25 de junio de 2014

El absurdo autonómico

Soy andaluza. Nacida y criada en Andalucía.
Eso no tiene el menor mérito: mis padres eran andaluces, se conocieron en Andalucía y procrearon allí. No tuve la menor participación en el proceso.
No me siento particularmente orgullosa de ser andaluza, igual que no me siento orgullosa de tener el pelo rizado. No tiene nada que ver conmigo, me llegó así.

Viví hasta los diecisiete años en Andalucía, sin ser demasiado consciente de las diferencias entre mi región y las otras, las que estudiábamos en "Cono" o en sociales, y las que visitaba de vez en cuando con mis padres.

Con diecisiete años, decidí irme a estudiar la carrera a Madrid: Mejores universidades, muchas más oportunidades de empleo, y la posibilidad de estar lejos de un sitio que me asfixiaba, lleno de gente a la que quería perder de vista (aunque tuviera en él también a personas muy queridas).

Yo pensaba que iba a ser poco menos que automático. Al fin y al cabo, era España.

Para solicitar la Universidad de Sevilla, sólo tenía que entrar en Internet y rellenar un formulario muy sencillo.
Para hacer preinscripción en Madrid tenía que enviar carta certificada.
Además, tenía que trasladar mi expediente de la Universidad de Cádiz (donde hice selectividad) a la Complutense. De haber elegido Sevilla, no habría tenido por qué.
Pero es que Madrid es otra comunidad autónoma.

Si me hubiera querido matricular en una universidad catalana, o más adelante trabajar en Cataluña, se me habría exigido saber hablar un idioma que no he escuchado más que en la tele, que no se enseña en todo el país. Sin embargo, ellos no tienen trabas para trabajar en el resto de España. Esto no es un ataque hacia el catalán, es la constatación de una injusticia que deriva de nuestro modelo nacional.

Cuando llegué a Madrid, me informaron de que tenía que pedir cobertura sanitaria. Yo respondí que tengo mi tarjeta de la seguridad social desde siempre.
Me explicaron que la sanidad pública española, no es exactamente española. Es más bien autonómica.
Si yo tengo cobertura sanitaria andaluza y me desplazo a otra comunidad, tengo que empadronarme en esa comunidad para poder tener médico de cabecera. De otra manera, sólo tengo derecho a ir a urgencias (y aún así me han puesto pegas).
Los estudiantes tienen derecho a ir cada año escolar a un centro de salud con su tarjeta y la matrícula del curso, y eso les da derecho a un año de cobertura.
Bueno, no en todos los casos. Por alguna razón que desconozco, los catalanes y mallorquines no tienen derecho a ese convenio, y directamente tienen la otra sanidad de desplazado, que ahora comentaré. Y eso que yo sepa, no viví con gente de todas las comunidades que me lo pudiera contar.
Una vez terminas la carrera, o te empadronas en Madrid (o en la comunidad en que estés, ojo, esto no es exclusivo ni mucho menos de Madrid) o tienes tres meses de sanidad. Después puedes renovarla.
Ahora mismo, que pese a estar trabajando y cotizando sigo empadronada en Andalucía por razones que no tienen anda que ver con el tema, yo sigo sin sanidad en Madrid.
Estoy pagando a una seguridad social NACIONAL, pero se me ofrece un servicio autonómico.

Cuando me inscribí en el INEM... Me explicaron que el INEM ya no existía. Que está el SEPE, que es nacional, y luego las delegaciones autonómicas.
¿Y sabían ustedes que sólo pueden buscar trabajo dentro de su comunidad? Bueno, es cierto que al rellenar la solicitud te preguntan si buscas curro en Andalucía, España, o el mundo mundial, pero tu solicitud de empleo está en Andalucía.
Cuando me trasladé a Madrid tuve que pedir que trasladasen mi demanda.

Me enteré, ya aquí, de que los programas de estudios son diferentes. Compañeros de comunidades "orgullosas de su acervo cultural" se habían examinado, como yo, de temas tipo "la cultura romana en la bética" o "ciencias aplicadas en Andalucía/Extremadura/Galicia...". Los madrileños, y los castellanos, no.
Ellos estudiaron a Niezstche mientras yo aprendía sobre la infumable filosofía de María Zambrano, sólo porque era andaluza (bueno, y mujer, pero de esa gilipollez pseudoigualitaria hablaremos otro día).

Aprendí en Derecho, en tercero de carrera, que mantenemos Parlamentos en todas las comunidades, amén de un Tribunal Superior de Justicia autonómico que se añade a las Audiencias Provinciales, y con el que a veces hay conflicto de competencias.

Una profesora que tuve en París, de Derecho de la Comunicación, me comentó que nunca había entendido el modelo de Estado español. "¿Sois federalistas o unitarios? Porque tenéis todos esos parlamentos, y juzgados... pero en teoría no sois un estado federal, ¿no? ¿Cómo funciona eso? ¿Y cómo lo podéis mantener?". No supe qué contestarle, lógicamente.

Estoy en contra de las comunidades autónomas. Muy en contra. Tremendamente en contra. Me parecen un agujero negro económico, un multiplicador exponencial de la burocracia y una forma tremendamente efectiva de tener a los españoles separados y gritando por veinte cosas diferentes, por considerarse distintos, en lugar de hacer causa común en cualquiera de las muchas cosas que nos afectan a todos.

Ya comenté cuando el día de Andalucía que son, además, una manera de lavarnos el cerebro para que nos creamos especiales pro haber nacido en un sitio particular, alimentando el regionalismo (que no es más que un tipo de nacionalismo), una de las ideologías más catetas y cerradas que se pueden encontrar, sobre todo en un momento en que el mundo está cada vez más cerca de nosotros, y la sociedad es más global.

El hecho de que si una familia se traslada de comunidad tenga que cambiar de tarjetas sanitarias, hacer traslados de expedientes, modificar datos legales o administrativos... es una barbaridad. Máxime cuando dichos trámites no existen, o se reducen al mínimo, si la mudanza es dentro de la misma región.
Dificulta la movilidad dentro de España. ¡Joder, si casi era más fácil irse de Erasmus o a currar fuera! De hecho, la tarjeta sanitaria europea también te la dan por tres meses. Será que irse a Madrid desde Andalucía es como irse a París desde Madrid. Qué cosas.

Nuestros políticos aprovechan los beneficios que este modelo tiene para ellos, que son todos: Diciesiete parlamentos para proliferar, además de las dos Cámaras nacionales, los ayuntamientos, las diputaciones y demás. Además de la oportunidad de cambiar por completo cosas como la enseñanza y la sanidad según el sitio en el que estén.

Yo me quedé PASMADA al llegar a Madrid, al comprobar que aquí los colegios públicos eran "malos", y que la mayoría de los niños iban a privados o a concertados. En mi ciudad, concertados hay dos o tres, privados dos. Y de siempre se mira mejor a los de los públicos porque se sabe que aprueban estudiando y no pagando.
Lo que se ha hecho con la educación pública en Madrid es vergonzoso.
Y eso deriva de las autonomías.

Yo votaría encantada a un partido que se comprometiese a desmantelar por completo este modelo de Estado. De mil amores.

Ojo, eso no implica que esté en contra de las particularidades regionales. Me parece que son interesantes, que está bien que se aprendan. Pero no son cruciales. Y no deberían comerse el tiempo que se comen en la educación.
Además, esas particularidades no necesitan de una estructura política que las sustente. Y muchísimo menos de la aberración que suponen las embajadas y consulados autonómicos que hay repartidos por ahí.

O, si no, vamos a hacernos federales, como Estados Unidos o como Alemania. Todo delegado a las autonomías y a tomar por saco. Pero una cosa racional, no un batiburrillo absurdo como el que tenemos.

Sin embargo, desgraciadamente, a día de hoy es imposible cambiar esta barbaridad. Hay demasiados españoles encantados con su "yo no elegir nacer en ________ simplemente tuve suerte", y con su orgullo regional y sus rencores hacia las demás comunidades, o hacia España en general.
Son muchas generaciones de lavado de cerebro, de discurso político engañoso, y ya es casi imposible explicar que ese cambio, además de ahorrarnos un dineral, facilitaría mucho las vidas de quienes salimos de nuestra región. Pero claro, es saliendo como se aprende a abrir la mente y se da cuenta uno de la gilipollez que supone dividir en lugar de unir. Y a quien no sale, lo mismo le da. "¿Para qué voy a salir? Yo me quedo aquí, con mi madre, con mi gente. En mi tierra".
Si hoy un partido en el Gobierno propone el fin de las autonomías, se le echa del parlamento de una patada en el culo: Si proponen federalismo, los amantes de la patria Una Grande y Libre, por querer romper la unidad de España (imaginen la E adornada y en tipografía gótica). Si se propone unitarismo, el resto por querer desvirtuar la pureza cultural de las regiones y someter al yugo del Estado y del malvad Madrid oscuro de Felipe II la maravillosa diversidad de las comunidades.
Somos así de gilipollas.

Y así nos mangonean como quieren, porque firmamos para ser mangoneados. Porque votamos para ser mangoneados. Y estamos felices en el mangoneo. Es maravilloso pertenecer a esta hermosa región y que nos chupen la sangre, y no poder ir al médico de cabecera, y tener que hacer mil papeles para cualquier traslado.
Porque eso conserva nuestra identidad regional, y permite que nadie olvide que Lorca era andaluza, y de ninguna otra parte... aunque estudiase en Madrid muchos años, viviese en Nueva York, Cuba, Sudamérica y de andaluz al final le quedase el acervo cultural (que dudo que se lo enseñasen en el colegio). Todo para que le fusilaran en Fuentevaqueros por rojo y por maricón, que seguro que el pobre habría preferido quedarse en América, o en cualquier otro sitio, en lugar de en este país absurdo que lucha por pelearse consigo mismo desde el principio de su Historia.

3 comentarios:

  1. Hola, después de leer tu post no estoy de acuerdo en todos los puntos que has expuesto pero me ha gustado tu razonamiento. Desde mi experiencia, que se parece (yo me mudé por trabajo) es más fácil que toda España, por ejemplo, odie a catalanes, vascos o gallegos que enseñar catalán, vasco, gallego o murciano, si se tercia en el cole, porque ya se sabe, divide y vencerás. Nada de acercar "culturas". Yo, que he vivido en Madrid y Barcelona he visto la cara y cruz de dos mundos totalmente distintos a mi Cádiz. Por más que explique que la prensa manipula y vende realidades tergiversadas, nadie me hace caso (te has hecho catalana después de tantos años). En fin. No sé si acabar con las autonomías es la solución porque la corrupción se instalará como un hongo, donde la dejen. Pero sí es cierto que lo que vivimos hoy es inviable. Saludos

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  2. No estoy naaaada de acuerdo con lo del odio a catalanes, vascos y gallegos. En todo el tiempo que llevo en Madrid (bueno, y el tiempo que he vivido en Cádiz, e incluso fuera de España), no he visto ese "odio" más que en extremistas gilipollas (que los hay para todas las causas) y en gente muy muy mayor. Por lo general hay más o menos opiniones, pero desde luego no odio. Es más, he escuchado opiniones muy muy duras de catalanes, vascos y gallegos hacia sus autonomías, como las puedo tener yo de Andalucía.

    Realmente no creo que sea posible más corrupción al eliminar las atuonomías. Menos parlamentos, menos juzgados, menos burocracias, menos posibilidad de corrupción. Es cierto que el Estado manejaría más dinero, pero eso no aumentaría la corrupción más que lo de ahora... Creo, vaya.
    Y si se opta por la opción federalista, habría corrupción en los estados federados y menos en el Gobierno central porque adelgazaría... Yo qué sé corrupción habrá siempte, pero como comentas lo actual es inviaible.

    Ah, yo también he tenido que aguantar el "anda que volverte madrileño... que hasta hablas fino...". Jejejeje.

    ¡Muchas gracias por comentar! ^^

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  3. hola,
    matizo: no digo que se odie (pero se recela, porque lo he vivido y sentido, hablar con mi tía de de barcelona y saltarme la señora del bus con que son bichos raros porque a su sobrina le pasó tal); desde las esferas (quese creen grandes) se enseña, se pretende, que haya diferencias antes que haya comunión =) entre todos, son los principales interesados en que haya movidas (como ocurre en los campos de fútbol) y es una magnífica cortina de humo cuando hay algo gordo en los tribunales o congreso. Basta con que alguien se meta con Andalucía o Navarra o Canarias y a quién le importa ya si imputan a la infanta o si se aprueba la ley del aborto?
    ya tá =)
    me gusta tu blog =)

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