16 de abril de 2014

El telefrutero

frutero
Le odio.
Hay pocas personas en esta vida a las que yo pueda realmente decir que odio.
Pero a él le odio.

Le odio desde el fondo de mis entrañas, con un odio corrosivo, incendiario y malvado.
Le odio mucho.
Le odio con la fuerza de los mares/le odio con el ímpetu del viento.

Le conocí cuando estuvo a punto de provocarme un infarto de miocardio el verano pasado. Empezando así, era difícil que llegásemos a llevarnos bien.

Imaginen la escena: Principios de julio, nueve de la mañana, habitación fresquita, oscura, la Buhonera durmiendo despatarrada tras haberse acostado a las cuatro de la mañana viendo una peli y muriéndose de calor, cuando de repente.
"SEÑOOOOOOOOOOOOOOOOOORAAAAAAAAAAAAAAAA SEÑOOOOOOOOOORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA SANDÍA DURSE, DURSE, DURSE, DURSE. SANDÍA ROHA, ROHA, ROHA, ROHAAAAAA"

Del bote que metí no sé cómo no me dejé los dientes en el techo.

Un frutero. Un telefrutero. Un colega que carga sus sandías en una furgoneta y se viene a mi barrio con un megáfono, o un altavoz en el coche, o no sé qué puñetero instrumento del infierno, a vender a los vecinos fruta a las nueve de la mañana.
Un señor con un acento gaditano profundo y unos pulmones de cantante de heavy, que fue mi cruz todo el puñetero verano. Venía casi todos los días, de lunes a domingo, y se tiraba casi media hora ininterrumpida berreando por el megáfono. No, no era una grabación tipo "El tapicero", era él, voceando como un energúmeno pegado a su micro.

Yo lloraba en mi cama y me preguntaba por qué nadie le compraba sus putas sandías y le obligaba así a callarse. Pero claro, ¿quién le iba a comprar un lunes de julio a las nueve de la mañana? Las marujas estaban en la playa guardando sitio con la toalla, los jóvenes estábamos durmiendo, y el resto del mundo estaría viendo la tele en pijama.

Yo me tapaba la cabeza con la almohada, con un cojín, me planteaba hacerme unos tapones con calcetines, meditaba sobre las ventajas del silencio en las tumbas... Nada servía. Él gritaba. Y gritaba. Y GRITABA. Hasta que algún pobre vecino bajaba. Y no bajaba a quemarle la furgoneta y meterle todas las sandías por donde el sol no brilla, como realmente se merecía, sino a comprar.

Claro, ¿¡cómo coño no iban a comprar, si era la única manera de que cerrase la boca!? ¡¡Eso es transacción bajo coacción y bajo tortura!! El maldito telefrutero se está saltando los convenios de Ginebra y debería ser detenido por una división de cascos azules sordos que le arrastrasen a Guantánamo. ¡Ninguna compra motivada por ese nivel de contaminación acústica debería ser considerada legal!

Encima, el simpático tenía repertorio.

sandía rojaUn día teníamos las "SANDÍAH ROHA, ROHA, ROHA, ROHAAAA COMO TOMATEH. SANDÍAH DURSE, DURSE, DURSE, DURSEEE COMO EL ASÚCA. DO SANDÍA TREURO SEÑORA. SEÑORAAAAA. DO SANDÍA TREURO. SANDÍA GORDA GORDA GORDA GORDA GORDA GORDA. SANDÍA DE SEI Y SIETE KILO DE PESO. SANDÍAH ROHA ROHA ROHA ROHA ROHA ROHA ROHAAAA. SANDÍAH DURSE DURSE DURSE DURSE DURSE DURSEEEEEE. ¡¡¡¡SEÑORA!!!! ¡¡¡¡¡SEÑORAAAAAAAAAA!!!! DO SANDÍA TREURO. TREURO. TREURO."

Así hasta suplicar por tu vida.

melónY otro día cambiaba de género y teníamos "¡¡SEÑORA! ¡¡SEÑORAAAAAAAA!! MELONE, MELONE DURSE COMO ER CARAMELO SEÑORA. SEÑOOOOOOORAAAAAA. TRE MELONE SINCOEURO SEÑORA. MELONE DURSE DURSE DURSE DURSE DURSEEEEEE. DURSE COMO ER CARAMELO SEÑORA"

Los melones estimulaban menos su imaginación y había menos adjetivos. A pesar de ello, nótese la maestría literaria al cambiar el "durse como el asúca" de la sandía por un distintivo "durse como er caramelo" en el caso del melón. Pero claro, al tener menos que decir, se repetía el cuádruple. Creo que parte de mi alergia al melón es culpa del telefrutero, ¿le podré denunciar por eso?

Ya no me acordaba de él, ni de su cantinela. He pasado todo el invierno en El Puerto sin oírle abrir el pico. Y tras un mes en Madrid me he venido a pasar la semana santa.

Anoche me acosté tarde. Me desperté de madrugada, escribí un correo y me volví a acostar.

Y esta mañana...

"¡SEÑORAAAAA! ¡¡SEÑORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!! NARANHA NARANHA NARANHAAAAA. TREHKILO DOEURO. UNA SACA. TREHKILO. DOEEEEEEEUROOOOOOOO. NARNAHA HUGOSA HUGOSA HUGOSA HUGOSA. NARANHA DE SUMO, NARANHA NAVE, NARAAAAANHAAAAAAA. SEÑORAA. DOEURO ER SACO DE NARANHA SEÑORA. NARANHA DE TODA LA CLASE SEÑORA. ¡¡¡¡¡SEÑORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! NARANHA NARANHA NARANHA NARANHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"

Le odio.

naranjas

1 comentario:

  1. Existen o deben existir ordenanzas y/o leyes contra el ruido. Si sobrepasa los niveles acústicos permitidos puedes denunciarle. Ya esta bien de tanto becerro. Te entiendo perfectamente.

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