2 de enero de 2014

Cuatro

Un espejo de cuerpo entero, de marco de madera.
Ante él, una mujer.
Bella.
Más que eso.
Preciosa.
Más que eso.
Consciente de su belleza.

Sonríe.
¿Ves su sonrisa? ¿La reconoces?
No. Porque es nueva. Recién estrenada. Mágica.
Te mira.
Y sientes un escalofrío.
Nunca unos ojos te miraron así.
Es como si te pudiese ver el Alma con ellos
como si no tuvieras donde esconderte
como si esos iris de color único te traspasasen.

Estira los brazos por encima de la cabeza, en un movimiento felino, grácil.
No tiene nada que esconder.
No tiene nada que temer.
No tiene nada que disimular.
Es.
Sabe que es.
Es una con lo que le rodea.



Sus manos se abren, como abanicos.
El espejo las refleja con un brillo argentado
y sus dedos rasgan el aire
como las cuerdas de la guitarra
que descansa
sobre la cama.

¿La ves?
Mírala bien
quítate esas lentes
de mirada oscura.

No es como la ves.
Es como es. Nada más.


Es. Por fin. 
Diferente.
Nueva.
Otra.


Una mujer frente a un espejo
sin trampa
ni cartón.


Al caminar, los pies pueden llenarse de ampollas. Las ampollas volverse callos. Los callos hacer que la piel se asemeje al cuero de un animal. Pero si sigues caminando, lo de menos será el aspecto de tus pies. Lo verdaderamente importante será el camino recorrido, lo aprendido.

Todo el mundo puede cambiar hasta la médula. Cualquiera puede decidir rehacerse a sí mismo a la medida de sus necesidades y deseos. Lo difícil es atreverse, reconocer que no te caes bien, que no te gustas, que quieres cambiar, que quieres ser la mejor versión de ti.

¿Tienes el valor de mirarte a los ojos y llamarte por tu nombre?
¿De reconocer lo que quieres?
¿De reconocer quién eres?
¿De reconocer quién quieres ser?
Sé valiente.
Y, si no, no te molestes en venir.

Y cuando lo consigues. Cuando cruzas el canal a nado. Cuando bailas desnuda bajo una lluvia de cenizas, riendo. Cuando te quedas dormida en el maizal de tus miedos, segura de que ninguno te hará daño...
...te despiertas siendo nueva.
...te despiertas lejos de todo aquello que alguna vez te hizo daño.
...te despiertas con la magia crepitándote en la piel con chispas octarinas.
...te despiertas con una serenidad dentro que nadie puede interrumpir.
...te despiertas con la fuerza de derribar diez mil muros.
...o no te despiertas nunca, si fingías.


Yo no.
Ya no.
Yu no.
¿Juno?
Tal vez.


La valentía. La sangre que mana del corazón hacia los dedos de los pies, calentándolos.
Tengo plumas en los pies, aunque aún no las veas.

Pesimista
Negativa
Buscadora del conflicto
Susceptible
Enfadona
Anticipadora
Insegura
Incapaz de amarse a sí misma
Dependiente
Portadora de culpas ajenas
Derrotista

¿Ves lo que tienes delante o la lista que te hiciste pensando en aquella mujer?
Creo que lo segundo.
Y así le haces reír
a carcajadas.
Porque ella, ante su espejo de hermoso marco, se ve como es. No como fue. No como será.
Como es.
Como ha decidido ser.
Como ha creado ser.
Como ha construido ser.
Dueña de sí.
Responsable sólo de lo que decide, no de lo que otros pretenden echarle en los hombros.

Grita.
¡¡GRITA!!
Y sonríe.
Más fuerte.


El tiempo ni existe ni importa. Ya no.

Acaricia el marco del espejo con los dedos, mientras su pelo se derrama sobre sus hombros como una cascada imparable.
Y se observa despacio, regocijándose en cada detalle, sin negarse un ápice de hermosura.
¿Para qué hablar mal de sí, si eso podría hacerlo cualquiera?
Y se mira los pies,
y se mira las uñas
y se mira el cuello
(¡precioso!)
y se mira los pechos
y se mira el sexo
y se mira el Alma
(¡brillante!)
y se sonríe con la lucidez, la serenidad y la seguridad de quienes sólo tienen ya certezas.


Tic
Tac
Tic
Tac

Late el reloj en el fondo del pecho.
Pero ella no tiene prisa,
¿por qué habría de tenerla?
Puede decidir siempre el momento preciso.

"Un mago nunca llega tarde, ni pronto. Llega exactamente cuando se lo propone"


Y la calma inunda su pecho como una marea infinita, mientras vuelve a sonreír.
Desafiante sin desafío.
Orgullosa sin soberbia.
Anhelante sin avaricia.
Plena.
Perfecta.


Una mujer 
ante un espejo enorme, de marco de madera.

Un río, un mar, un camino
mil opciones
una decisión.

Ahó.


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