22 de marzo de 2014

"Ocho apellidos vascos", gora Euskadi manque pierda

Ocho apellidos vascos
Acabo de llegar del cine, de ver la peli "Ocho apellidos vascos". Entré a la sala con ganas, pero la verdad es que son unas ganas que llegaron muy poco a poco.
Al ver los primeros tráilers tuve una sensación bastante ambivalente. Por una parte, el que salieran Dani Rovira y Carmen Machi, me llamaba. Por otro, las comedias españolas en general me dan pereza.

Pero cuando, tras el fin de semana del estreno, no hacía más que ver comentarios favorables y aplausos por todas partes, con lo a saco que solemos ir en este país contra nuestro cine en cuanto flaquea, me picó la curiosidad. Me arrastró Twitter, la verdad. Muchos retuits, y muchos tuits de amigos poniéndola por las nubes.

Así que allí fui, con curiosidad y con ganas. Pero, la verdad, sin esperarme lo que me encontré.

Para mí, las comedias españolas tienen casi todas los mismos tres o cuatro elementos que hacen que pasen de divertidísimas a insoportables. A saber:

  1. La duración. Suelen ser largas, casi de dos horas. Y les suele sobrar media.
  2. El drama. En casi todas las comedias españolas hay un dramón de fondo que en algún momento surge, o estalla, y se carga la comicidad. No se aprovecha para dar un toque de humor negro, ni se desdramatiza. Se deja ahí, con toda la seriedad del mundo, y le corta el cuerpo al espectador.
  3. El sexo. Parece que es imprescindible que salgan tetas, y un polvo con todo lujo de detalles. Si no, no es una comedia española en condiciones. Para qué sugerir si podemos enfocarle el felpudo a la actriz de turno. Pues mire usted, el sexo si tiene que estar, que esté, pero meterlo por huevos distrae.
Y resulta que los creadores de "Ocho apellidos vascos" han decidido pasar tres kilos de esos pilares de la comedia española... y les ha quedado una película cojonuda. Dura una horita y media, huye del dramón (que podría haberlo, porque tenemos padre que no ve a su hija hace seis años, kale borroka... pero no), y las escenas de amor y sexo son de una sutileza y una ternura divertida que logra encajar perfectamente en la historia, y además te saca una sonrisa (eso sí, me hace preguntarme si la única mujer de España que lleva sujetador soy yo, porque en las pelis nunca ninguna lleva).

Es una comedia, y es divertida de principio a fin.

Para serlo, recurre a los tópicos muy a lo bestia. Coge todo lo que un andaluz tiene en mente cuando le dicen "sevillano" y se lo echa encima a Dani Rovira. De hecho, es un estereotipo tan arquetípico que no tengo claro si la gente de fuera de Andalucía lo verá tan claro como nosotros.
Y luego coge un buen puñado de tópicos vascos y lo mezcla todo.
Una esperaría que tanto abuso de clichés resulte molesto, pero es todo tan extremo, y tan absurdo, que te ríes, y te ríes, y te ríes. Es un poco como en "Bienvenidos al norte": un uso tan abusivo de los estereotipos que no te puedes ofender, porque es imposible identificarse... y a la vez es muy evidente que retrata parte de lo que somos.

Este bombardeo de clichés y golpes de humor genial se complementan con una fotografía preciosa, que da ganas a partes iguales de recorrerte Euskadi mochila al hombro y de irte a vivir a Sevilla; y de una banda sonora que no notas, pero que acompaña la historia en todo momento.

Y ya está. Sin más estridencias, la película te lleva a estar hora y media riéndote a carcajadas y a pensar por qué Clara Lago quería casarse vestida de alcachofa. 

La sala, una semana después del estreno, estaba a reventar, a pesar de los 8 eurazos de la entrada. Y eso es algo que nos debería hacer pensar. Para ir al cine a ver una película, tiene que merecer la pena. Por muchas leyes antipiratería que hagan, por mucho que lloren en los Goya, si la peli es mala, la gente no va a gastarse lo que cuestan 4 cafés en ir al cine. Si la peli es buena, y tiene a cien personas revolcándose en el asiento durante 95 minutos, no hace falta llorarle a nadie, la sala se va a llenar.

Así que, cineastas de este país, tomen nota. Y espectadores, vayan a verla, sobre todo si son andaluces (los vascos no sé cómo se sentirán al respecto) que se van a reír mucho.
No puedo contar más sin espoilearles toda la película, pero ganas no me faltan. Así que véanla, y pásense por los comentarios para reírnos a gusto.


Ocho apellidos vascos

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