5 de abril de 2014

Esperanza Aguirre y las porteras de Twitter


Quienes viven en pueblos pequeños, o en barrios donde todos se conocen, están acostumbrados a enterarse de las vidas de los demás por medio del boca a boca. Abuelas, tenderos, porteras... que te ponen al día de la actividad social del momento. Quién se ha casado, quién ha tenido un accidente, quién apareció borracho a las seis de la mañana con un tanga en la cabeza... Jugosos cotilleos que son parte de la rutina social.

Antes de la era tecnológica, una de las grandes ventajas de mudarte a una ciudad grande era que te librabas de ese conocimiento popular de tu vida... Pero entonces llegó Inernet.

Jueves, mediodía. Bicheo en Twitter y veo el hastag #EsperanzaALaFuga. Me llama la atención, y leo estupefacta que la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha atropellado a un peatón y se ha dado a la fuga como una Farruquita cualquiera.

Lo flipo, por lo rocambolesco de la historia. Y cuando estoy a punto de darle a retuitear, mi periodista interior se pone a darme patadas detrás de los ojos y a gritarme que contraste antes de dar más bombo al tema.

De mala gana ("no dejes que la verdad te estropee un buen titular") busco en los medios "serios" qué ha pasado. Y lo encuentro.

Resulta que la señora Esperanza había aparcado en doble fila para sacar dinero de un cajero. Bueno. Todos lo hemos hecho alguna vez.
Además, como las cosas se hacen bien o no se hacen, la buena mujer lo hizo en plena Gran Vía, en el carril bus.
Para quienes no conozcan Madrid, la Gran Vía es una de las calles principales de la ciudad. Por ella pasan al menos cinco autobuses con una frecuencia máxima de diez minutos, y hay siempre un tráfico increíble.

Vamos, que la Espe no se buscó un callejoncillo donde no se notara su cagada, sino que con dos pares dejó su carro donde se viese bien. Di que sí, campeona.

Y cuando salía del banco, tuvo esa visión que casi todo el que conduce ha tenido alguna vez: Los de tráfico adornándole el parabrisas con una hermosa multa. Y, como todos habríamos hecho, dio un carrerón para decirle al agente que había sido sólo un momentito y que no fuese malaje.

Hasta ahí, todo bastante normal. Si la cosa hubiese quedado en eso, igual no habría trascendido, o lo habría hecho simplemente como una coña.

Pero resulta que Esperanza decidió irse de allí mientras aún no se habían terminado de
rellenar los papeles de la infracción, y mientras lo hacía volcó una de las motos que llevaban los agentes de movilidad.

Bien. No es que atropellase a nadie y se diese a la fuga, como gritaba Twitter 24 horas después, pero desde luego sí era una cagada mayúscula.

Encima, cual prota del GTA con tres estrellas, se piró pisando el acelerador y con la poli detrás negándose a detenerse. Más chula que un ocho. Seguro que iba escuchando a 50 cent a toda hostia con las ventanillas bajadas. Yeah. 
Ignacio González jamás tendrá ese flow.

Pero la cosa no termina ahí. Luego ha habido un cruce de culpas, en las que la expresidenta, antes muerta que responsable de sus actos, ha culpado a los agentes, al Ayuntamiento, a la moto que estaba "pésimamente aparcada" y a la virgen del Carmen. Todo esto ante la incredulidad de su partido (eran pocos y se fugó la rubia), y el descojone generalizado de Twitter, que ya afirman que Esperanza Aguirre (que ya salió indemne de un helicóptero, que ahora comenzamos a dudar que no pilotase ella) atropelló a Chuck Norris y se fue de rositas. 

Cabe plantearse qué se le pasa por la cabeza a un personaje público que lleva en política más tiempo que los leones del Congreso para encadenar semejante sarta de irresponsabilidades, viales primero y de imagen pública después. Es difícil decidir si es simple soberbia (a mí en mi ciudad no me multa ni cristo, y si lo quieren intentar que vengan a mi kely), pánico por pagar la multa (¿tendrá problemas económicos Esperanza?) o que verdaderamente los políticos y demás fauna de dominio público de nuestro país no tiene ni puta idea de cómo actuar sin alguien que les sople protocolo por el pinganillo.

Especialmente en la era de Internet, cuando es facilísimo pillarte metiendo la pata, y magnificar tu cagada hasta extremos alucinantes, incluyendo caricaturas, memes, vídeos y noticias de El Mundo Today. Tu credibilidad y tu reputación se pueden hundir en la miseria sólo con que a las porteras de Twitter les dé por hablar de ti.

Vale la pena recordar el consejo que Haley le dio a Claire en Modern Family: "Mum, please... don't go viral". De poco les sirvió... Lo mismo que a Espe.


3 comentarios:

  1. Es q la Espe es mucha Espe.....

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  2. Muy buen post. Tienes toda la razón del mundo y me encanta cómo lo cuentas ;)

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  3. Lo de esta señora es impresionante; se la sopla todo; se chulea a la gente, y aún hay quien la apoya y la admira: yo creo que somos masocas...
    Un saludete de Samuel.

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