14 de junio de 2014

No entiendo el alcohol

alcohol
No bebo alcohol. Nunca he bebido alcohol.
Y no entiendo el alcohol.

No es una cuestión de principios, ni mucho menos. Cuando, con trece o catorce años, mis amigos empezaron a beber, yo probé una cerveza o un cubata igual que todos. Me supo a rayos. Y me asqueó especialmente ese regusto entre ardiente y picante que se quedaba en la garganta.

Decidí que no me compensaba acostumbrarme a ese sabor, y no perseveré como hicieron (de forma bastante entusiasta) mis congéneres.
De hecho, su perseverancia todavía me creó más rechazo. Salíamos juntos, esas primeras veces en que vas por ahí, y yo veía cómo, con cada copa, se volvían más tontos, más egoístas, más bordes, más depresivos... cada uno evolucionaba según su carácter. Y, al final, como con trece años no mides, había que llevar a alguno a su casa en brazos, limpiarse las salpicaduras de vómito ajeno, o llamar a una ambulancia.
Tomarme una cosa que sabía a rayos, y encima provocaba semejantes cambios en la personalidad me parecía una imbecilidad de libro, así que pasé de seguir investigando.

En la adolescencia eso me supuso salir poco, y ver mi vida social "normal" reducida casi hasta el ridículo, porque lo que se hacía era ir al parque y hacer botellón hasta el desmayo, con eventual visita a una "disco-light" en la que seguir bebiendo y enrollarse con alguien a quien el domingo no recordarías. De hecho, lo guay era enrollarse con unos cuantos, para contar las muescas en la culata el lunes en el recreo.
Y claro, ni ellos querían a una sobria cerca, ni a mí me motivaba ver a mis amigos degenerar hasta ese punto, así que me iba a casa pronto.

Aún así, y cuando vi que había quienes bebían alcohol y se quedaban en un sano "puntito", fui probando diferentes copas. No me hacía falta pagarlas, porque no hay nada que motive más al mundo en general que dar de beber a un abstemio. El que esa noche quería convencerme de beber se pedía una bebida "que no sabe a alcohol, te lo juro, no se nota" y me daba un sorbo.
Por supuesto, sabía a alcoholo. Todas las bebidas alcohólicas saben a alcohol y tienen ese regusto caliente en el cielo de la boca. Todas, sin excepción.

Al final, desistí, y me quedé cómodamente con mis refrescos y mis cócteles "vírgenes".

Aún ahora hay quien me conoce y al saber que no bebo me dice la frasecita "Eso es porque no has probado el (insertebebidaalcohólica)", o la de "Un día sales conmigo y se te quita". 
Son muy monos.

Sin embargo, por cómoda que esté yo siendo abstemia, lo cierto es que hay un amplio campo de la experiencia humana "normal" que desconozco por completo y que a menudo no entiendo.

Por ejemplo: Domingo por la mañana, hace un año y medio. Salgo de mi cuarto y me
encuentro a una de mis compañeras de piso derrengada en el sofá, con cara de muerta viviente, con un vaso de agua delante. Está mirando al vacío, tiene el maquillaje de la noche anterior corrido, y un rictus de dolor.
¿Estás bien...?
No... Tengo resaca...
Su voz suena cascada y ronca. Yo me la quedo mirando y le digo.
¿Y eso cómo es? ¿Cómo es tener resaca?
La cara que la pobre criatura puso en ese momento no se me olvidará en la vida. Creo que si le hubiese preguntado por el sentido de la existencia humana no habría parecido más desconcertada.
Aún así, hizo el esfuerzo.
Claro, que tú no bebes... no sabes lo que es... Pues... es... dolor de cabeza... y... malestar... y... como náusea pero no exactamente... y... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Mira Buhonera, no te lo sé explicar. Es lo peor del mundo.

Evidentemente me quedé sin saber cómo se siente uno con resaca. Aunque por lo que he visto es una sensación asquerosa.

Por la misma razón, y viendo lo que la resaca le hace a la gente, no me cabe en la cabeza la persistencia en creársela la noche de antes.

Aunque claro, hace poco tuve una conversación que me dejó muy claro que es algo que el resacoso no piensa:

Dios qué resaca... me quiero morir.
Pufff y tanto... pásame la manzanilla.
Qué asco tío, que dolor de cabeza...
Shhhh... habla más flojo...
Y... si tan mal os sienta beber... ¿os compensa?
¡¡Hombre claro!!
Joder, por supuesto, ¿tú sabes lo bien que te lo pasas?
Piensa que son tres horas de estar hecha mierda después de ocho horas pasándotelo de puta madre.
Ah...

O sea que lo de "no vuelvo a beber" en muchos casos ni se da.
Además, el "pasárselo de puta madre" requiere un nivel de alcohol en sangre que te deje al día siguiente hecho un guiñapo.
No lo entiendo.

Y eso es sólo el después. El durante lo he vivido también muy de cerca, y tampoco lo comprendo.

Es decir, puedo comprender que una persona busque desinhibirse bebiendo un poco, pero los extremos no me caben en la cabeza. Esa gente que se emborracha con el objetivo de acostarse con alguien, por ejemplo. ¿De verdad crees que puedes resultar más atractivo borracho? ¡Nadie es más atractivo borracho! Si sólo estas "contento", todavía, porque aunque estás más hablador, todavía no has perdido neuronas. Pero alguien borracho que habla a voces, dice gilipolleces, anda dando tumbos y te abraza y besuquea sin razón es el antimorbo por definición.
Aunque supongo que para otro borracho, es el súmmum de la belleza. Sospecho que porque en el fondo sabes que es lo único con lo que vas a ligar: otra persona que vaya tan ciega que no se dé cuenta de lo ciego que vas tú.

Tampoco comprendo el "beber por beber". Es decir, no me bebo una copa como lubricante social, ni por gusto, sino porque quiero tajarme antes de salir de fiesta. 
Eso con quince años, comprendo que es parte de la imbecilidad adolescente.
Con veinte, me chirría.
Con más de veinticinco me parece una subnormalidad.
¿No sabes pasártelo bien una noche sin emborracharte? ¿NECESITAS emborracharte (que no beber) para salir de fiesta?
No sé hasta qué punto eso puede ser considerado una especie de alcoholismo social de fin de semana. Lo mismo exagero, pero a mí me lo parece.
Es decir: Entre semana no bebo, si acaso una caña un jueves por la tarde, pero viernes y sábados dedico dos horas de mi noche (y una buena parte de mi dinero) a intoxicarme con alcohol hasta estar totalmente borracho (se puede medir muy bien este proceso con los decibelios a los que habla el proyecto de bebido) y entonces salgo a divertirme.
Probablemente no recuerde la mitad de mi noche, pero estoy convencido de que me lo habré pasado genial.
Es posible que la cague, llame a alguien a quien no quiero llamar, me acueste con alguien que por la mañana me dará asco, meta la pata en algo importante... pero en algún momento recordaré esos errores garrafales como anécdotas súper guays de mi época fiestera.
Y, por supuesto, no concibo una noche de puta madre sin ir hasta arriba de alcohol.

De verdad, igual es que soy muy estrecha de miras, pero que me expliquen cómo puede resultar eso atractivo para una persona de más de 16 años. Porque yo no le veo el sentido por ninguna parte.
Y si la razón es "tengo muchos problemas y el alcohol me ayuda a pensar en otra cosa", amigo, el alcoholismo está lleno de personas que dieron el primer paso bajo esa premisa.

Obviamente no estoy diciendo que todo el que bebe un sábado tiene un problema con el alcohol, ni estoy demonizando los cubatas.
Supongo que tiene su encanto, y no discuto que la enología es todo un arte (aunque los fans de los cubatas rara vez prueban el vino). Solamente planteo lo ridículo me resulta el beber porque sí, por emborracharse, sin más intención ni objetivo.

Por eso digo que no entiendo el alcohol. Y que con los años, menos ganas o interés tengo por entenderlo, por más que tenga a muchos amigos detrás con la esperanza de emborracharme algún día.

Si a esto le sumamos que no me gustan ni el café ni el té, obtenemos que bebo lo mismo que un niño de doce años, pero en fin, es lo que hay.

Yo soy feliz con mis bebidas infantiles, mis noches lúcidas y mis mañanas sin resaca.





9 comentarios:

  1. Me parece que estás generalizando bastante, no te niego que existan casos como los que describes pero no creo ni mucho menos que sean los más comunes. Personalmente, en mi entorno no bebemos cada fin de semana y muchas de las veces que algunos beben el resto no lo hace (creo que está relacionado con la comodidad del coche y la incompatibilidad de éste con beber... pero en cualquier caso ese es el resultado).
    Aclaro que estoy hablando de un grupo de gente de entre 21-26 años, aproximadamente, y en el que se sale mucho.

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    1. Por supuestísimo que eso no es lo que hace todo el mundo, el post quiere un poco reflejar lo absurdo que resulta el alcohol para alguien que no bebe, pero eso no significa que crea que todo el que bebe se taje cada fin de semana. Mi pareja bebe alcohol, mis amigos, mi familia... Y rara vez los he visto borrachos desde que empecé la carrera.

      Por otra parte, eso no quita que las personas de las que hablo que no saben salir sin emborracharse ni conciben divertirse sin estar borracho (que es más que simplemente beber) existan.
      Existen, los conozco, y están en el rango de edad que comentas.

      Evidentemente hay de todo, y como digo en entrada, no es mi intención demonizar el alcohol, pero también hay que tener en cuenta que el civismo, la moderación y la responsabilidad no dan juego para un post "ligero". Pese a que estén ahí ;)

      Muchas gracias por comentar.

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  2. ¡¡Desde que abriste el blog andaba esperando esta entrada!! ¡¡Y llegó, por fin!! Weeeeee. ¡¡Adoraré de por vida lo del "lubricante social"!! ¡¡Me encantaaaaaaaaaaaaaaaa!!

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  3. Yo tuve que hacerme abstemia por necesidad; por un lado, por una experiencia muy mala que tuve con el alcohol una vez y que me prometí que jamás volvería a repetir ni a probar una gota (lo cual cumplí a rajatabla); la otra parte, por motivos de salud: con la enfermedad de Crohn, no puedo tomar ni una gota de alcohol. De hecho, cuando salgo con los amigos, soy la única que siempre está bebiendo agua o el típico Malibú Piña (la bebida de los 14 años XD), y siempre me echan en cara que no bebo. Joder, que con un Crohn no debo beber!!

    En todo caso, no creo que sea sano el ponerse hasta el culo de alcohol con la excusa de desinhibirse o entrarle al/la chic@ que te gusta, o por hacer el chorra. Ya llevo unos cuantos años en el mundo, y cuanto más veo relacionado con el alcohol, menos me gusta.

    Pero bueno, allá cada uno: es su salud, no la mía.

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  4. Hola nada más de acuerdo contigo. Yo bebía y buen día, pensando, dije para que bebo alcohol y, simplemente deje de hacerlo. Y no me falta nada. Me siento fenomenal,me divierto más que cuando tomaba dos cubanas, depues de cenar con vino. Para mi ha y una norma que debe valer para todas las drogas, el alcohol lo es, NO PROHIBIR, NO OBLIGAR, NO MALINFORMAR. luego que cada uno decida los que tomas y hace y, claro esta, se haga responsable de las consecuencias, de todas las consecuencias.

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  5. Sakura, no tienes que disculparte con tu enfremedad para no beber alcohol, aunque no la tuvieras, ojalá encuentre arreglo al chron, tu decides sí bebés o no y Nadia va a cuestionar ni mucho menos despreciar tu decisión. Tu respuestas al que quiera beber, pues lo mismo deben respetó a ti. A mi me han llegado a decir amigos íntimos que no se fían de quién no bebe. Yo les digo: el problema es que los borrachos o no tanto "siempre dicen la verdad".
    Suerte y que de dejen en paz. No les haga ni caso. Ellos tienen que andar justificando por que beben...tu NO

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  6. Encantado de leerte otra vez Buhonera.

    En mi caso, he pasado por los dos extremos, con todos sus matices. Empecé a practicar el botellón al principio de mi etapa universitaria con los supuestos objetivos de socializar mejor y evadirse de la rutina del estudio. Prácticamente todo el mundo lo hacía y como mecanismo de adaptación a un nuevo grupo de amigos lo tomé como parte de la ceremonia de salir de fiesta, debo decir que la mayoría de veces lo pasábamos muy bien. Fue una etapa de experimentación en la que algunas veces me excedí. Por otro lado algunas noches me he propuesto salir de fiesta sin probar una gota de alcohol pasándomelo igual de bien que cualquier otro día.

    La costumbre de relacionar la fiesta con el alcohol está muy arraigada en nuestra cultura. Si bien es cierto que la bebida con moderación reduce bastante la inhibición frente a los demás, el exceso de ella acaba rápidamente con la dignidad de cualquiera. En mi opinión, salvo prescripciones médicas la cuestión esencial no radica en beber o dejar de hacerlo, sino en conocer cual es tu punto óptimo, ese estado en el que sin perder ninguna de tus facultades, eres capaz de pasarlo realmente bien y disfrutar del momento. A pesar de todo la línea entre entre pasarlo bien con salud y perder el control de tus actos a menudo es fina y variable en el tiempo. Es algo que se aprende con los años y aun así a veces por más que creas que controlas puedes pasarte.

    Desde hace unos años no me ha vuelto a pasar nada desagradable con el alcohol y normalmente sigo bebiendo cuando salgo, con moderación eso sí. Sin duda la opción más sostenible en todos los sentidos es no probar la bebida, y si lo haces, que sea conociéndote.

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  7. Buhonera te felicito por exponer tus pensamientos tan detalladamente, en este y otros posts. Coincido contigo en casi todo, a veces hasta me sorprende que podamos pensar o vivir tan igual. La religión, el alcohol, los becarios, los exámenes, el blabla.. Por contra está el "patriotismo regional" que podría entenderte ahora, sobre todo cuando se sale "de casa".
    El caso, que aquí tienes a un lector que disfruta con cada entrada. Un saludo.

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  8. Ole tu, yo ahora voy a ser abstdmia por motivos varios, entre otros salud, y me va a costar, ya que me gusta el alcohol, y rodeada de personas bebedoras no lo ponen facil, envidio a personas como tu, saludos

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