3 de marzo de 2014

La canción misteriosa

Se me vino a la cabeza a principios de otoño, allá por octubre, al poco de llegar a Niort.

Era una canción de las que mi padre ponía en el coche en su día, del año de la tana, en esas cintas que mezclaban Julio Iglesias, Cat Stevens, Aute y Simon & Garfunkel.

Era lenta, cantada por una mujer, melancólica, romántica, sonaba antigua.

Como suele pasar con las canciones que escuchamos de niños, no sabía autor, nombre, letra, disco, época ni nada de nada. Eso sí, tenía la melodía incrustada en el cráneo.

Se la tarareé y silbé a mis compañeros de piso. A Veramente le sonaba, C. no recordaba haberla escuchado, y el resto no eran muy melómanos.

Me grabé canturreándola y la mandé al grupo de Wasap familiar, por aquello de que varias mentes resuelven mejor los problemas. Nada. La conocían, sí, pero no eran capaces de localizarla. Ni siquiera tenían claro si el cantante era hombre o mujer.

Veramente de vez en cuando aparecía con una que le sonaba que pudiera ser. A veces se parecían, pero nunca era la buena.

C. me recomendó esta web, en la que te puedes grabar tarareando para intentar localizar el tema que buscas. Por alguna razón mi ordenador se negaba a colaborar y no había manera humana de grabarme. Ni con el micro de teclado, ni con el de los cascos, ni con el independiente.

Me medio olvidé de ella, aunque de vez en cuando me volvía a la cabeza y preguntaba a cualquiera que pudiera conocerla.

Y, de pronto...

El viernes por la noche vuelvo a comentar la maldita canción imposible con mi tía Correcaminos, y me dice que ella la oyó hace poco en la radio y se acordó de mí. Que salía en un musical, pero que no podía recordar en cuál, ni el título del tema, ni nada.

Me enrabieto, y la vuelvo a buscar. Busco musicales, a ver si me suena la flauta, nada.

Y, de perdidos al río, vuelvo a probar la web que me dijo C. Y, por esas razones misteriosas que motivan Internet y la electrónica... esta vez me acepta el micro.

Me pongo a canturrear casi con miedo y... ¡¡¡¡¡bingo!!!!!

La maldita canción era Tears on my pillow, y resulta que todos teníamos razón: La han cantado tanto hombres (Little Anthony) como mujeres (Kylie Minogue). Y es uno de los temas del musical Grease, que yo nunca he visto entero, por lo que me era imposible relacionarlo con la canción.

Uno de esos triunfos estúpidos, totalmente absurdos, que hacen mucha ilusión y acallan ese moscardón del "¡¡no me sale!!" que tan molesto resulta.

Les dejo la versión que yo conocía, y que he escuchado en mi cabeza durante este puñado de meses. Disfruten.




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