21 de enero de 2014

Santa paciencia pecadora

Yo lo entiendo, de verdad.
Yo entiendo que si tú te consideras pastor de todas las almas del mundo, asumes que es tu responsabilidad velar por ellas.
Yo comprendo que si temes que miles de personas se están abocando a pasar la eternidad sufriendo por las elecciones tomadas en esta vida, intentes convencerles de que se equivocan.
Yo asumo que si decides dedicar tu vida a decirle a la gente cómo vivir su vida según una figura intangible, sea difícil perder carrerilla.

Pero si hasta los testigos de Jehová se cansan de dar timbrazos, resulta pasmosa la insistencia de la Iglesia Católica con ciertos temas que, además, se salen de su jurisdicción.

El nuevo cardenal español, Fernando Sebastián, concedió hace unos días una entrevista al periódico Sur. Una entrevista por su nombramiento, uno más de los que el Papa Francisco está haciendo, y que le están convirtiendo en un pontífice diferente a los dos últimos, bastante anclados al pasado en muchas cosas.

En esa entrevista, Fernando habla de muchas cosas. Y, por supuesto, al final el periodista le mete la puntilla del aborto y la homosexualidad.
De entrada, es una provocación. Es decir, ¿qué respuesta esperas cuando le preguntas a un cardenal de más de 80 años por esos temas? Simplemente buscas un titular. Lo cual, teniendo en cuenta que la noticia es su nombramiento y no otra cosa, es hacer periodismo sensacionalista y basura.

Pero en fin, el periodista pregunta. Y el cardenal, en vez de replicar "la entrevista no tiene nada que ver con estos temas" se mete en el berenjenal de responder. Tal vez por educación. Tal vez porque nadie le ha enseñado a enfrentarse a preguntas capciosas. Tal vez porque quería empezar su cargo con una cita jugosa. Tal vez porque verdaderamente le parece que volver a hablar de lo mala que es la homosexualidad es importante.

Y ahí va. Y su respuesta, que es menos de una tercera parte de la entrevista, se convierte en titular y se esparce por todas partes.

Antes de entrar con el tema, quiero volver a hacer hincapié en la poquísima profesionalidad que demuestra quien así trata la información. Utilizando a un entrevistado para dar con un titular que se haga viral y dé visitas. No es ético.
Una cosa son los energúmenos como el de Granada o el de Alcalá, que cada vez que abren la boca sueltan veneno contra todo lo que no sean ellos, y otra dirigir a un entrevistado para hacerle quedar de una determinada manera en una entrevista que responde al hecho noticioso de su nombramiento. Es muy mezquino.

Y ahora, lo otro.

Ya lo he dicho, entiendo que puedan estar preocupados por las almas de los homosexuales, pero ¿no se cansan de decirle a quienes no están afiliados a su club cómo vivir sus vidas?
¿No se cansan de intentar controlar una sociedad que ha dado la espalda a la religión como elemento de vida pública, para beneficio de todos menos de los que se lucran con ella?

Dice el señor Fernando Sebastián: "con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación.Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda."

Bien. Pasando por alto la tremenda simplificación, vamos a seguir este hilo argumental, ¿de acuerdo?
La hipertensión es una deficiencia, igualita que la homosexualidad.

¿El padre Sebastián se da cuenta de que es hipertenso y eso le crea problemas con su familia?
¿Al padre Sebastián le impiden entrar en algún país por ser un hipertenso confeso y orgulloso?
¿Al padre Sebastián le pueden insultar o agredir por la calle por manifestar libremente su hipertensión, por ejemplo tomándose la tensión en una farmacia, o comiéndose un cocido lleno de sal en público?
Por favor...

La homosexualidad puede parecerle al padre Sebastián una forma incorrecta de sexualidad. Cada cual tiene su opinión, a mí puede no gustarme la gente que tiene sexo con rubios y parecerme incorrecto porque puede suponer traer nuevos niños rubios al mundo. Es mi problema y me lo gestiono como quiero.
Pero no se puede hablar de deficiencias y enfermedades tan a la ligera, achacándoselas a los demás como si fueran pegatinas. Porque no sabemos de lo que estamos hablando.

Una enfermedad es un proceso en el que el cuerpo o la mente actúan de forma anormal, normalmente provocando consecuencias dolorosas o desagradables. Una enfermedad tiene causas, un cuadro clínico, y un tratamiento sanador o paliativo.

Es posible que haya fanáticos que en ese cuadro metan la homosexualidad, pero pueden decir misa. Hace más de 20 años que la OMS la retiró de la lista de enfermedades mentales. Y la Asociación Americana de Psiquiatras lo hizo mucho antes, en 1973.
Y no, como algún exaltado defiende, por presiones del lobby gay, sino porque verdaderamente nada hay en esta orientación sexual que sea enfermizo, más que los ojos de quien la mira.

Pero da igual. Da igual que se diga y se repita, que se hagan manifestaciones y manifiestos. Siempre vuelven a salir las mismas justificaciones y palabras absurdas a la palestra.

Que la Iglesia considere la homosexualidad como pecado es algo que ni a mí, ni a nadie que no sea católico le tiene que importar. Ellos sabrán cómo se gestionan el Alma, no es asunto mío. Quienes de verdad tienen el marrón son los homosexuales católicos practicantes, que viven toda su vida en una angustia difícil de imaginar para el que no lo sufre.

Pero igual que yo no voy a sus iglesias a clavarles banderas del orgullo gay, no me da la gana de que ellos viertan a la opinión pública sus opiniones dogmáticas que nada tienen que ver con la sociedad en la que se mueven. Porque envenenan.

Y lo que parecemos no tener en cuenta es la paciencia del colectivo homosexual.
Un colectivo formado por personas que se pasan la vida viendo cómo su orientación sexual es el centro de todo lo que les rodea. No porque ellos quieran, sino porque no les dejan opción.
Cuando son niños, o adolescentes, y lo descubren, y lo cuentan, la mayor parte de los padres se pasa años esperando a que se les pase "esa fase". ¿Alguien le dice a una niña que se enamora por primera vez de un chico con 13 años que es una fase, que lo mismo es homosexual? No, ¿verdad? ¿Y por qué no? ¿Por qué si eres heterosexual con 13 años lo tienes claro y si eres homosexual estás confuso?
Cuando crecen, sus muestras de cariño en público pueden despertar reacciones muy desagradables. Al margen de los posibles conflictos que puedan tener en su familia.
Tienen que aguantar que los políticos debatan sobre la licitud de que se casen, sobre si están capacitados para ser buenos padres siendo homosexuales (se preocupan más por eso que por los malos padres constatados que hay entre los heterosexuales).
Tienen que tener cuidado con los países que deciden visitar, o a los que emigrar. Porque tal vez no reconozcan su matrimonio. Porque tal vez el hijo que tienen en común no tiene derecho a serlo en ese país. Porque tal vez directamente les pueden ejecutar por besarse en una plaza.

Y encima. Encima que se tienen que pasar la vida dejando claro que son personas, abogados, médicos, arquitectos, barrenderos, periodistas, carpinteros, padres, madres, abuelos, amantes del jazz, bloggeros... además y antes que homosexuales, tienen que aguantar que vengan cada equis tiempo los curas a decir que lo que les pasa se puede curar.

Yo no sé si sería capaz de tener tantísima paciencia y tantísima tolerancia ante tanta gilipollez ininterrumpida. Y creo que es algo que no se les valora en justicia. Porque evidentemente cada persona es un mundo y tiene sus cabreos y sus indignaciones, pero creo que ha habido muy pocas protestas violentas por parte de homosexuales, cuando motivo sobrado han tenido para quemar las calles mil veces.


Creo que el cardenal Fernando Sebastián ha sido víctima de un periodista muy poco profesional, y que el hombre para venir de donde viene ha hablado con mucho respeto y una cierta comprensión.
Pero creo todavía más que la Iglesia debería meterse en sus asuntos y en los de sus creyentes, y dejar que los demás vivan como mejor les parezca sin tacharles de enfermos y ofrecerles una ayuda que no quieren.

Porque, lo crean o no, los homosexuales viven sus vidas, y los hay que son muy felices. Y no consideran que su sexualidad les defina como seres humanos, por mucho que los cantamañananas se empeñen.



5 comentarios:

  1. Decía en el comentario perdido. Un cardenal (éste u otro) no se avergüenza de sus ideas. Si le preguntan, él va a contestar. Lo de "no meterse en líos" o decir lo que la gente quiere oir, andarse por las ramas o pastelear es lo que hacen los políticos. Y yo lo prefiero así: una sabe exactamente dónde está cada uno, independientemente de que esté de acuerdo o no.

    El Papa Francisco decía hace poco que en un hospital de campaña, nadie tiene que preguntar al que acude herido sobre su orientación sexual, o si es divorciado. Lo cura y ya está. Y eso está algo más cerca de lo que yo creo y de lo que probablemente esperarán los homosexuales creyentes.

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    1. Los absurdos de internet, que a veces desaparece lo escrito =S

      Sin ser creyente estoy muy de acuerdo con las últimas ideas del Papa Francisco. De hecho hoy una amiga me ha pasado esta imagen (http://www.cristianosgays.com/wp-content/uploads/2012/04/dibujo-2-1024x800.jpg ) y me ha parecido una forma preciosa de explicar lo que probablemente pensaría un padre celestial de sus hijos.

      Que un cardenal no oculte sus ideas está bien. Que un periodista pinche para sacar esas ideas por encima de lo que en este caso es importante, y él se deje... no sé. Creo que debería haber apoyado lo que dijo el mismo Papa de no hablar siempre de los mismos temas. Que pueden hacer mucho más bien en otras cosas...

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  2. Tema interesante y jugoso sobre el que precisamente debatía ayer.

    Por partes.

    Tengo la entrevista en papel y no la he visto en su versión digital, por lo que no sé si podría diferir en algo. Digo esto porque a mí sinceramente no me parece que el periodista haya actuado en esta ocasión de una forma tan mezquina. Creo que procedía preguntarle por el asunto porque llega nuevo a un cargo y porque está puesto por alguien que ha lanzado recientemente un mensaje distinto al de sus antecesores sobre esta cuestión, por lo que aun intuyendo la respuesta, digamos que para mí la justificación existe. Y por supuesto, como decía el comentario anterior, me parece bien que él responda.

    Respecto a lo que responde. Por una parte está la consideración de enfermedad, que coincido punto por punto con todo lo que has expresado, por supuesto. Pero yo lo que también pienso que se desprende de sus palabras es que todo lo que se salga de ese contexto de sexualidad entendida como procreación ya es condenable. Sea homosexualidad o heterosexualidad. Pienso que en líneas generales no sería muy diferente su respuesta si le hubieran preguntado qué opina sobre las relaciones extramatrimoniales o matrimoniales con condón, en el sentido de desviación de la conducta y bla bla bla. Pero claro (esto te da un poco la razón y entronca con lo otro), por esa cuestión parecería bastante absurdo preguntarle a estas alturas de la película, y además el Papa no ha lanzado ningún mensaje concreto respecto a eso últimamente.

    ¡Abrazos!

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    1. A mí la pregunta me parece una búsqueda de titular más que interés real por la opinión del cardenal. La opinión es esperable. Lo que me parece más mezquino y menos profesional es colocar esa respuesta (que son los dos últimos párrafos de una entrevista larga) como titular, cuando el hecho noticioso es su nombramiento. Es un truco sucio para ganar lectores, y dar importancia a lo que, en teoría, era lo menos importante de la conversación (tanto por poco novedoso como por no relacionado con el tema de la entrevista).

      Totalmente de acuerdo en que sólo considerar la sexualidad como un mero instrumento para la procreación ya chirría. Pero eso no va contra un colectivo en concreto, y no era lo que me interesaba contar hoy. Habrá más días y más entradas ^^

      Gracias por comentar

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