24 de febrero de 2014

Meditando

Velas.
Humo de incienso.
Luz suave.
Motas de colores.
Calma.
Silencio.
Una música tenue, de olas de mar, de metal rozado, de agua, de hierba o de bosque, de piano.

Una manta roja.
Piel o tela.

El escudo dorado.
La piedra transparente que queda al eliminar el bloqueo.
La amatista.
El jade que crea lo increíble.
El ladrillo de la palma de mi mano.
Y todo lo demás.


Las piernas cruzadas.
Los brazos posados.
Cierra los ojos...



Respirar.
Llenar el diafragma, respirar con el estómago.

Agua.

Un bote de remos.
Unos brazos nadando.
Un velero.
Un enorme carguero pintado de negro.
Una puerta que se cierra con un chirrido y un "clonck".

Una playa.
Arena.
Mar.
Retama.

Una figura tan conocida como la mía propia, y a la vez tan ajena...
Un nombre. Una inicial.

Conversaciones de lo posible, lo imposible y lo probable.
Lágrimas derramadas sin saber que fluyen.
Risas sutiles.
Sonrisas de triunfo y comprensión de lo lejano.
Sencillez.


Palabras que se repiten una y mil veces sin que salgan de los labios.
Aceptar
Celebrar
Confiar
Resolver
Crear
Creer
Superar
Avanzar
Realizar
Testar
Desbloquear
Conocer
Felicidad
Objetivos
Vidas

Procesos otrora desconocidos que hoy son rutina amable.
La mirada que se dirige hacia abajo
Dedos que se entrechocan o se escapan
Repetir, confirmar
Apretar una concha de nácar en el bolsillo.

La sensación de perfección, de unidad, de plenitud.
En total soledad, que ya nunca será la misma.

Y mirar atrás con los ojos sabios... y sonreír al ver encajar las piezas
lo que así debe ser
lo que no entendí y hoy comprendo.

Ver desaparecer lo que pensé inherente
y lo que pensé imprescincible:
Miedo
Pesimismo
Angustia
Prisa
Frustración
Susceptibilidad
Inseguridad
Oscuridad
Anticipación
Lucha ingrata.
Durante un instante que lo contiene todo, se marchan y dejan de ser parte. 
Y no vuelven,

Fugazmente, sensaciones me atenazan ese punto recurrente.............. pero ya no son mías. Me las ceden, me las traspasan, sin saberlo ni quererlo... ni esperarlo.

Y me veo rodeada de caras conocidas que no sé por qué llegaron allí.... pero no importa.

Y abrazo, toco, acaricio, sonrío, miro. 
Y es más real que lo real, pero más intangible que una sombra.
Qué bello y qué fugaz.

Notas de guitarra que se desgranan tejiendo una hermosa nana que canto con la fuerza que nunca supe tener... y encontré.
Tres acordes repetidos para recordarme incesantemente lo más importante.

Procesos lentos y rápidos de camino al corazón del mundo.
Chasqueo de dedos.
Matriz y engaño de mentira.
Tres letras al futuro.
Un ocho trazado en el aire de la mano de un ave que no lo era.
Una tigresa, un león, una ninfa, un ser fantástico, dos perros.

Nada es lo que parece, es más sencillo y más difícil.

Un bosque infinito, lleno de árboles, semillas y ninfas maravillosas entre las raíces, que duermen, juegan, saltan, bailan o se llenan el rostro de lluvia.

Un hueco en el punto exacto, que se vacía de trastos viejos y se llena de cosas recién construidas. Una tallada en luz de luna, otra trabajada en arena, una transparente y firme, una surgida de lo siempre sabido, una surcada de piel.
Y todo engrandece. Sin excepción.

La belleza inconmensurable de lo inefable que se descubre a base de desterrar el ego que nunca supo entender el trasfondo que trascendía la intrascendencia de los porqués.

Un camino infinito con los ojos cerrados, llegando a costas por las que jamás esperé navegar.

Y al abrir los ojos......



.....todo está ahí mismo y a la vez muy muy lejos.

Pero la sensación de paz habita ya en mi pecho y mis entrañas.
Y qué felicidad da saber que todo va a salir bien,
y qué calma da entender que las cosas suceden cuando han de ser,
y qué sonrisa cansada y burlona ver la perspectiva nueva.


Cambiar.
Por elección.
Por decisión.
Porque todo el mundo puede hacerlo con el valor necesario.

Y dejar que la piel muestre con orgullo.

Izquierda.
Crear.
Tierra.
Huellas.
Flor.
Explorar.


Derecha.
Conocer.
Cielo.
Aire.
Pluma.
Tinta.
Escribir.

Entender la perfección hasta nuevas posibilidades. Porque no puede ser de otra manera.

Y dormir con los ojos cerrados y la mente activa, y el corazón descansado.


Por haber llegado a interiorizar en el tuétano que todo va a salir bien.



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