13 de agosto de 2014

Agosto, Madrid se vacía... y algunos nos quedamos trabajando

En agosto Madrid es otra.
En agosto Madrid pierde fuelle.
En agosto Madrid se paraliza y se vacía.
Y es un coñazo.

Yo había sufrido durante muchos años el agosto madrileño como habitante de ciudad costera, y vivido en mis carnes cómo el día uno del octavo mes millones de personas nos invadían, dejándonos sin un granito de arena en la playa. Hablaban raro, iban a la playa a horas raras, estaban allí un mes, y se iban dejando tras de sí un rastro de compresas usadas, bolsas de basura, y dinero para que la ciudad, que como casi todas las de la costa española vive del turismo, avanzase.

Hace dos años pasé mi primer agosto en Madrid, y me gustó. La ciudad tenía otro ritmo, se podía hacer otras cosas. Había menos agobio.

Este año repito, y con suerte será el segundo de muchos agostos madrileños. Pero las cosas son un poco diferentes.

La Fábrica de Ideas en la que trabajo está donde Cristo perdió las cerillas que se compró después de perder el mechero y cagarse en todo.
O sea, Mordor absoluto.
Para llegar hay que hacer una hábil combinación de metros y autobuses interurbamos.
Esto supone: 
1.-Que dado que el metro cada vez funciona peor (a la vez que sube su precio) tardo MUCHO.
2.-Que como es agosto, la frecuencia de interurbanos se ha reducido a la mitad. Así que las posibilidades de llegar tarde al trabajo se han multiplicado por diez.
Un estrés.

Encima, los de metro van con cachondeo. Cinco de las líneas llevan paralizadas medio verano (o el verano entero) en algunos de sus tramos, por "obras de mejora y mantenimiento". (Que buena falta hacen. No sé en qué se han gastado la pasta de Vodafone tras cambiar de nombre una parada y una línea...).
Y en vez de disculparse por las innumerables molestias que causan, los retrasos y el porculo que dan... ¿qué hacen? Un cartel victimista.
"Nos quedamos trabajando". Viajeros, no os quejéis que en vez de irnos de vacaciones a tostarnos al sol, nos quedamos aquí a arreglaros el metro.
¿Saben que pasa, señores comunicadores del Metro de Madrid? Que yo también me quedo trabajando, y las obras me están tocando mucho las narices. Entiendo que son necesarias, pero no pretendan darme pena o despertar admiración por una abnegación que no es tal? ¬¬

Pensando, pensando, me resulta muy llamativo que el 80% de una ciudad (bueno, realmente de toda la comunidad autónoma) tan grande como Madrid se coja las vacaciones en el mismo mes. ¿Qué tienen los madrileños contra julio? ¿Y contra septiembre? ¿Y contra mayo? ¿Por qué huir todos como cucharachas precisamente en ese mes y no en otro? No es el de mayor calor, no es en el que mejores fiestas hay, es invierno en el Caribe... ¿¿Qué les pasa??

Por supuesto, el rollo nos lo comemos los que sí hemos preferido irnos de vacaciones en otros meses (tal vez para no toparnos con la marabunta agostil). Menos buses, menos metro, comercios cerrados, bares cerrados, y un tufillo a abandono bastante poco atractivo.
La única ventaja es la consabida del tráfico. Menos coches, menos atascos, menos multas, menos parquímetro. Pero tampoco merece la pena tanto como parece.

Y aún así, me gusta Madrid de esta guisa. Creo que si no tuviera que ir a trabajar en autobús hasta lo disfrutaría.

Hay más silencio.
Los bares están menos llenos.
Se puede pasear con más calma.
Ves muchos scouts por la calle.
El jefe se va de vacaciones.
No echas de menos la playa, porque sabes en qué condiciones está.

Es agosto. Es Madrid.
Y como estoy enamorada de esta ciudad, y los enamorados tienden a maquillar los defectos del amado, pues eso. Que a Madrid pocas cosas le quedan mal.
Qué queréis que os diga.


1 comentario:

  1. Recuerdo dos veranos que subimos a Madrid (uno, con mis padres y mis tíos; y otro, por nuestra cuenta y riesgo). Al principio, nos chocó ver lo poco transitada que estaba Madrid en Agosto, las pocas colas que se formaban en el Museo del Prado, y el hecho de poder cruzar el Paseo de la Castellana, con el semáforo para peatones en rojo, sin riesgo de nuestra vida.

    No entendía cómo una ciudad como Madrid podía estar así de vacía... Hasta que pasamos por la estación de Atocha y vimos un termómetro digital: 42ºC a la sombra. Bof. La muerte. Y ese calor, sin la presencia del mar, que lo hace siempre un poco más llevadero, era criminal. Quemaba hasta el suelo del asfalto.

    Pero es lo que dices: a mí me gusta Madrid así, sin tanta bulla de gente, sin ese descontrol de tráfico. sin ese ir y venir a contrarreloj. Sólo disfrutando del placer de pasear o de visitar sus monumentos sin aglomeraciones.

    Madrid me mata. Pero me encanta. Pero la playa, sigue siendo NUESTRA ;)

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