredes de chocolate? Ah, que esas tartas no son trendy.... Sorry...

Y siempre alguno te pregunta "¿¿Pero no te gusta el fondant??" y se come lo que has apartado poniendo los ojos en blanco.
Yo no lo entiendo. Pero bueno, a mí me gusta la pizza con anchoas y los Pastabox, así que tampoco me voy a poner intransigente.

Pero la cosa va más allá de sabores... ¿Qué pasa con la conservación? Yo he visto tartas de esas dos semanas en el escaparate, y las he visto vender después- ¿¿De verdad eso aguanta quince días sin ponerse malo?? ¿¿¿Qué ingrediente secreto lleva ese mejunje???

Pues goma eva, si está clarísimo, si es que no queremos verlo y lo tenemos delante...
Tarta hecha por Marta

Hay, además, un aspecto siniestro en estas tartas. No sé si lo habéis pensado, pero si a una fiesta de cumpleaños se lleva una tarta de Super Mario... ¡¡estamos diciendo a los niños que se coman a Mario, a Peach, a Winnie de Pooh!!
Si me ponen delante esa chulada de Minion que podéis ver en la foto, a mí lo que me apetece es irme con él de juerga, no comerme su cara, por el amor de dios. 

Hace poco llevaron a la oficina una tarta cuyo fondant, entre otras cosas, representaba 3 bebés... ¡¡que se comieron!!
Oh, los veganos tienen razón, empezamos a no saber distinguir, nuestra brutalidad acabará con la sociedad tal y como la conocemos........

...bueno, vale, a lo mejor no es para tanto. Pero me reconoceréis que da grimilla cortarle el ojo a Nemo para comértelo, así por las buenas.

Al final, estas tartas prometen mucho, y dan bastante menos de lo esperado.


Yo desde luego prefiero que me regalen una de esas rellena de chorcho, para poder tenerla en la pared, que es para lo que de verdad lucen. En cuanto a tarta, prefiero una menos bonita pero que parezca un dulce y no un juguete.

Por cierto, hoy es mi santo, así que si alguno me quiere mandar una tarta... ya tiene excusa.
Aunque sea de fondant ñ_ñ

***

Muchas gracias a Marta y Mavi Chi por dejarme las fotos de sus tartas. Son preciosas, chicas ^^



13 de agosto de 2014

Agosto, Madrid se vacía... y algunos nos quedamos trabajando

En agosto Madrid es otra.
En agosto Madrid pierde fuelle.
En agosto Madrid se paraliza y se vacía.
Y es un coñazo.

Yo había sufrido durante muchos años el agosto madrileño como habitante de ciudad costera, y vivido en mis carnes cómo el día uno del octavo mes millones de personas nos invadían, dejándonos sin un granito de arena en la playa. Hablaban raro, iban a la playa a horas raras, estaban allí un mes, y se iban dejando tras de sí un rastro de compresas usadas, bolsas de basura, y dinero para que la ciudad, que como casi todas las de la costa española vive del turismo, avanzase.

Hace dos años pasé mi primer agosto en Madrid, y me gustó. La ciudad tenía otro ritmo, se podía hacer otras cosas. Había menos agobio.

Este año repito, y con suerte será el segundo de muchos agostos madrileños. Pero las cosas son un poco diferentes.

La Fábrica de Ideas en la que trabajo está donde Cristo perdió las cerillas que se compró después de perder el mechero y cagarse en todo.
O sea, Mordor absoluto.
Para llegar hay que hacer una hábil combinación de metros y autobuses interurbamos.
Esto supone: 
1.-Que dado que el metro cada vez funciona peor (a la vez que sube su precio) tardo MUCHO.
2.-Que como es agosto, la frecuencia de interurbanos se ha reducido a la mitad. Así que las posibilidades de llegar tarde al trabajo se han multiplicado por diez.
Un estrés.

Encima, los de metro van con cachondeo. Cinco de las líneas llevan paralizadas medio verano (o el verano entero) en algunos de sus tramos, por "obras de mejora y mantenimiento". (Que buena falta hacen. No sé en qué se han gastado la pasta de Vodafone tras cambiar de nombre una parada y una línea...).
Y en vez de disculparse por las innumerables molestias que causan, los retrasos y el porculo que dan... ¿qué hacen? Un cartel victimista.
"Nos quedamos trabajando". Viajeros, no os quejéis que en vez de irnos de vacaciones a tostarnos al sol, nos quedamos aquí a arreglaros el metro.
¿Saben que pasa, señores comunicadores del Metro de Madrid? Que yo también me quedo trabajando, y las obras me están tocando mucho las narices. Entiendo que son necesarias, pero no pretendan darme pena o despertar admiración por una abnegación que no es tal? ¬¬

Pensando, pensando, me resulta muy llamativo que el 80% de una ciudad (bueno, realmente de toda la comunidad autónoma) tan grande como Madrid se coja las vacaciones en el mismo mes. ¿Qué tienen los madrileños contra julio? ¿Y contra septiembre? ¿Y contra mayo? ¿Por qué huir todos como cucharachas precisamente en ese mes y no en otro? No es el de mayor calor, no es en el que mejores fiestas hay, es invierno en el Caribe... ¿¿Qué les pasa??

Por supuesto, el rollo nos lo comemos los que sí hemos preferido irnos de vacaciones en otros meses (tal vez para no toparnos con la marabunta agostil). Menos buses, menos metro, comercios cerrados, bares cerrados, y un tufillo a abandono bastante poco atractivo.
La única ventaja es la consabida del tráfico. Menos coches, menos atascos, menos multas, menos parquímetro. Pero tampoco merece la pena tanto como parece.

Y aún así, me gusta Madrid de esta guisa. Creo que si no tuviera que ir a trabajar en autobús hasta lo disfrutaría.

Hay más silencio.
Los bares están menos llenos.
Se puede pasear con más calma.
Ves muchos scouts por la calle.
El jefe se va de vacaciones.
No echas de menos la playa, porque sabes en qué condiciones está.

Es agosto. Es Madrid.
Y como estoy enamorada de esta ciudad, y los enamorados tienden a maquillar los defectos del amado, pues eso. Que a Madrid pocas cosas le quedan mal.
Qué queréis que os diga.


10 de agosto de 2014

Comptine d'un autre été, piano, bosques y brisa

(La banda sonora de esta entrada es esta canción, en bucle infinito)


"Un papel en blanco...
Te miro... suspiras..."

Siempre le venían a la cabeza esas palabras cuando escuchaba aquella canción.

Notas de piano que evocaban gotas de lluvia en la ventana.
Verde de bosque.
Una ninfa.
Olor a incienso.
Velas.
Y un grabado visto en un escaparate parisino.

La voz de Caballera desgranando palabras en voz baja.
El embozo de una cama que era casi una cueva.
Paz.

Unas manos recorriendo su piel milímetro a milímetro, descubriendo su cintura, sopesando sus curvas, sosteniendo su piel.
Un roce suave, cálido, sencillo e interminable como una ola que vaiviene.

La oscuridad callada.

Dejo escapar su aliento, que salió por la ventana

Aferrarse a un cuerpo como si en ello le fuera la vida.
Sudor.

Se llevó el bolígrafo a los labios sin sentirlo. Dedicando un pensamiento al recuerdo inexistente.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?

Las notas del piano se la llevaban sin poder remediarlo.
A un cauce oscuro, lleno por una tormenta inesperada.
Una tormenta de verano que arreciaba sobre el bosque haciendo temblar las montañas con el retumbar de los truenos.
Fogonazos de relámpagos que cegaban la vista.
La naturaleza entera conteniendo el aliento bajo una cascada interminable de agua salida de a saber dónde.

Y en medio de todo un brote.

Un breve árbol, joven de una primavera, que despuntaba entre la tierra y quería morir de horror.
Nunca imaginó tanta violencia, tanta brutalidad, tanta brusquedad.
Allá abajo, bajo el suelo, cuando aún era semilla, todo era silencio, humedad telúrica, tacto terroso. Paz.
Al brotar le había sorprendido la luz agresiva de un punto ardiente en medio de un tapiz azul.
Más tarde, aquel sofoco había dado paso a una frialdad casi de escarcha, observada por una indolente esfera fría y blanca.
Y ahora esas formas grises que durante horas se habían acumulado sobre el bosque se derramaban sobre él como un castigo divino.
¿Por qué esa crueldad incesante?

El bosque se fue poblando
de pequeñas criaturas casi invisibles
de ropas de hojas
de cabellos verdosos
de pieles moteadas

Todo un ejército de ninfas, gnomos, dríades y duendes.
Que recogían la lluvia
protegían las plantas
alentaban a los ríos a crecer.

Una marabunta imperceptible que desaparecería por la mañana, a la que no pertenecía.

Pasaron la noche tejiendo hilos de una luna que les esquivaba entre nubes. Alimentando árboles que no se sentían seguros de aguantar un año más. Dejando su magia en cada rincón aprovechable.
Fluyendo con la lluvia por encima de las piedras, bailando sobre el suelo.

Y antes de romper el alba, marcharon.

Dejando el bosque cargado con un resplandor indefinible
y necesario.



Y ella despertó, con una nota trémula de piano deslizándose por su cuello como una esquirla de hielo.
Empapada en un sudor de destiempo y destemple.
¿Qué había sido aquello?

Tras los cristales, aún llovía.