28 de diciembre de 2013

Retazos en la lluvia

El agua repiqueteaba contra los cristales con impaciencia, con prisa, aunque resultaría difícil entender por qué.
¿Qué puede exigir prisa a la lluvia?


Abrió la ventana de golpe, y decenas de pequeñas gotas le salpicaron la piel.
Estaban frías.

El frío parecía impregnarlo todo. El cristal, liso. El aluminio del marco. El agua. El viento que hacía en la tormenta un papel de telonero, pero que aún así lograba poner la carne de gallina.

Apoyó la mano en el alféizar y el agua le empapó la palma. Casi resultaba agradable. Casi.
Jugó con la punta de los dedos a hacer dibujos invisibles en el charco. Una flor, un coche, un árbol... Trazos irregulares que agitaban la superficie transparente sin dejar huella real.

Sonrió un poco, apenas lo justo para que los rasgos de su cara se dulcificasen, y se detuvo.
Miró más allá de la lluvia.
Relajó la postura. Sus rodillas se doblaron ligeramente, apoyó el antebrazo izquierdo en el marco de la ventana y se llevó la mano derecha a la mejilla.
Sus dedos se sentían fríos contra la piel del rostro.

La tormenta arreciaba, difuminando por completo el paisaje. Todo era irreal.
Una ráfaga de viento le llenó el rostro de gotas de agua. Pequeñas lágrimas prestadas.
Sin moverse, sin inmutarse, notó cómo pequeños regueros fríos descendían por sus rasgos, hacia el cuello. Sintió la piel de sus mejillas erizarse de frío, y una ligera molestia en el puente de la nariz al resbalar por él una gota, muy lentamente.
Cerró los ojos, y de nuevo el agua se le echó encima.

Es como navegar, pensó. Como cuando una ola rompe justo bajo tus pies y el agua salada te golpea el rostro, para marcarte, para identificarte como alguien que está allí porque el mar se lo permite.
Ahora era la lluvia quien le marcaba, quien le permitía, o quien le hacía llorar.

Lágrimas de agua dulce, no lloradas sino recibidas. De mentirijillas.

Al abrir los ojos el agua acumulada sobre los párpados se escurrió hacia los lacrimales y le escoció ligeramente. La contaminación, sin duda. O tal vez el polvo acumulado sobre sus pestañas.

Se giró hacia el espejo, sin cerrar la ventana. El reflejo que le devolvió la mirada era diferente al que esperaba.
Su rostro estaba surcado de caminitos húmedos que nada tenían que ver con su alegría o su dolor. Llanto regalado por las nubes, o impuesto sin pedir permiso.
No lloraba, pero había lágrimas en su cara.
Sin embargo, sus ojos estaban secos, sin enrojecer.
Su nariz no estaba hinchada.
Sus labios sonreían muy levemente.
Se miró con detenimiento y se sorprendió. Era una cara muy hermosa la que el espejo mostraba. Con aquel llanto sin pena ni felicidad.

Guardó la imagen dentro y volvió a girarse hacia la lluvia, cerrando los ojos. En silencio.
¿Para qué decir nada?
¿Para qué cerrar la ventana?
La manga del jersey estaba ya calada de lluvia, y el frío empezaba a provocarle ligeros escalofríos, pero la sensación era tan agradable...
Suspiró con fuerza y cerró el cristal despacio, casi despidiéndose.

Al mirarse de nuevo en el espejo se echó a reír. Parecía que acabase de entrar en casa, con seis años, tras pasar una hora corriendo bajo la lluvia y saltando en todos los charcos de la calle.

La mirada en el cristal era distinta. Eso era innegable.
Le venían a la mente muchas palabras.
Serenidad.
Seguridad.
Empoderamiento.
Plenitud.
Futuro.
Todas ellas encajaban con esa mirada tranquila, tan llena de certezas. Tan lejana de aquella, despeserada, cargada de llanto, cargada de dudas, de incertidumbre.
¿Que si era posible cambiar? Que le preguntasen...
¿Que si era posible caminar? Que se lo preguntasen...
Pero nadie se lo iba a preguntar.
Siempre es más cómodo refugiarse en las falsas certezas y en las pequeñas ruindades.

Se sentó con un crujido de la silla, y rozó el papel con las yemas de los dedos.
Era suave y cálido. Le recordó a la piel de un niño. Tan nueva, tan inocente.
Dejó que la tinta negra fluyera sobre esa piel, mientras su otra mano se entretenía en el cordel de colores, casi sin darse cuenta.
Un río de palabras dejadas casi con disculpa.

A veces una gota de agua caía sobre la página y emborronaba las letras, la tinta líquida convertida en mancha gris.
Se sonrió, con un gesto afilado.
Lágrimas prestadas. Ajenas al sentir real.
Recordatorio de lo complejo del ser humano. De ese reflejo precioso.

El suave olor de las velas al quemarse le transportaba. Muy lejos. Y muy cerca a la vez.

Cruzó los pies con descuido y silbó un par de notas, cantando en su cabeza.

Se abrió la puerta. Una sonrisa, unos pasos y una voz.
Y un beso.
Piel de verdad, no de papel.
Manos suaves.
El latido de otro corazón contra el pecho propio.
Y el suspiro que se recoge casi en secreto al llegar a casa.
Las puntas de los dedos trazando un camino infinito del codo a la muñeca.
Los labios abriéndose en una sonrisa de abanico, y cerrándose después en un beso muy muy suave, en la comisura de los labios. Tierno. Cómplice.
La tibieza cercana del cuerpo que se da sin preguntar, sin pedir y sin dudar. Con la naturalidad de lo que no puede ser de otra forma.
De lo que no se desea que sea de otra forma.
El olor, el sabor, la textura de una magia muy sencilla y muy oculta.

Y de nuevo un reflejo.
De serenidad.
De seguridad.
De plenitud.

Y era curioso lo poco que cambiaba la imagen. La ausencia de aquella antigua carencia.
Extraño y a la vez tranquilizador.

Las gotas de lluvia se habían marchado, pero sus regueros habían ido más allá de la piel.
Y, sin embargo, ya no sentía frío.

La puerta se cerró y quedó de nuevo en la silla. Sonriendo. Con las manos apoyadas en el papel, que se transformaba una vez más en piel prestada.

Y cerró los párpados. Y la sonrisa creció hasta hacer oscurecer las velas.
Todo podía ser perfecto. Era una cuestión de voluntad.




No pongo sexos, una vez más. Tú que lees habrás creado al personaje que tal vez querías ver.


26 de diciembre de 2013

Sobre la belleza

¿Qué es bello?
Es una pregunta que artistas, estetas y creadores de todo el mundo se han hecho miles de veces.

¿Qué es un cuerpo bello?
A lo largo de la Historia la respuesta ha variado muchísimo, en función de criterios sociales, culturales y hasta religiosos.

¿Qué hace a un cuerpo bello?
Ah...
Fue entonces cuando llegaron los gurús de la moda, y lo reventaron.

Se ha dicho y escrito mucho sobre los cánones de belleza, su influencia en quienes los padecen y las intenciones de quienes los crean. Es difícil sentarse a hablar de eso sin caer en los millones de tópicos que existen y sin cabrearse. Pero lo voy a intentar. Porque llevo con el tema clavado desde lo de Mango, y me parece que ya toca.

Es curioso. No recuerdo haber escuchado nunca a nadie hablar de cánones de belleza en nada que no fuese el cuerpo femenino. El peso y volumen del cuerpo de una mujer. De vez en cuando, como para justificarnos, se comenta algo tipo "bueno, bueno, y los chicos, que no se dice pero hay también anoréxicos...".
Porque ése es el otro tema estándar al hablar de belleza física: los trastornos del comportamiento alimentario (TCA).
Las conversaciones siempre hablan de las exigencias irreales de la sociedad, de la dictadura de las tallas, de las pobres chicas anoréxicas, y de la injusticia de este sistema.

Y esos son exactamente los temas sobre los que yo no quiero decir nada. Al menos, hoy.

Me voy a ir a la base, al concepto, y a cosas que nadie parece plantearse, y que son el fondo del asunto.

Por ejemplo: ¿Quién es "la sociedad?
Sí, sí, no me miren con cara rara. En la frase "qué asco de sociedad que exige a las mujeres ser delgadas para encajar", ¿quién es la sociedad? ¿Quién exige eso a las mujeres? ¿El PP? ¿Toni Cantó? ¿Victorio y Lucchino? ¿La frutera de la esquina? ¿Quién es esa "sociedad" y por qué, si estamos todos tan asqueados, no le quitamos esas ideas horribles de la cabeza?
Yo he llegado a la conclusión de que debe ser algún tipo de gas nocivo, que se mete en el cerebro de las personas sin que se den cuenta. Porque he observado que muchas veces los detractores acérrimos de los cánones estéticos hacen más tarde comentarios del tipo "¿Has visto lo gorda que se ha puesto Robustiana? Así no va a encontrar novio ni a tiros...", o dicen cosas como "Me he comprado estos pantalones y son una 42, a ver si me pongo a dieta porque me voy a poner como una foca... Ya quisiera yo ser tan guapa como la Olivia Wilde".
Y tú asistes con asombro a esas frases incongruentes con la defensa anterior de la belleza fuera de cánones, y decides que esa persona ha respirado sociedad y se ha intoxicado. Lástima.

Otra duda que me corroe: ¿Por qué siempre las mujeres?
Sí, está la explicación del patriarcado que nos oprime y nos exige ser bellas para atraer a los machos, y que nos roba nuestra esencia intelectual para reducirnos a un cuerpo utilizado y controlado por curas, imanes y políticos... pero me parece tan simplista que no me lo creo.
Hay mujeres inteligentes, liberadas, independientes y fuera de todo patriarcado posible que se echan a llorar cuando no les entra un pantalón de "su talla". Y se consideran feas y despreciables por ello.
Nunca he visto que eso le ocurriese a un hombre.
¿Por qué?
La explicación de que somos más sensibles y nos tomamos las cosas más a pecho ni siquiera la tomo en consideración.
Tiene que ser otra cosa.




Otra pregunta a la que no encuentro respuesta: ¿Qué pasa con las gordas que no se vuelven anoréxicas?
Sí, porque todos hemos leído, o visto en la tele, o escuchado de algún conocido, la historia de aquella pobre chica que era gordita, se metían con ella en el colegio, y acabó siendo anoréxica por el trauma.
Pero, ¿qué pasa con las chicas gorditas que sufrieron los insultos de otra manera, llegaron a adultas aún con sobrepeso, e hicieron su vida? ¿Las que intentaron mil dietas? ¿Las que decidieron que se encantaban con sus kilos de más y que no adelgazarían mientras no lo exigiera su salud?

Y aquí voy a dejar de hacerme preguntas. Y voy a empezar a responderlas.

Esas mujeres, para esa sociedad que no la compone nadie, no existen. Si tienes sobrepeso tienes la obligación de sentirte mal por ello y tratar de cambiarlo por todos los medios. Porque eres fea. Porque tener michelines te hace fea. Porque tener unos pechos grandes sobre una barriga grande te hace fea. Porque tener celulitis te hace fea.
Y si no estás intentando cambiarlo, y sintiéndote mal por ello cada segundo de tu vida, eres despreciable.
(Una vez más, eso no ocurre con los hombres. Un varón puede ser gordo hasta la obesidad mórbida y no encontrar la menor crítica)
A menudo es motivo de sorpresa cuando una mujer gorda empieza una relación de pareja, y no es raro que haya comentarios sobre quien está con ella, en tono de burla. O incluso sobre ella, del tipo "ahora que ha enganchado a uno, más vale que no lo suelte porque para encontrar otro al que le guste eso...".
Es imposible que una mujer obesa pueda atraer a alguien, evidentemente.

Para curarme en salud, voy a detenerme aquí un segundo a aclarar algo: La obesidad puede acarrear, y a menudo acarrea, problemas de salud. Ahí estamos todos de acuerdo. Pero aquí no hablamos de salud, sino de estética, de lo que es bello y lo que no, de mujeres hermosas. Evidentemente lo ideal es procurar mantenerse sano, y eso conlleva una alimentación equilibrada y ejercicio. Pero todos conocemos a ese amigo que come comida basura cinco veces al día, y vive en su sofá, y está canijo. Y a ese amigo no se le dice que haga deporta ni que coma mejor, pero a la amiga gorda sí. Incluso si esa amiga ya hace deporte y come mejor que el amigo anterior.

Hecha la aclaración, lo cierto es que es normal que estas mujeres sean tan ignoradas. Se intenta por todos los medios que no existan, se procura que sean conscientes de su problema estético, y lo cambien.

Ejemplo práctico: Niña de 16 años, gorda. Se siente fea, odia no encontrar ropa como la de sus amigas en ninguna tienda, y siente que nunca le va a gustar a nadie.
Se desahoga con su amiga/madre/tía/hermana mayor.
Y esta persona de referencia para ella, le contesta, con la mejor de las intenciones y segura de que hace bien: "No te preocupes, que en cuanto adelgaces un poco verás como
te sientes mucho mejor. ¡Habrá ropa de tu talla y te tendrás que quitar a los chicos de encima! Si quieres yo te doy una dieta y voy contigo a correr."
Es decir: Tienes un problema de autoimagen, te ves fea, así que... ¡cambia! ¡Convierte tu cuerpo en otro cuerpo que te guste!
Digo yo, no sería más sano (y más sencillo) decirle "Eres preciosa. Así, como eres. Tienes un cuerpo bonito y una cara preciosa. Y si no encuentras ropa como la de tus amigas, ¿qué más da? Puedes encontrar ropa incluso más bonita que la de ellas." Enseñar a esa adolescente a amar su cuerpo, en vez de identificarlo con un enemigo a abatir, a cambiar.
¿Conocen a alguna mujer que lleva toda su vida a dieta, que tiene un cuerpazo, pero que siempre quiere perder un par de kilos más y se ve gorda? A esa mujer le dijeron que cuando adelgazase un poco se sentiría mucho mejor.
Porque si aprendes que el problema es tu cuerpo, no serás capaz de dejar de percibirlo así, y vivirás luchando contra él. Y nunca serás feliz con tu físico ni te sentirás a gusto en tu piel.

Además, por favor, analicemos el argumento de "cuando adelgaces atraerás a muchos tíos". Los subtítulos dicen "cambia para gustar a la gente a la que le gusten cuerpos delgados, porque tíos a los que les gusten las gordas hay pocos". Es tan ridículo como teñirte de morena porque no quieres atraer a los caballeros que las prefieren rubias. Pero nadie se da cuenta.

Otras conversaciones que denotan lo despreciable del sobrepeso y que son interesantes:
"¡¡Estás mucho más delgada!! ¿Cuánto has perdido, 8 kilos? ¡Estás fantástica!"
"¡Gracias!"
¿Perdón? ¿Por qué que alguien te diga que estás más delgada es un piropo? ¿Alguien dice "¡Te han crecido muchísimo las uñas! ¡Qué genial!" ? Es más, ¿alguien dice "¡Qué gorda estás! ¡Has ganado al menos 15 kilos! ¡Qué maravilla!" ?
El cuerpo cambia, a veces engordas, a veces adelgazas, te sale chepa, se te caen los pechos, te crecen las uñas de los pies, tienes ojeras... Y nadie hace una fiesta de ello salvo que el mérito sea haber adelgazado.
Es cierto que si estás a dieta, procurando perder peso, que los demás noten tus logros anima. Pero cuando no estás haciendo nada de particular con tu peso y alguien te dice, extasiado "¡¡¡estás mas delgada!!!", te quedas con cierta sensación de desconcierto, sin entender cuál es la razón de la alegría.

Lo mismo para el insulto terrorífico, prohibido y maligno: "Gorda".
A ver. En un mundo lógico, una mujer que se mira al espejo a diario, que sabe cuánto pesa, cuánto mide, qué talla tiene... Sabe si está gorda o no. Y si lo está, que se lo digan no es un insulto, es la constatación de un hecho sabido. Y si no lo está, que se lo digan tampoco es un insulto, es una mentira. Punto.
Pues no. Es un insulto terrorífico, y de hecho lo es más para la que no lo está.

Otra situación para analizar: Una mujer gorda se apunta a un gimnasio porque quiere correr una maratón y va a entrenar, o porque le flipa Zumba, o porque tiene una lesión y le han recomendado que haga ejercicio para recuperarse. Porque una mujer gorda es más cosas además de su peso. O eso cree ella.
Llega el primer día, está en una máquina, o en la cinta de correr, y la mujer que está a su lado traba conversación:
"¿Es tu primer día?"
"¡Sí!"
"Qué guay. Mira, esa máquina es mejor que la uses así, que si no te vas a hacer daño"
"Ah, ¡gracias!"
"¡De nada! Vienes para perder peso, ¿verdad? Para eso lo mejor es la tabla 45B"
Claro. ¿Qué va a hacer una gorda en un gimnasio si no es intentar adelgazar?

Pero la peor frase de todas las que se utilizan en estos contextos, a la que le hicieron hasta una película, y que debería ser ilegal, es la más bienintencionada de todas.
Volvamos a la chica acomplejada de 16 años. Un chico le ha rechazado y ella está segura (sin pruebas de ningún tipo) de que es por su cuerpo. Y su íntima amiga le dice, con cariño y segura de estar dando el mejor de los consejos: "No te preocupes, que quien te quiera de verdad te querrá por como eres por dentro, no por tu físico".
"La belleza está en el interior"
¿De verdad soy la única que se da cuenta de lo abominable que es esa frase?
Con ese consejo, lo que la amiga está diciendo es "Sí, tienes un cuerpo asqueroso, pero eres simpatiquísima, así que no te preocupes que alguien se dará cuenta de lo maja que eres y eso disculpará tu físico".
¡Es la anulación del cuerpo en su totalidad! Ni aceptes tu cuerpo, ni intentes encontrarte bella, asume que tu envoltorio da asco e intenta demostrar que lo de dentro es genial.
No se me ocurre una forma más brutal de mandar a la mierda el autoconcepto y la autoestima de alguien. Pero lo peor es que es una frase de culto, y que se considera un consejo sabio y profundo, alejado de la superficialidad.
Y no lo entiendo.
¿De verdad hay personas en el mundo que quieren tener una pareja que no se vea atraída por su cuerpo? ¿Que le diga "no me importa tu físico, me encanta tu mundo interior"? ¿Y cómo se las van a apañar en la cama? Porque por lo general, si una persona no te atrae físicamente, por mucho que te caiga súper bien, ponerse a tono es complicado, por no decir imposible.
Yo, personalmente, no quiero una pareja que tolere mi físico porque le encanta cómo es mi personalidad. Quiero una pareja a la que le guste yo, entera. Mi cuerpo, mi personalidad y todo lo que supongo yo como persona (bueno, todo igual es imposible, pero se me entiende). No me parece normal que se nos llame a "conformarnos" con alguien a quien le gustemos por dentro y soporte nuestro exterior.


Y todo este conjunto de sinsentidos radica en la imposibilidad de responder a una pregunta muy sencilla: ¿por qué una mujer delgada es más bella que una mujer gorda? ¿Por qué, objetivamente, no es bello un cuerpo más grande? ¿Cuáles son las razones objetivas, ajenas a opiniones personales, que deciden que el cuerpo de una mujer que pesa 90 kilos no puede ser sexy?

Ya respondo yo: No las hay. No hay ninguna. Es una cuestión que depende total y absolutamente de cánones, opiniones y subjetividades. Todos los cuerpos son bellos de forma objetiva, o tienen características bellas. Disfrutar o no de esa belleza es algo personal, y es como que te guste Picasso o que lo encuentres horrible.
Pero algo que en el arte está muy claro, en la vida diaria parece incomprensible.

La belleza puede encontrarse en todas partes, y la sensibilidad ante ella varía. Pero negarla es imbécil, y tratar de convencer al mundo de su inexistencia, malvado. Y parece que no nos damos cuenta.




25 de diciembre de 2013

Navidades para todos

"Por fin en casa...."
"¡¡Ya estás aquí!! ¡Hay que poner el árbol! ¡Y los belenes!"
"¡Es verdad!"

Sube las cajas del garaje, desembala y sorpréndete.
"¡Hala! ¿Todavía tenemos esto?"
"Pon esas bolas detrás que están estropeadas"
"Va a haber que hacer más figuras para el belén que tenemos pastores mancos de los dos brazos..."




Villancicos a toda leche.
Me encantan los villancicos, hasta los de los niños con voces demoníacas.
Los tenemos clásicos...
"Caaaampana sooobre campaaaaanaaaa"
"Buhonera por favor quita eso que me suicido"
De los antiguos auténticos...
"En los pueblos de mi Andalucía los campanilleros por la madrugá..."
"Ése lo cantaba siempre mi madre en Navidad, cuando yo era niño, allá por el..."
De los flamencos profundos, que siempre alguno se cuela...
"Estaaando un maaarinerito ramiréééé..."
"Tooodos los años lo canta y aún no se sabe la letra"
Y de esos que surgen de vez en cuando, cuando los que venden CDs de villancicos deciden desempolvar un viejo éxito para estimular a las audiencias.
"Porqueeee el rey Herodes, porqueeee el rey Herodes quiereeee degollarloooo"
"¿Quién es el psicópata que ha inventado eso?"
"Yo qué sé, pero mamá dice que ella en el colegio ya lo cantaba"



Cenas, y comidas, y cenas, y comidas.
Los platos de siempre, esos que no pueden faltar en navidades, incluso aunque no gusten, porque son tradicionales.
El empacho de platos pesados, o muy finos, que nunca comerías en otro momento del año.


Esas felicitaciones que en su día se daban por teléfono, después en complejos sms, y hoy por Whatsapp... pero que siempre son las mismas.





Las nostalgias.
Esas cosas que hiciste en otros años y ya no haces.
Aquella persona que no ha estado este año en la mesa.
Los recuerdos de las navidades de la infancia, que siempre te parecen maravillosas... y que en cierta forma superas.

Y las mil anécdotas que se unirán al taco que ya contamos todos los años.

El momento reflexivo de "si en realidad no somos católicos... ¿por qué seguimos montando toda la parafernalia?"

Los encantadores anti-consumo, anti-navidad, anti-familia, tan enternecedores y tradicionales como los papanoeles gorditos.

Quedadas de las de "¡¡a ver si nos vemos!!" que llegan a cristalizar... y otras que no.

Un poco de lo de siempre, y alguna que otra novedad inesperada...

En fin, que un año más están aquí estas fechas. Pásenlo bien, disfruten y sonrían, que a la nostalgia le jode que le enseñen los dientes.

24 de diciembre de 2013

Una mañana




No estoy acostumbrada a despertarme la primera, es extraño.
Al pasar las cortinas la luz parece diferente.
Frío.
Abrigos de lana roja.
Otra vez, pero de manera diferente.
Puerta.
Escaleras.
Naranjas pendiendo del árbol.
Cama.
Silencio.
Calor.

El mundo al revés y al derecho al mismo tiempo.
El espejo de cuero me devuelve otra cara, que al mismo tiempo es la misma y no tiene nada que ver.
Pero es un secreto.
A voces.

Buenos días. No nuevos, buenos. Porque si cada día lo inicias con el propósito y deseo de que bueno llegue a ser, será más difícil que te lo estropeen.
Y estropearlo puede ser tan relativo...

Sonrisa de labios rojos.
Quién te viera...
Y unas medias, y una falda, y tela que cortar.
Y zapatos para pisar con ganas encima de los incómodos.

Ha pasado el tiempo que debía pasar.
¿El suficiente?
¿El necesario?
Está por ver.

¿Me lees?
¿Quién me lee?
Lanzo palabras al mar y nunca sé quién las recoge,
Y me gusta.
Y no me gusta.
Mi acto de valentía, de pecho desnudo en letras ante quien quiera venir
frente al acto de quienes vienen embozados, se llevan mis letras y huyen.
¿Me lees?
¿Quién me lee?
¿Me importa quién me lea?
Por supuesto que no, hace años que aprendí a escribir para mis ojos. El resto son invitados.

Desenredo una pulsera con las puntas de los dedos, como vi hacer a un trasgo,
dejando que los hilos se pierdan en mis manos, sin encontrar su nueva función
acariciando el tejido que casi se deshilacha
protegiéndolo
mimándolo
decidida a tejer nuevas bellezas con esos hilos gastados.

¿Dónde estoy?
Frente a mí misma
Que ya era hora.

Camina con la fuerza en medio del pecho, dejando salir la luz.
Que ya era hora.

Y salir
Y jugar
Y sonreír
Y mirar
Y soñar
Y pasear
Y abrazar
Y besar
y Sentir
Y aprender
Y avanzar
Lo demás está en su sitio, y llegará cuando deba.
Ya no acepto promesas extrañas, porque he aprendido a ver de verdad.

El frío que roza el Alma con los dedos y se va
ya no duele
porque tengo un abrigo de Reina de Corazones
porque tengo una armadura preciosa hecha de lana
que no aparta a los demás
sólo al frío indeseado.



Media vida bailando tangos con la soledad
para darme cuenta ahora de que nunca hicieron falta
de que hoy ya no los bailo
porque tiré esos zapatos
que no quiero retomar.

Prefiero bailar sola a bailar en soledad
porque sola se encuentran mejores compañeros
que comprometida con una sombra que sólo da frío
y miedo.

Lo logré, no sin dolor,
la libertad de saber
que nunca volveré a estar sola
no importa quién me acompañe.

Y hoy
miro atrás
a ti que me ignoraste cuando te pedí ayuda
a ti que me rechazaste cuando no sabía qué hacer
a ti que me abandonaste cuando te llamabas amigo
a ti que me diste una mano de humo
y no duele, sonrío de corazón.

Y miro adelante
a ti, que me has abierto este camino
a ti, que no has flaqueado
a ti, que das pasos a mi vez
a ti, que en la ausencia estás tan presente como mi propio cuerpo
y sonrío más fuerte.

Y odiaría que estas palabras
dejadas caer como la arena de un reloj
hicieran daño
pues son felices
pues son de cambio
pues son de paz
con todos

de borrón y cuenta nueva



de la esperanza que surge de saber que se ha crecido
que se ha cambiado
que se ha luchado
que se ha vencido
y que todo lo que llegue ahora será el botín de mil travesías.





El miedo es tan superficial que no se nota,
y eso me gusta.


Miro al mar desde una playa que no existe
y que sólo es mía.

¿Quieres venir?
Si eres, ya has estado, todos los que sois.
Si no eres, temo que nunca podrás.
En realidad no lo temo
he terminado de temer
quien sea, que venga
quien no, no es bienvenido.
Y ahí está mi sonrisa,
es más bonita de lo que pensaba.



Notas de guitarra
desgranadas
de los dedos
de las manos
que acarician
cuerdas nuevas
a falta de nueva piel
o piel antigua
o piel cualquiera.
No necesito piel ajena
mía tengo en demasía.
El calor bajo los dedos
la certeza de que volveré a sentir
con el corazón lleno
de risas
de amor
de futuro
porque nunca dejé de hacerlo
porque no sé dejar de hacerlo
porque adoro no dejar de hacerlo.
Todo es una cuestión de cómo lo desees.
Al leerme, ¿tienes miedo
de que todo haya cambiado?
No tengas miedo
he cambiado
sólo a mejor
he desnudado lo que más puro de mí
había dentro
y ahora podrás mejor vivir
y sentir
y caminar
a mi lado
si lo deseas.
Si no, no pasa nada,
lo prometo,
a nadie necesito que no me quiera cerca
Aunque...

...la intuición rara vez se equivoca...
...la belleza rara vez se oculta con éxito...
...la verdad tiene a mal dejar que la cubran de barro...
...y yo sé mejor que nadie cómo sigue el cuento...


...y me encanta
escribir estos trozos de retales de fragmentos
de lo que la chica del espejo susurra cuando se acuesta
cuando le rozan las sábanas
y no unas manos
y se sabe merecedora de todas ellas
y de las que quiera
y de las que lleguen
y de las que han de ser
y serán.

...y me encanta
que nadie lo entienda
que sea tan críptico
que sólo se pueda
disfrutar de su belleza.

...y me encanta
que inventes que me refiero a ti
que interpretes que habla de tu propia vida
que cambies mi ser por el tuyo
y te valga.

...y me encanta
que no sepas si es poesía
o prosa
o que se me ha quedado el Enter pulsado.
Porque no es nada de eso
es escribir sin rendir cuentas.



Es hora de despertar, de salir a la vida, de sembrar sonrisas y estrellas y luchar por ver los frutos.
Nada se regala a quien nada lucha.
Si no estás luchando y obtienes frutos, es porque alguien ha luchado tanto por ti que te ha regalado el fruto de su esfuerzo
Así que da las gracias con todo lo que tengas
o lo perderás.

Odio la expresión "move on", me sugiere enterrar el pasado con una pala y luego caminar con los hombros bajos hacia un futuro que no te inspira y hacia el que marchas con inercia.
No quiero eso en mi vida
quiero dejar graciosamente el pasado atrás, sin miedo,
y caminar hacia un futuro que me construya con mis manos y mis uñas.
Que otros "move on", y peor para ellos.


No me juzgues si no me entiendes
No me aconsejes si no me respetas
No me metas en el saco de los "TODOS..."
No me sonrías si no lo sientes
No me escribas si no te inspiro
No me abraces si no eres capaz
Y desde luego no me mientas


Sé quién soy
Sé qué quiero
Sé qué creo
Y continúo





Palabras deslizadas a pie de cama una mañana
de nochebuena
o nochecualquiera
para los ojos de quienes quieran recorrerlas
Quizás no las entiendas
quizás te incomoden
pero te dejarán un trocito
un algo
dentro
que no sabrás nombrar
pero que sin saber compartes




Una nueva oportunidad
un nuevo paso
un nuevo abrazo

Buenos días.







20 de diciembre de 2013

Noticias que querría no leer nunca

No quería escribir sobre esto. Deseaba con todas mis fuerzas que lo que ha ocurrido hoy no pasara, no tener nunca que escribir esta entrada.
Pero ha ocurrido.
El antaño "pepero progre", Gallardón, ha presentado ante el Consejo de Ministros su proyecto de reforma de la actual ley de salud sexual y reproductiva, que pasa a llamarse (con un cinismo indescriptible) "para la protección de la vida del concebido y los derechos de la embarazada". Dicho sea de paso que llamarlo reforma es, en este caso, un eufemismo patético, ya que tumba la ley en su totalidad y crea una nueva.

Antes de nada, para que no se me acuse de hacer lo que critico, voy a explicar muy brevemente un par de lugares comunes sobre el aborto que a menudo se usan sin saber.

Para empezar, existen tres tipos de marcos legales:

1.-Prohibición del aborto: Se considera que la vida del no nacido está al mismo nivel que la de un humano nacido, y por tanto el aborto es ilegal. Sin excepciones. Se da en Chile, en el Estado Vaticano y algunos otros países.

2.-Leyes de supuestos: Consideran que lo importante es POR QUÉ la mujer decide abortar, y plantean en qué casos es lícito/legal o no. Dan especial importancia a los derechos del no nacido. Presentes en países como Irlanda, Argentina o Arabia Saudí, normalmente en países con una gran influencia de la religión en la vida pública. Estos supuestos suelen ser: Grave riesgo de la vida de la madre o el nasciturus, malformaciones graves y violación. Aún así, los supuestos varían según el país.

3.-Leyes de plazos: Consideran que lo importante es la mujer y su salud, el feto es parte de su cuerpo durante el embarazo y es su decisión. En Estados Unidos, por ejemplo, se amparan en la decimocuarta enmienda, el derecho a la privacidad de las personas. Se dan plazos en los cuales es legal abortar. Presentes en países como Canadá, Francia, Suecia, India y Rusia. Y, de momento (a 20 de diciembre de 2013) España.


A continuación, veamos qué puntos de vista hay sobre el aborto:

-Pro vida: El feto es una persona, o una potencialidad lo suficientemente importante como para ser considerada tal. Sus derechos, su vida y su dolor importan tanto como el de cualquier humano ya nacido. Nadie tiene derecho a decidir matarle. El Estado debe penalizar el aborto por tratarse al fin y al cabo de un homicidio.

-Pro elección: La madre es quien gesta, el feto puede ser una potencialidad de persona pero no está vivo. Las consideraciones éticas no caben en la ley, y por tanto se debe legislar en beneficio de las mujeres y su salud.

Hay que destacar que ambos grupos tienen nombres igualmente bonitos y eufemísticos.
"Pro-vida", ¿existe gente en contra de la vida? ¿Estás "pro" a la vida de quién? ¿De la madre? ¿Del niño? 
"Pro-elección", ¿la mujer que ELIGE no abortar no está eligiendo? ¿Quién elige por ella?


Otra cosa importantísima a saber, porque se escucha mucho, y a mí paticularmente me toca mucho las narices: "Queréis que se aborte a los retrasados, como con Hitler". Aprendamos un poco de Historia de la Alemania Nazi:

-Desde 1943 hasta la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial el aborto en Alemania y los territorios conquistados por el Tercer Reich era ilegal para los ciudadanos alemanes y estaba CASTIGADO CON PENA DE MUERTE. Se consideraba que era una forma de impedir que nuevos ciudadanos arios llegaran al Mundo.

-En el régimen nazi se practicaban frecuentemente abortos forzosos a mujeres que tenían matrimonios mixtos (judíos y arios, gitanos y arios...) porque se consideraba que esos niños mestizos empeorarían la raza aria. Sin embargo, no era habitual el aborto de discapacitados, porque las técnicas para saber si el feto lo era o no estaban escasamente desarrolladas. Para acabar con este sector de la población se desarrolló el programa "Aktion T4", que se basaba en eutanasias forzosas, no en abortos. Así como el programa de esterilización obligatoria.

Es decir, se imponía un régimen de autoridad sobre las mujeres que habitaban en el país. No podían elegir ser madres o no, o se les obligaba a serlo por fuerza, o se les impedía por todos los medios.

Sin embargo y curiosamente, si se escribe en Google "aborto Alemania nazi"; casi todas las entradas son de páginas provida comparando a quienes apoyan la legalización del aborto con Hitler. Se ve que no conocen estos datos históricos.




Por último, aquí dejo el texto completo del proyecto de ley de Gallardón, aquí la ley de Salud Sexual y Reproductiva que teníamos desde 2010, y aquí la ley de 1985 para que tengan ustedes la información completa.
Visto todo esto, y si pensamos en la ley sobre el aborto que el Partido Popular español está tratando de sacar adelante (lo logrará, porque para eso usan su mayoría absoluta, para imponer su criterio sin discusión posible) es inevitable plantearse varias cosas. 
Por un lado, la hipocresía. Es imposible ponerle puertas al mar, las mujeres llevan abortando desde que aprendieron cómo hacerlo, y van a seguir haciéndolo. No se puede impedir. Lo harán en casa con medios rudimentarios, o en clínicas privadas, o en el extranjero, pero lo harán. Por razones muy diversas, una por cada aborto. Y negar esto es vivir en otra realidad.

Fue una matrona católica practicante la que me dijo hace unos años que las leyes del aborto poco restrictivas son necesarias para evitar la muerte y las lesiones de mujeres que aborten por sus medios. Pero claro, era francesa, vivía en un país donde si eres católico lo eres muchísimo más profundamente que la mayoría de católicos españoles, pero lo eres únicamente en tu casa.

Por otro lado, cabe preguntarse si es realmente imprescindible ahora mismo perder tiempo en el Senado, en el Congreso y en la política española con esta "reforma". Si no hay temas más urgentes e importantes.
Evidentemente se trata de una cortina de humo, de un hueso que tiran a los perros de la opinión pública para que muerdan, se distraigan, y se olviden de que ayer se nos comunicó que la factura de la luz subirá en enero un 11%. No hay como lanzar un feto muerto a las masas para tenerlas ocupadas gritando.
Personalmente creo que somos capaces de pensar en varias cosas a la vez, pero es cierto que el tema del aborto es más visceral (aquí estoy, dejándome la tarde escribiendo sobre el tema). Todo lo que tienen de mentirosos lo tienen de estrategas, estos gobernantes nuestros.




Que el aborto es una desgracia es indiscutible. Y hierve la sangre cuando los pro-vida llaman a las mujeres que abortan asesinas, y hablan de estar "a favor del aborto". Nadie puede estar a favor del aborto. Estarás a favor de su regulación más o menos abierta, pero no del hecho en sí. Porque es un trance MUY duro para la mujer que debe pasar por él, física y psicológicamente. Porque al fin y al cabo todos sabemos que al abortar se impide que nazca una persona, y aunque podemos no estar de acuerdo en si un feto es un ser humano, creo que es de cajón que llegaría a serlo, y que el que no lo sea puede resultar triste.
En un mundo ideal, el aborto no existiría porque no sería necesario: No habría violaciones, todas las personas nacerían sin malformaciones ni discapacidades, los métodos anticonceptivos no fallarían nunca, y todos tendríamos dinero para mantener a todos los hijos que nos diera la vida.
Pero desgraciadamente no vivimos en un mundo ideal. Y un hijo puede arruinar para siempre la vida de su madre. Y un aborto, siendo un trance muy duro, puede evitar ese sufrimiento. 

Pero en cualquier caso es la madre quien debe decidir si el trance del aborto le compensa más o menos que un hijo no deseado, un hijo que no puede mantener, un hijo con serias discapacidades al que no podrá atender, o el hijo de quien le violó.
Sólo de ella es la decisión. Y el que un Gobierno, del color que sea, trate de decidir en su lugar, supone una intromisión imperdonable e inadmisible en la vida privada, el cuerpo y la conciencia de los ciudadanos. Y no me cabe en la cabeza que personas que se dicen demócratas puedan aplaudirlo. Porque si se tratase de un gobierno que OBLIGASE a abortar en determinadas circunstancias, todos sin excepción nos horrorizaríamos. Y es absurdo que ante la obligación de dar a luz no suceda lo mismo.

En fin, esta reforma durará hasta la próxima legislatura socialista, porque este tema, como el de la educación, ha caído ya en la lista de leyes a modificar cada poco tiempo para ganarse al público. Ambos intrascendentes, ligeros, y sin consecuencias, por supuesto.
Qué poco nos respetan, y qué poco nos respetamos al votarles.


16 de diciembre de 2013

Estupidez XXL

Los seres humanos tenemos un defecto de serie, y es que nos encanta buscar el conflicto. Nos encanta sentirnos insultados y ofendidos, y lanzarnos a la yugular del presunto ofensor. La mitad de las veces, o no existe ofensa, o el ofensor es totalmente bienintencionado y ha metido la pata. Pero nos da igual. Hay que sacrificarle y exhibir sus vísceras.

Con ciertos temas, somos especialmente proclives al linchamiento público. El cuerpo femenino es uno de esos temas.

Se ha criticado mucho la existencia de cánones estéticos que muestran modelos de cuerpos (sobre todo femenino) extremadamente delgados, o alejados de la media de la población. Se ha advertido de que estos cánones pueden hacer mucho daño a la autoestima de las mujeres, y en algunos casos llegar a Trastornos del Comportamiento Alimenticio (TCA), presentes en muchos (sobre todo muchas) adolescentes como consecuencia de no estar a la altura de esos cánones.

Eso es una realidad y es una reivindicación justa, que ha llevado a medidas como la contratación de modelos con un IMC (Índice de Masa Corporal) normal, y demás.

Luego están las estupideces y las reacciones excesivas.

Hecho: La firma Mango anuncia la salida en el mes de enero de 2014 de su nueva colección “Violeta”, que abarcará las tallas desde la 40 a la 52. La marca dice en su web “prendas cómodas, femeninas y actuales que te visten en cualquier ocasión”.

Reacciones: Se lía. Pero muchísimo.
Se crea una petición con tropecientas mil firmas exigiendo la retirada de la campaña y la disculpa inmediata de Mango, alegando cosas como “La 40 no es una talla grande”, “cada día existe más presión social para estar delgada en lugar de sana”, y otros argumentos clásicos de la lucha contra los cánones irreales.

Los medios, los bloggeros, las redes sociales… Todo el mundo pone a Mango de vuelta y media, acusándoles de fomentar un modelo de mujer de bajo peso, y de incluir la talla 40 dentro de las tallas especiales para personas con sobrepeso y obesidad.

Paremos el carro un momento.

¿En algún momento Mango habla en su campaña, en su publicidad, en su web o en alguna parte de “tallas especiales” o “tallas grandes”?
NO.
¿En algún sitio está escrito “nueva firma especializada en mujeres obesas, de la 40 a la 52”?
NO.
¿En alguna parte se da a entender de forma explícita que la 40 sea una talla especial?
NO.

Según el Ministerio de Sanidad, las tallas especiales van de la 48 en adelante. Cualquier talla inferior no puede ser considerada “grande” ni “especial” porque NO LO ES. Y Mango no ha dado a entender en ningún momento que lo sea.

¿Qué ha hecho la marca? La marca ha anunciado que va a lanzar una línea de ropa con tallas que hasta ahora no fabricaba, o de las que había poca variedad.
Algo por lo que los paladines de los cánones igualitarios llevan bramando DÉCADAS.
¿Que podría lanzar una línea con todas las tallas del mercado, de la 30 a la 60? Pues sí, claro, y se arriesgaría  a perder cientos de miles de clientes. Mango no es una ONG, es una empresa y ¡oh, sorpresa! quiere ganar dinero. Así que saca una oferta limitada para ver si se vende. Y si se vende, ya ampliarán mercado.

El verdadero problema son las tallas elegidas.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 30 a la 36, la explosión habría sido igual de bestial, pero en ese caso denunciando a la firma por dar aún más cobertura a las tallas XXS en vez de sacar ropa para “mujeres reales”.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 36 a la 46, todo el mundo habría aplaudido a Mango por dar más lugar a las mujeres “reales” en sus tiendas, por dejarles espacio, por demostrar que no hace falta tener una XS para ser bella.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 32 a la 46, les harían la ola.

Pero no.
Es de la 40 a la 52.
Y el VERDADERO problema es que a las mujeres que tienen una talla 40 les molesta que les metan en el mismo saco que las “focas” que tienen que llevar una 52. Es eso lo que escuece, y lo que hace que se hable de “tallas grandes” en la calle cuando nunca se ha dicho en la publicidad de la firma. No les importa compartir tallaje con quienes usan una 36, pero se niegan a estar en una firma en la que ellas son las de la talla más pequeña al lado de mujeres que tienen que usar verdaderas tallas especiales, según Sanidad.
Ellas mismas se aplican los cánones contra los que dicen luchar, pero que tienen interiorizados hasta la médula, y tergiversan la información, transmitiendo que Mango ha hecho y dicho cosas que no se ajustan a la realidad.

Yo he sufrido en carne propia las exigencias y el dolor de los cánones estéticos que no tienen nada que ver con tu cuerpo. Y me han tocado mucho más las narices los gritos histéricos en contra de Mango que la campaña en sí. Porque creo que vienen de personas que se quedan en la superficie, que buscan incesantemente el conflicto, y que cuando empiezan a lograr lo que tanto han pedido (que firmas importantes abran sus percheros a tallas más allá de la 38, porque existen multitud de mujeres en España que las usan) se rasgan las vestiduras por sentir que las llaman gordas. Gorda, ese terrible insulto para la mayor parte de las mujeres, que en realidad ni es insulto ni es nada, simplemente define la forma y el peso de un cuerpo.

Y, desgraciadamente, mientras se busque y se provoque la ofensa inventada y el conflicto estéril, ni éste ni muchos otros problemas y dolores sociales se podrán llevar a buen término.