24 de marzo de 2014

Flume, fluyendo

(Leer con esto de fondo, puesto en bucle infinito)

Es de noche otra vez.
Dejo el bolígrafo, cierro el cuaderno de tapas negras.
Suspiro.
Escribo un correo difícil
y después uno sencillo.
Abro el baúl y meto la mano, a ver qué sale esta noche.
Mil temas se agolpan para que les haga caso.
El autobús del infierno
Suárez
Mis primeras impresiones de vuelta a Madrid
Un par de historias literarias
Pero no.

Esta canción me llena las manos, y los oídos, y el corazón.
Y, si tuviera aquí mi guitarra, me llenaría los dedos, y los labios.

Es una canción-refugio. La canción que me dice que todo va a salir bien. La canción que me hace salir de mi cabeza. La canción que me acuna sólo por estar de fondo.

La descubrí en noviembre, a través de un capítulo de House, y a día de hoy es la pista más escuchada de mi iPod.

Puedo contar al menos tres noches en que me la puse en bucle infinito:

Una en Niort, en la mesa de formica verde, mientras escribía y escribía sin dejar de llorar, con las lágrimas emborronando la tinta.
Otra en Rouen, en la bañera, disfrutando de la forma en que el sonido reverberaba en las paredes del baño, con los ojos cerrados.
Otra antes de anoche, en el autobús que me llevaba al sur de visita. Mientras pensaba en muchas cosas viendo pasar la carretera a oscuras, de madrugada.

Casi nunca la dejo pasar sin escucharla al menos una segunda vez seguida.

Me gustaba antes de pararme a escuchar la letra.
Me latió dentro cuando me detuve a entenderla.

I am my mother's only one
It's enough
I wear my garment so it shows
Now you know

Only love is all maroon
Gluey feathers on a flume
Sky is womb and she's the moon

I am my mother on the wall
With us all
I move in water, shore to shore
Nothing's more

Only love is all maroon
Lapping lakes like leery loons
Leaving rope burns, reddish ruse

Only love is all maroon
Gluey feathers on a flume

Sky is womb and she's the moon

No porque hable de una madre. No por lo gráfico de su color. Por la sencillez al explicar qué es el amor. Por lo fácil que me fue identificarme, sin ser madre.

Only love is all maroon
Lapping lakes like leery loons
Leaving rope burns, reddish ruse

Y, de nuevo, puesta en bucle infinito esta noche. Siempre de noche.

Al filo de tantas cosas buenas, dejando atrás tantas cosas malas.

Purgándome.

Limpiándome.

Mirándome.

Una vez más.

A caballo entre un pasado que terminó, aunque a veces colee, y un futuro que se asegura tan feliz como sólo es posible en las más descabelladas fantasías.
Viviendo un presente nítido e imborrable.

De nuevo en esta ciudad que me recibió siendo una niña que terminaba de serlo y me vio hacerme adulta, que me dejó marchar hace seis meses hecha pequeñas migajas, y que me ha vuelto a abrir sus puertas, llena de esa belleza dura, acogedora y felina que tiene Madrid. Hemos tenido que volver a acostumbrarnos la una a la otra, porque ella es la misma, pero yo no. Y no siempre es fácil regresar a una ciudad en la que has vivido tanto cuando has cambiado tanto y tan profundamente, en tan poco tiempo.

Flume no sonaba en mis oídos al marcharme de aquí. Y sin embargo, hoy está en ellos. Y ellos (y yo) estamos aquí de nuevo.

Los mismos acordes una vez más.
Como me dijo una vez C., a veces sentir que una canción es todo el universo mirándote es todo lo que necesitas.
A veces, para no llorar.
A veces, para disfrutar de lo que llega.
A veces, para no olvidar.
Otras veces, para que fluyan cosas que sería imposible explicar con palabras.

Y vuelta a empezar.

Only love is all maroon
Lapping lakes like leery loons
Leaving rope burns, reddish ruse


Hasta que la noche acabe, y empiece un nuevo día.
Hasta que llegue el fin del mundo, y el principio.
Hasta que la realidad se ponga al día con los sueños.
Hasta...







2 comentarios:

  1. Que galope el caballo del madera del año en curso.
    Sientes su calor en tus piernas.
    Va galopando levemente.
    Huele a heno.
    Cierras los ojos en un paisaje interior.
    Hundes la cuenca de tus ojos
    en este verso verso y
    caminas sobre el viento.
    Un viento cálido como la soledad en verano.
    Empieza levemente la primavera.
    Da pinceladas un pizzicato, breve
    un eco a penas.
    Sí, al fondo está la madre
    la eterna madre que no entendimos;
    la que votaba silenciosamente a Suárez,
    intuitivamente y una vez que desapareció
    dejó de votar.
    Excelente la música que nos lleva en el tiempo.
    Esta noche, hago lo que tú.
    Siento lo mismo que tú,
    seas quien seas, no importa
    Añoro como tú, a mi madre;
    a mi madre y a sus escasos abrazos.
    Escasos.
    Luego veo que siempre han sido escasos
    los abrazos para un hijo.
    Y comprendo.
    Saltas del odio a la comprensión, fácilmente,
    el amor es como un trote dulce que te lleva
    sin esfuerzo a cualquier parte;
    a la grupa del llanto quejicoso de esta canción,
    más, un arrumaco que gatea hacia el vacío.
    Parece que el viento entre sus dedos
    peina el azabache de la noche y, que la mañana
    no va a llegar nunca.
    Conocí la historia de Suárez,
    hoy de cuerpo presente.
    Por fin termina una vida llena de pasión y de dolor.
    También con alzheimer al final, como mi madre.
    Una vida que, ahora, comenzará en otro lugar.
    - Donde vaya hará una "transición",
    y todo mejorará -.
    Esta noche sueño, galopando,
    que conocerá a mi madre y le agradecerá,
    con su sonrisa de conquistador, sus votos.
    Por fin, esta noche, mi madre sabrá,
    esta noche, triste y gozosa,
    que ella llevaba razón porque...
    "Aquel que se salva, sabe;
    y, el que no, no sabe nada"

    Para esta noche especial de luto luminoso cerca de los idus de marzo.

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    1. Precioso. Has mezclado las dos entradas que he escrito esta noche. Ésta, y una sobre Suárez que publicaré mañana. A veces hay mucho que decir y poco tiempo.

      Buenas noches, velando.

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