10 de enero de 2014

Carta a quienes nos intentan dejar sin futuro

Estoy cansada de que me tomen el pelo. Todos ustedes. Muy cansada.
Cansada de las consignas vacías, de los discursos dándose golpes en el pecho, de que me tomen por imbécil.

Nací en 1990 y comencé la primaria en 1996. En pleno cambio de plan educativo.

Se decía de mi generación que sería la mejor preparada de España, gracias a un nuevo sistema educativo. Que podría seguir estudiando hasta los dieciséis. Que tendría mejor nivel gracias a la mejora de la enseñanza.

Pertenecí a la generación que podía pasar de curso con dos suspensos en secundaria, siempre que no fueran Lengua y Matemáticas.
Pertenecí a la generación que podía pasar de primero a segundo de la ESO con nueve cates, porque se consideraba un ciclo único.
Pertenecí a la generación que debía estar avergonzada por sus desastrosos niveles en el informe PISA. Aunque a mí jamás me evaluaron con un examen para Europa.

Pasé por la ESO rodeada de compañeros que sólo querían dejar el instituto. Que esperaban ansiosos el momento de tener 16 años para poder salir de allí. Que aguantaban hasta tener 18 para tener una excusa y no tener que trabajar.
Vi a profesores maravillosos perder la motivación ante 15 alumnos pasotas, 10 remotamente interesados y 5 apasionados de verdad.
Intentaron enseñarme inglés, y francés, con planes educativos que obligaban a dar lo mismo cada año. Creo que nunca podré olvidar la fotocopia de los verbos que hacían el passé composé con être. Me la grabaron en el cerebro.


Y ustedes seguían igual. Hablando por una parte de mi maravillosa educación, mientras que por otra clamaban al cielo ante los informes europeos.

Pertenezco a la que se ha llamado "la generación más preparada de España":
Una generación en la que el 50% de los jóvenes de 18 años comienzan una carrera universitaria.
Una generación en la que todos los universitarios tienen un nivel razonable de inglés.
Una generación en la que muchos de esos universitarios dominan un segundo idioma.
Una generación que ha pasado de poder hacer un máster a NECESITAR hacer un máster.
Una generación que ha visto cómo el Plan Bolonia se aplicaba en España de manera totalmente ridícula, sin nada que ver con la educación europea REAL (cualquiera que haya hecho una Erasmus los sabe: son 3 años de grado y 2 de máster, PÚBLICOS, no lo nuestro).
Una generación que ha viajado.
Una generación que ha descubierto que lo de que te contraten en tus prácticas es un sueño casi imposible.
Una generación que ha hecho largas carreras, caras de narices, en las que a menudo ha aprendido muy poco.

Pertenezco a la generación a la que ustedes han boicoteado desde los cimientos.


Pertenezco a la generación de los emigrantes 2.0. Jóvenes cualificados que se van de España porque su país no les ofrece oportunidades.
Porque su país espera de ellos que trabajen sin cobrar. Su país quiere hacer de ellos esclavos, bajo el nombre de becarios. Su país ha dejado que un contrato de prácticas deje de ser un contrato de aprendizaje (necesario para cualquier trabajo) y pase a ser una picadora de carne en la que te explotan mientras tengan acuerdo con la universidad, y luego te echan a la calle sin preocuparse de que hayas aprendido nada.
Porque su país espera de ellos que sean autónomos sin darles facilidades para ello. Les piden que funden empresas, que se arriesguen lo poco que tienen (que a menudo es de sus padres, o de un banco oportunista) para lanzarse. Cuando nadie les ha formado en lo que implica ser emprendedor. Cuando en ninguno de sus muchos años de estudios se les ha explicado qué es hacerse autónomo. Cuando el sistema burocrático español se desvive por aplastar la motivación de cualquiera.
Porque su país les exige que den lo que no tienen.

Pertenezco a la generación que no quiere irse al extranjero por no tener más opción, sino porque quiere ver mundo.
Pertenezco a una generación dividida: Queremos prosperar. Queremos viajar. Pero no queremos que sea empujados a escobazos.

Pertenezco a una de las generaciones más caras para España. Se han invertido millones de pesetas y euros en formarnos. En nuestra educación infantil, primaria, secundaria y superior. En becas, ayudas, cursos. Un dinero que se irá de España con nosotros y que será aprovechado por nuestros jefes alemanes, estadounidenses, suecos... Quienes recuperarán la inversión que hizo nuestro inconsciente Estado.

Pertenezco a una generación que no vota, que está totalmente desencantada con la política. Que ha visto como la clase política (llena de decrépitos, o de los niñatos que nunca se preocupaban por lo que hacíamos los que teníamos más vida que la sede del partido) les mentía en la cara, les daba la mano para luego escupirles, se llenaba la boca con la juventud y el futuro para luego recortarnos todo lo que no les era imprescindible. Una clase política que tal vez nunca fue joven, o que tal vez nunca quiso serlo.
Desde el concejal que nos dio una vez la mano en un acto hasta el presidente que nos insulta con su presencia en cada comparecencia sin preguntas periodísticas.

Pertenezco a una generación hastiada. Cansada de un sistema que no funciona, que hace mucho que dejó de funcionar, y que no cambia.
Pertenezco a una generación dividida. Llena de radicales que no representan a nadie más que a sí mismos, llevando banderas absurdas, extremos en los extremos. Y llena de jóvenes hartos, con ganas de cambio, pero que no quieren verse arrastrados a esos extremos.
Pertenezco a una generación que ha pasado años escuchando hablar de las carreras delante de la policía franquista, y que hoy se muestra incrédula ante los perros de presa que se preparan para cazar a los manifestantes ante cada intento de gritar por lo que es injusto de todo punto.

Pertenezco a la primera generación en España desde la guerra cuya calidad de vida será peor que la de la generación anterior.

Pertenezco a una generación cabreada.

Pertenezco a una generación llena de conformistas. Personas grises, sin pasiones, sin nada que gritar, que todo lo dice en Twitter. 

Pertenezco a una generación con ilusiones. Personas que quieren salir adelante, que se buscan la manera, que luchan, que intentan, que consiguen.

Pertenezco a una generación que ustedes han destrozado, pero de la que no tienen ni puta idea.

Y por eso me quema tanto que hablen de nosotros, y que nos tomen por imbéciles.
Por eso me hierve la sangre cuando se habla del paro juvenil (del 60%, el más alto de Europa, que ha escandalizado a cada francés al que se lo he comentado pero que a nosotros parece darnos igual). Por eso me hierve la sangre que digan que el paro de los jóvenes ha descendido mientras se callan la emigración masiva que estamos viviendo.
Por eso me hierve la sangre ir de viaje a Brujas y encontrarme a una licenciada catalana limpando un hotel, y a una madrileña vendiendo souvenirs. Porque no es que sean trabajos indignos, no es que sea malo buscar oportunidades en otros países. ES QUE NO SEA POR VOLUNTAD, SINO POR NECESIDAD.

Por eso me quema la sangre que la hija de un rey monte un chanchullo para ganar junto con su marido un dinero que no necesita.

Por eso me hace tener ganas de gritar cada caso de corrupción que sale, que nos ha robado un poco de ese dinero con el que podríamos haber tenido una beca Erasmus decente, o un puesto de trabajo.

Por eso me toca tantísimo las narices que la oposición juegue a ser mejor, con esa supuesta altura moral que nadie se cree. Todos ustedes son iguales, del primero al último, y no hay forma humana de convencernos de lo contrario.

Por eso salen mis peores instintos al verlos en la televisión, al escucharlos en la radio, voceados por esos medios de comunicación pusilánimes, corruptos, chaqueteros y lameculos que me hacen avergonzarme de ser periodista.

Por eso me duele tanto saber que en las próximas elecciones volverán a ganar ustedes.

Por eso me acuerdo cada día de aquella viñeta que aparecía en mi libro de Historia de 4º de ESO en la que Cánovas y Sagasta se turnaban para cocinar y comer, pero siempre España lavaba para ellos.




Porque pertenezco a una generación tan preparada, que tiene que buscar su hueco fuera. Y dejar a su país lleno de adultos cansados, de ancianos pensionistas y de niños que cada vez más buscan estudiar algo que tenga salidas, en vez de intentar lograr un sueño. Porque hasta eso nos han quitado ustedes, hijos de puta, los sueños. Y a su propio país el futuro.

Pertenezco a la generación que debía dar un empujón hacia delante... y a la que le están dando una patada en el culo para que se marche.

Pertenezco a una generación que será tristemente recordada.

Pero esto no va a quedar así.

Porque podemos seguir.
Porque podemos gritar.
Porque podemos irnos y llevarnos todo lo que les hace seguir chupándonos la sangre.
Porque podemos buscarnos un futuro al margen de lo que quieran.
Porque todos los gigantes con pies de barro se derrumban.
Porque estamos aprendiendo a hacerlo todo solos y a no esperar nada de ustedes.

Porque pertenezco a la generación que podrá resurgir de sus cenizas si tiene la fortaleza suficiente para hacerlo. Y que podrá aprender de los errores que nos mostraron, si es lo bastante humilde como para reconocer que podría cometerlos.

Pertenezco a la generación más preparada de España. Así que será mejor que se preparen ustedes.

16 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Solo cabe decir , efectivamente sois la generación más preparada y debeis hacer uso de ello por vosotros, por nosotros , sois el futuro y ya estais aquí.

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  2. Olé...Creo que has expresado todo lo que nuestra generación siente. Yo voy a terminar la carrera este año y cada día que pasa le tengo más miedo a mi futuro...sobre todo porque me voy a tener que ir de mi casa.

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  3. muy buena reflexión no pares de luchar nunca

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  4. Ojalá te lean muchos jovenes y se animen a luchar....por que yo asisto a manifestaciones y la verdad...gente joven, poquita...muy poquita, y los mayores necesitamos vuestra ayuda. Por otra parte, me encanta tu artículo!!!

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  5. Ojalá tu voz suene alta y llegue lejos. Me encanta tu artículo.

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  6. Es la hora de los jóvenes... muchos de nosotros estamos ya cansados de tanto luchas y que sea en el "desierto". Me encanta tu artículo... pero me gustaría más si no se quedara en éso en una "pataleta o una rabieta". Luchar... vosotros que aún podéis hacerlo.

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  7. Ojalá todos seamos tu eco
    Ojala no tengamos que esperar a quemarnos con nuestra propia sangre hirviendo para dar el paso al frente.
    Gracias.

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  8. LA MEJOR DESCRIPCIÓN DE TODA UNA GENERACIÓN. YO SOY DEL 91 Y ME HE SENTIDO TOTALMENTE IDENTIFICADO CON TODAS Y CADA UNA DE TUS PALABRAS. AHORA MISMO TOCA EXPANDIR EL MENSAJE... QUE SE PREPAREN

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  9. Hay q salir a la calle a protestar y hay q votar, q hay mas de dos partidos politicos con el q a lo mejor se producen cambios.

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  10. Pertenezco a esa generación que, por lo visto, te ha jodido la vida a ti y a todos los de tu edad.

    Pertenezco a esa generación que se encontró con dieciséis años con el fin de una dictadura y que mayoritariamente decidió mirar para otro lado, olvidarse de la Historia, meter el rencor en un cajón e intentar modernizar el país.

    Pertenezco a esa generación que monetarizó los sueños de "la vanguardia" que le había hecho frente a la dictadura y que siguió mansamente acumulando michelines en la tripa y en la cabeza.

    Pertenezco a esa generación que en pos de la prosperidad obvió la solidaridad y se sumergió en un mundo de consumo frenético.

    Pertenezco a esa generación cuyos miembros se han olvidado de cómo eran cuando era niños; de qué buscaban cuando eran adolescentes y de qué querían cuando eran jóvenes. Igual que la generación de sus padres y de los padres de sus padres...

    Porque lo único que ha variado es que somos más mediocres, más cobardes, más cómodos y tenemos más miedo; por lo demás, el problema no es generacional, sino de compromiso y de objetivos. En la dictadura de Franco si no protestabas no tenías problemas; podías vivir tranquilo. En la actualidad da lo mismo que protestes o no protestes, porque el dios que ha substituido al dios del PODER de un dictador es el PODER de los mercados.

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    1. No crea, yo no siento que me hayan jodido la vida. Me han puesto las cosas difíciles, pero siempre se puede buscar una ruta alternativa.

      Evidentemente cada generación tiene su caballo de batalla, y tiende a pensar que las generaciones posteriores tienen peores defectos que la suya (he escuchado a chavales de 15 años decir "¿¿pero habéis visto a los niños de hoy en día??"). Personalmente creo que somos siempre iguales, y tendemos a ser contestatarios frente a los mayores que nosotros, pero que el sistema y la sociedad van cambiando de valores. De un tiempo a esta parte, radicalizándose.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  11. Amén a todo. A este post y al de los becarios.
    Y te lo comparto en Facebook y Twitter, porque las verdades hay que compartirlas.

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    1. Muchas gracias. A ver si a base de difusión arañamos un poquito, que buena falta hace...

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  12. Soy joven, pero creo que no estamos sobradamente preparados. El error viene de intentar estereotipar la educación, de llamar éxito a lo que no lo es y de no saber reconocer los talentos de los alumnos, que solo se clasifican en listo o rezagado.
    Se me ocurre comparar este sistema con una tragaperras, a la que se le mete mucho dinero, pero solo por cumplir. Se nos educa para que seamos rebaño, y sepamos comer bien de la mano de nuestros dueños. Ah, y si eres realmente bueno, pues le ayudas al señorito a tener mejor explotado a su mies.

    Me ha quedado algo nietschiano, ya lo siento. En fin, me pondré a estudiar para la PAU. Deseadme suerte.

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  13. Es cierto que nuestra educación tiene muchas lagunas, pero sin duda a día de hoy los jóvenes que se lanzan a buscar trabajo están preparados más que de sobra para los puestos que se les ofrecen, y para otros mucho mejores... ya lo irás viendo.

    ¡Mucha suerte!

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  14. yo tambien me siento estafado, pisoteado, etc. Pero la que se tiene que ir es la casta, no nosotros. Hay una brecha generacional entre vejestorios franquistas y cuarentones pasotas que les da igual todo, pero la gente esta moviendose esta vez.

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