16 de enero de 2014

Yo no estoy de exámenes

Estoy sentada en el sofá, leyendo, y me da por mirar el Facebook y ver qué hace el resto del mundo esta apacible tarde de enero...

"Si sigo estudiando rehabilitación voy a tirarme de un puente"
"¡Un examen menos! Sólo quedan cuatro..."
"Odio que mi ritmo de sueño se vaya a la mierda en exámenes"
Cientos, miles de viñetas, caricaturas, enlaces... a estupideces relacionadas con los estudios y el agobio de los exámenes.

Joder, qué estrés en un momento, con lo tranquila que estaba yo con mi libro.


Y de pronto me digo... Espérate, Buhonera... que es enero... en quince días es febrero... ¡¡¡Y no tienes exámenes!!!

De pronto me siento con ganas de bailar, cantar, saltar... Sólo con recordar la angustia, el agobio, el estrés y los instintos homici/suicidas que tenía yo el año pasados por estas fechas.

Este enero no tengo los costados de las manos llenos de manchas de rotulador fluorescente.
Este enero no tengo que invertir mi horario de sueño para aprovechar que me concentro mejor de noche.
Este enero no tengo que quedar con irritantes compañeros de clase para ponerme de acuerdo en cómo hacer un estúpido trabajo que haría mejor y más rápido yo sola.
Este enero no tengo que ir a la facultad a las 9 de la mañana habiéndome acostado a las 6, hacer el examen, y volverme a la cama con ganas de morirme porque cuando me levante me esperan más temas.
Este enero no tengo que corregir faltas de ortografía y gramática ajenas en páginas y más páginas de word o de Power Point.
Este enero no tengo que hacerme mis esquemas multicolores súper sintetizados, ni ir repasándolos en el metro.
Este enero no tengo que escuchar en bucle infinito la lista "Concentración" del iTunes hasta cogerle asco infinito.
Este enero no tengo que obligarme a beber té o café, soportando las arcadas, para mantenerme despierta.
Este enero no tengo que criar ojeras.
Este enero no tengo que dejarme una pasta en imprimir apuntes.
Este enero no tengo que mendigar los temas que se dieron cuando no fui a clase...

Es la segunda época de exámenes que paso sin estudiar desde que me licencié. Pero como en mi vida he tenido que estudiar para septiembre, entonces no fui capaz de apreciarlo.
Pero ahora sí. Oh, sí.

Podría decir, estudiantes que me leéis, que hay cosas buenas en las épocas de exámenes.
Estudiar con amigos en la biblioteca.
Estudiar con tu pareja, tranquilamente, comiendo chucherías.
Las fiestas post-exámenes.
Los ataques de lujuria cuando llevas siete horas pegado a la silla, son las seis de la mañana, necesitas desconectar de todo, y para eso no importa acostarse cuando ya sea del todo de día (os pasa a todos, no lo neguéis).
El alivio de las notas.
Los días libres que hay después de exámenes para irte de viaje, o estar de minivacaciones en casa.

Pero lo cierto es que... no compensa. Pese a que a menudo echo de menos mi vida universitaria, y a que los exámenes nunca me han supuesto un sufrimiento excesivo, estoy muy contenta de no tener que pasar por ellos este enero. Ya si me meto en un máster me tocará volver a los viejos hábitos.

De momento os veo sufrir desde mi cómodo sofá, con mi libro, mi playa, y mi tranquilidad.

Que os sea leve y mucho ánimo. Pasarán antes de lo que esperáis y todo saldrá bien ^^



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