19 de marzo de 2014

El agua de Madriz

Agua de Madrid
Los madrileños, a pesar de su fama de chulos, no son gente que se ofenda con facilidad. Suelen tomarse con humor los insultos "cariñosos", y a menudo los devuelven con intereses.
Tampoco son, por mucho que se diga, en exceso chauvinistas. Se ríen mucho de su condición de capitalinos, y aunque de vez en cuando se metan contigo por ser "de provincias" o afirmen con rotundidad que los madrileños no tienen acento (¡JA!) en general se ríen mucho de sí mismos y son gente acogedora.

Sin embargo, hay una cosa que, de ser criticada, les ofende profundamente, que les duele en su sensibilidad patria. Y no, no es su equipo de fútbol, ni sus monumentos, ni siquiera sus madres.
Es su agua.

¿Quiere usted ofender a un madrileño? Dígale que su agua es repugnante.
¿Quiere organizar una pelea en su Facebook y ser atacado hasta el infinito? Postee en su biografía que no le gusta el agua de Madrid.

Normalmente uno está acostumbrado al sabor del agua del lugar en el que vive, y cuando se muda lo que sale del grifo le sabe extraño. Hay quien no logra habituarse al agua del sitio nuevo y se pasa al agua mineral.
Cuando esto le ocurre a una persona que se ha mudado a "provincias" nadie se asusta, de hecho suele recibir comentarios comprensivos del tipo "Normal, acostumbrado al agua de Madrid...". Pero si el rechazo al nuevo sabor es contra el agua de Madrid... ¡¡BLASFEMIA!!

En mi caso, ODIO el sabor del agua de Madrid. Llevo seis años viviendo en esta ciudad y no he conseguido acostumbrarme. Logro tolerarla, pero en cuanto paso un fin de semana fuera, a la vuelta es dar un sorbo y sentir todo el asco del mundo.
¿Por qué? Pues no lo sé. Me sabe más mineral que el agua mineral. Beber el agua de Madrid es para mí como coger una piedra del fondo de un río y darle un lengüetazo. Me da una grima espantosa. La bebo, porque gastarme dinero en agua embotellada me parece absurdo, pero no me gusta.
Es más, me da la sensación de que alivia la sed menos que otras aguas. Como si para saciarme en Madrid necesitase dos vasos cuando normalmente sólo necesitaría uno.

Pero resulta que en algún momento alguien dijo que el agua madrileña es la que tiene mejor calidad de toda España, y esto fue corroborado por una serie de informes que hablaban de la pureza del H2O que baja desde la Sierra por las maravillas del deshielo, recorriendo cauces de granito, y cae graciosamente hasta prístinos pantanos para luego llegar dulcemente a la capital de las Españas.
Y los madrileños se convirtieron en paladines de su agua.

No es admisible un insulto contra su precioso líquido elemento. El agua de Madrid es la mejor de España, la que mejor sabe, la que más calidad tiene, la que mejor te deja el pelo, la que cura la ceguera y la que Ponce de León se trajo de la Fuente de la Juventud.
Y pobre de aquel cateto de provincias que ose decir lo contrario.

A mí ese orgullo desmedido por lo que corre por las tuberías del Canal de Isabel II me parece muy cómico, y un poco ridículo. No entiendo cómo es posible sentirse orgulloso del agua que sale por tu grifo.
Puedo entender el orgullo por los monumentos, los edificios, el metro... porque son cosas construidas por el hombre,
También puedo entender el orgullo por las fiestas, el carácter de la gente... porque lo componen las personas.
Incluso puedo entender el orgullo por los productos agrícolas o ganaderos de una región. Al fin y al cabo, es el hombre quien lo siembra, quien pastorea, quien recolecta... Aunque haya mecanización, es disculpable.
Pero, ¿¿el agua??

El agua llega del cielo, o de las montañas, y el único papel del hombre es conducirla o, en todo caso, tratarla para que sea potable. Si el agua de Madrid tiene mejores cualidades que la de, por ejemplo, Hernasancho, no tiene absolutamente nada que ver con los habitantes de la Comunidad de Madrid. Pero nada de nada. Por lo que presumir de ella tiene tanto sentido como presumir de las nubes que pasan sobre tu ciudad, que son las más bonitas del Mundo.

Incluso si admitimos el orgullo absurdo como parte de la estupidez humana (al fin y al cabo, los gaditanos se sienten orgullosos de sus playas, y los esquimales (supongo) de sus auroras boreales), el sentimiento de ofensa de un madrileño si te metes con su agua sigue siendo desproporcionado. Las reacciones van desde la decepción hasta el odio, pasando por todas las emociones negativas intermedias.

Así que, visitante en Madrid, te prevengo. Si, como yo, eres delicado para el sabor del agua y la capitalina te sabe a rayos, tienes dos opciones: quejarte y seguir tumbando el mito, arriesgándote al ataque inmisericorde, o callar y tragar como puedas.

Por lo que a mí respecta, la mejor agua que he tomado en mi vida es la de París. Sale del grifo fría, sabe a agua y no a pedruscos, y deja el pelo divinamente. Y con lo chauvinistas que son nuestros primos gabachos, no he visto que se presuma nada de ella. Será porque los franceses saben que es mejor presumir de aquellas cosas que tengan algo que ver con uno...

2 comentarios:

  1. Que bueno. Nunca me lo había planteado así pero es verdad. Los madriles presumen mucho de su agua y es bastante absurdo. He vivido en varias ciudades y la única agua que no he podido soportar es la de Canarias.

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  2. Desde luego comparto contigo q es absurdo presumir de ello, pero tengo que decir que a mi el agua de Madrid me parece agua bendita, yo que soy maña y la de Zaragoza lleva mas cal que H20, nunca he disfrutado tanto del agua del grifo como los años que llevo viviendo aqui, jaja.

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