1 de noviembre de 2014

Carta al pasado

Hola mi querida Buhonera,

Soy yo. O sea, tú. O más bien seré tú, dentro de un año. Te escribo desde el año que viene.

Sí, es en serio. No, no te estoy vacilando.

Sé que no es tu mejor momento. Sí, sé eso. Y eso también. Sí, y aquello, aunque creo que le estás dando mucha más importancia de la que en realidad tiene.
Sé lo que ha pasado. Y, aún mejor, sé lo que va a pasar.

Dentro de exactamente un año, Buhonera, tu vida va a cambiar de nuevo. No, no te asustes, será para bien. De hecho, estás a pocos meses de que todos los cambios de tu vida sean siempre a mejor.
¡No me leas con esa cara de incredulidad! ¿No es acaso lo que estás trabajando? ¿Pensar que las cosas son para bien, que puedes lograr lo que quieres, que puedes trabajar para que todo sea mejor? ¡Pues no te sorprendas de conseguirlo!

Sé que hace muy pocos días, la noches del cumpleaños de Camille, te enteraste de que te habían denegado la beca de la APM. Créeme, es lo mejor que te podía pasar. No va a ser tu trabajo. Ni mucho menos.
Vas a trabajar en algo mucho, mucho más guay.

También sé que tienes miedo. Que te sientes sola. Que muchas noches te acuestas llorando y sintiendo que todo esto no vale la pena, que no podrás soportarlo, que duele demasiado como para que jamás llegue a valer la pena.

Aguanta.

Lo sé, es un consuelo de mierda y es lo que te está diciendo todo el mundo. Pero ellos no saben con certeza lo que va a pasar. Yo sí, porque lo he vivido, lo vivo.

Aguanta.

Van a empezar a pasar cosas maravillosas muy muy pronto. En apenas unos días, un sueño que ni siquiera te has atrevido a imaginar va a cumplirse.
Eso que practicas, esos ratos intentando vaciar la mente infructuosamente, van a comenzar a funcionar muy pronto.

También va a haber sinsabores. Eso que temes tanto que ni lo piensas ya ha ocurrido. No tiene importancia en realidad, pero ha ocurrido. Anoche. Bueno, anoche para ti. Para mí hace un año. Vas a tardar en enterarte, pero ya ha sucedido.
Tendrás que llenar aún el cuaderno que acabas de empezar, y otro más, antes de que ocurra lo que deseas.
Sí, conozco los cuadernos. Sí, sé qué va a pasar con ellos. No, no te lo voy a decir.

Sonríe un poco, Buhonera... Estás mejorando, lo sabes, poquito a poco.

Niort te va a marcar de una manera que ni imaginas. Vas a echar de menos vivir allí. Vas a echar de menos sus calles, y su frío, como jamás has echado de menos París. Va a ser una partecita muy importante de tu corazón.

¿Sabes que vas a aprender a hacer punto? Y no sólo eso. Te vas a enganchar, y te va a encantar, y vas a hacerte una bufanda larguísima y preciosa.
Que sí, coño. Que te lo creas.

Y no te sientas sola, niña, que tienes a mucha gente que te cuida y vela por ti. Alano, Caballera, Melazzura, Soldado Joe, Presentadora, Hermhija, Leygaz, Quetzal... están ahí, de una manera más incondicional de lo que podrías pensar.
Y, ¿te has fijado en C.? No le pierdas de vista. Y, si puedes, dile que en un año lo va a flipar consigo mismo, y se va a estar comiendo todas sus monsergas sobre las relaciones con patatas.
No le digas más, porque no se lo va a creer, pero... flipas con lo que le viene encima.

Buhonera, de verdad, que el futuro va a brillar. Brilla tanto que te quedas ciega.

¿Y si te digo que en un año te has emancipado y vives exactamente en tu sitio preferido para vivir?
¿Y si te digo que en un año estás trabajando en un sitio absolutamente perfecto para ti que ni siquiera conoces?
¿Y si te digo que vas a aprender a programar html?
¿Y si te digo que te vas a pintar los labios de rojo?
¿Y si te digo que vas a ser optimista? ¿Tú?
¿Y si te digo que vas a ser un de esas personas que dan paz si están cerca?
¿Y si te digo que vas a descubrir un juego de mesa súper chulo que se llama Catán?

¿Y si te digo que todo va a ir BIEN?

¿Me creerías?

Supongo que no, mi querida Buhonera, porque aún no has llegado. Pero vas a llegar, créeme. Estás muy cerca. Estás dando pequeños pasos que te acercan muy deprisa al mejor de los futuros. Estás creando un presente maravilloso al que llegarás dentro de no mucho.

Y los momentos que ahora vives con un nudo de angustia, las llantinas de dos horas que te dejan con los ojos hinchados y la garganta rota, de las que te fuerzas a salir con una sonrisa, una respiración honda y una hora de meditación, van a valer la pena.

Eres la leche, niña, y lo vas a demostrar. Lo estás demostrando.

Hoy es uno de noviembre. Anoche estuviste viendo "Expediente Warren" con Fleur, Veramente, Camille, Sonrisas y C. No recuerdo si la pelirroja estuvo.
Tras ver la peli, que te pareció muy buena y te acojonó un poco, estuvisteis hablando de casas en las que entran a robar. Y después C. y tú acompañasteis a Camille y Sonrisas a su casa, y volvisteis hablando, en una de esas conversaciones que, aunque tú no lo sepas, van a convertirse en costumbre.

Por cierto, le desearé buen vuelo de tu parte, aunque no sepas adónde va.

Hoy es uno de noviembre. No tienes que ir al trabajo, y vas a quedarte en casa. Ya hace frío.

En Madrid está haciendo un otoño rarísimo entre frío y calor absurdos.

Hoy es uno de noviembre. Queda un mes y pico para tu cumpleaños y no quieres pensar en ello. Te pone triste.
Quiero que sepas que va a ser mejor de lo que imaginas, que no esperas lo que va a ocurrir. Que va a ser maravilloso.
El de este año, aún no lo sé. Vuelve a ser sorpresa. Sí.

Tengo que despedirme, Buhonera, o acabaré hablando de más.

Quédate con que todo va bien, va como debe ir. Todo es perfecto. Acepta y celebra todos los cambios y procesos necesarios, confiando en que van a servir para resolver lo que está pendiente, para cumplir tus objetivos, y para ser feliz.

Más feliz de lo que imaginas. Y por ti misma, sin depender de nadie. Nunca más.

Que pases buen día, pequeña. Te espero en la siguiente etapa del camino. 

Mucha suerte, mucho ánimo, y mucha fuerza.

Te quiero mucho.

La Buhonera.

01 de noviembre 2014, 

Para 

La Buhonera,

01 de noviembre 2013.


Aunque tú no lo supieras... Una canción triste podía ser una esperanza.



***

Hoy, mi vida ha vuelto a cambiar, y de nuevo a mejor. Hay muchas personas a las que podría agradecer por este cambio, por este nuevo salto adelante. Mis padres, por poner el ejemplo más obvio o importante. O mis hermanos. O esos amigos a los que dediqué una saga de entradas.
Pero a la que más tengo que agradecer es a la niña que se tiró un otoño llorando y reconstruyéndose a puro huevo para que hoy yo pudiera ser feliz.
Gracias, yo del pasado.

Mantente fuerte, que vas bien. Y mejor que vamos a ir.
















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