26 de agosto de 2014

1.300 cruces de cuatro metros proyectan sombras alargadas

Una montaña, en cualquier sierra de España.
Silencio, brisa, bosque.
Animales.
Los pajaritos cantan, las nubes se levantan.

Y se empiezan a oír pasos.

Se acerca un grupo de personas que carga bultos de gran tamaño. Sacos, angarillas con algo en ellas.

Van cantando, con mochilas y ropa deportiva.
Son jóvenes, entre 16 y 30 años.
Llevan una bandera de España y otra del Estado Vaticano.

Coronan la cima. Hacen fotos. Muchas muchas muchas fotos.

Deshacen los paquetes que llevaban. Sale de entre los envoltorios una cruz de hierro de cuatro metros de altura. Y una virgen de piedra.
Izan la cruz y la clavan en el suelo. La fijan con cemento, y hacen lo mismo con la virgen.

Y se van, cantando.

Los animales flipan con el árbol metálico que ha brotado de la nada.
Los rayos van haciendo cálculos para ver con cuánta potencia pueden caerle encima.
El parque natural entero mira perplejo el extraño apéndice que le ha salido en la cara.

¿No se lo creen? Está grabado en vídeo.



Estos señores son parte de la organización católica Objetivo 1300, que desde hace unos años tiene como objetivo plantar 1.300 cruces de hierro y, bajo ellas, 1.300 vírgenes de piedra en 1.300 cumbres de las sierras españolas.
¿Su intención? Reivindicar el catolicismo en España frente a la invasión islamista que se avecina. Ejercer un apostolado feroz y mostrar su compromiso en Cristo.

Aunque llevan varios años llevando a cabo esta... iniciativa. Han saltado a la fama ahora porque la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha empezado a quitarles cruces, ya que no tienen permiso para plantar semejantes aberraciones signos de fe en parques naturales protegidos.
¿La respuesta? Que no sabían que tenían que pedir permiso (tampoco creo que se informaran demasiado) y que por cada cruz que les quiten pondrán dos (eso sí, pidiendo permiso. Esto no tiene mucho sentido pero tampoco nos vamos a sorprender).

Esos son los hechos.

Ante esto, ¿qué puede decir algo con dos dedos de frente?

Vamos a ir poquito a poco. Porque si me suelto más de la cuenta voy a acabar soltando fuego por la boca y tampoco es plan.

Supongamos por un momento que tanto usted, lector, como yo, somos católicos. (Sí, paso del tuteo al usted en cada post según me da, qué le vamos a hacer, cosas del drama del momento).

Queremos apostolar, porque es lo que dijo Jesús en su día. Queremos difundir su mensaje y que más gente se una a nuestra creencia.
Y para hacerlo, en vez de demostrar en nuestra vida diaria que somos buenas personas, caritativas, generosas, comprometidas, reflexivas... lo que es un cristiano "modelo", nos vamos al monte a poner cruces de hierro en parques naturales.
¿Qué mierda de apostolado es ése? ¿Quién va a sentirse llamado por Cristo y su mensaje viendo un armatoste de metal en medio del monte?

Como cristianos, además, vemos en la naturaleza la obra de Dios. Él está en todas sus criaturas, desde la pequeña hormiga hasta el veloz antílope (Mufasa dixit). Entonces, para honrarle y alabar Su creación... ¿vamos al monte, rezamos en el silencio de la naturaleza, cuidamos el medio ambiente, protegemos a los animales...?  ¡No! Plantamos una aberración estética en lo alto de una montaña, con riesgo para plantas y animales, y luego vamos pabajo.

Somos católicos preocupados por la crisis de fe que se vive en España, porque cada vez hay menos creyentes, bajan las vocaciones sacerdotales, y vemos que el Islam aumenta (cosa totalmente falsa como hecho empírico, no hay conversiones al Islam en España, o son mínimas).
¿Decidimos amar al prójimo musulmán, que al fin y al cabo considera a Cristo un profeta? ¡¡No, por favor!! Alertamos contra la invasión islámica y promovemos el odio.
¿Decidimos dar una buena imagen del cristianismo, preocupándonos no por la cantidad sino por la calidad de quienes se dicen cristianos, y expresamos nuestra preocupación con sensatez?
¿¡Pá qué!? ¡Pongamos cruces y amenacemos con denunciar al que no le parezca bien!

¿¿¿¿¿¿¿Qué mierda de catolicismo apostólico es ése, por el amor de su Dios???????

Hecho este ejercicio, ahora vamos a suponer que NO somos católicos. Que somos pastafaristas y adoramos al Monstruo de Espagueti Volador.
Si los católicos tienen derecho a hacer semejante invasión, ¿podemos nosotros, amparados en la libertad de culto, hacer una réplica gigante de nuestro dios en la cima del Peñalara? ¿Qué nos lo impide?
O, si somos musulmanes, ¿podemos poner una media Luna gigante, o una letra árabe tamaño cruz de cuatro metros, en lo alto de la Bola del Mundo? Al fin y al cabo, hace unos siglos todo esto era campo era nuestro, y ahora somos muchos en España. ¿No tenemos libertad religiosa? ¿Por qué no hacerlo?

Pues porque, señoras y señoras, católicos, ateos, pastafaristas, musulmanes y seguidores de Offler el dios cocodrilo, España es un país ACONFESIONAL.
A-CON-FE-SIO-NAL.
No profesa ninguna religión de manera nacional, y no puede favorecer a unas religiones por encima de otras (aunque lo haga, inconstitucionalmente, a través del concordato firmado con la Santa Sede).
Porque usted no puede plantar símbolos religiosos en lugares públicos sin el pertinente permiso, igual que no se pueden hacer manifestaciones sin permiso.
Usted tiene libertad de culto en su casa, y en su persona, pero deje sus cruces fuera de mi campo. Porque donde usted ve un símbolo de gozo, yo veo un aparato de tortura y ejecución de la época roma. Y no me gusta ver semejante horror en esas montañas que son tan mías como suyas. Y yo no me voy a pintar "DIOS PROBABLEMENTE NO EXISTA" con spray a la sierra.

No tienen ustedes derecho a plantar cruces de cuatro metros. Ya no sólo porque puedan dañar al ecosistema, traer rayos o perjudicar a animales. No sólo porque afeen terriblemente el paisaje y hagan que parezca que el Valle de los Caídos (infame monumento) ha tenido cachorros. No tienen derecho porque su libertad termina donde empieza la mía, y eso implica que cada cual ejerce sus creencias en su vida privada.

Y por eso me alegraré si les caen mil trescientas denuncias por delitos medioambientales y si la Santa Sede les excomulga por mala prensa católica. Y si subiendo una de las cruces les cae un rayo y los fríe, no me alegraré porque está muy feo alegrarse del sufrimiento ajeno, pero lo consideraré una muestra de justicia poética cojonuda.

Para mi enorme alegría, las reacciones de los católicos de mi alrededor han sido de indignación y vergüenza porque semejante grupo se dé golpes de pecho como representantes de la cristiandad española.
Es algo que me ha aliviado inmensamente, porque demuestra que, como en todos los grupos sociales, entre los católicos los individuos radicales, los exaltados y los gilipollas son sólo unos cuantos.

Al mismo tiempo, me cabrea mucho que estos pintamonas provoquen que muchos otros cristianos tengan que soportar imbecilidades de quienes meten a todos en el mismo saco. Porque sin ser católica, ni afiliada a ninguna religión, y estando en desacuerdo en un millón y medio de cosas con su Iglesia, y muy en contra de su participación en la vida pública de los Estados, me da coraje que se criminalice a quienes no hacen daño a nadie.

Y con gentuza como esta, que quieren ser más papistas que el Papa y defender lo indefendible, jaleados por los que son como ellos, no hay más remedio que cabrearse.

***

Post auspiciado por Han Solo, que me abrió una ventanita de chat a las nueve de la mañana para que hablase de esto. Lo merecía.


2 comentarios:

  1. Ni siquiera un católico radical está liberado de la máxima jurídica "el desconocimiento de la ley no exime no de su cumplimiento". O quizá es que no reconozca a la ley (en su caso, terrenal) como la suya, lo que lo acerca muy graciosamente a un anarquista, que no reconoce ley (en su caso, institucional) como la suya. Qué gracioso como se suelen parecer los que menos dicen entenderse entre sí. Mucho menos quererse.

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    1. Suscribo lo dicho por anónimo (aunque a mi una cruz, no me parece una aberración). Sólo diré que los extremos son malos, vengan de donde vengan.

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