26 de diciembre de 2013

Sobre la belleza

¿Qué es bello?
Es una pregunta que artistas, estetas y creadores de todo el mundo se han hecho miles de veces.

¿Qué es un cuerpo bello?
A lo largo de la Historia la respuesta ha variado muchísimo, en función de criterios sociales, culturales y hasta religiosos.

¿Qué hace a un cuerpo bello?
Ah...
Fue entonces cuando llegaron los gurús de la moda, y lo reventaron.

Se ha dicho y escrito mucho sobre los cánones de belleza, su influencia en quienes los padecen y las intenciones de quienes los crean. Es difícil sentarse a hablar de eso sin caer en los millones de tópicos que existen y sin cabrearse. Pero lo voy a intentar. Porque llevo con el tema clavado desde lo de Mango, y me parece que ya toca.

Es curioso. No recuerdo haber escuchado nunca a nadie hablar de cánones de belleza en nada que no fuese el cuerpo femenino. El peso y volumen del cuerpo de una mujer. De vez en cuando, como para justificarnos, se comenta algo tipo "bueno, bueno, y los chicos, que no se dice pero hay también anoréxicos...".
Porque ése es el otro tema estándar al hablar de belleza física: los trastornos del comportamiento alimentario (TCA).
Las conversaciones siempre hablan de las exigencias irreales de la sociedad, de la dictadura de las tallas, de las pobres chicas anoréxicas, y de la injusticia de este sistema.

Y esos son exactamente los temas sobre los que yo no quiero decir nada. Al menos, hoy.

Me voy a ir a la base, al concepto, y a cosas que nadie parece plantearse, y que son el fondo del asunto.

Por ejemplo: ¿Quién es "la sociedad?
Sí, sí, no me miren con cara rara. En la frase "qué asco de sociedad que exige a las mujeres ser delgadas para encajar", ¿quién es la sociedad? ¿Quién exige eso a las mujeres? ¿El PP? ¿Toni Cantó? ¿Victorio y Lucchino? ¿La frutera de la esquina? ¿Quién es esa "sociedad" y por qué, si estamos todos tan asqueados, no le quitamos esas ideas horribles de la cabeza?
Yo he llegado a la conclusión de que debe ser algún tipo de gas nocivo, que se mete en el cerebro de las personas sin que se den cuenta. Porque he observado que muchas veces los detractores acérrimos de los cánones estéticos hacen más tarde comentarios del tipo "¿Has visto lo gorda que se ha puesto Robustiana? Así no va a encontrar novio ni a tiros...", o dicen cosas como "Me he comprado estos pantalones y son una 42, a ver si me pongo a dieta porque me voy a poner como una foca... Ya quisiera yo ser tan guapa como la Olivia Wilde".
Y tú asistes con asombro a esas frases incongruentes con la defensa anterior de la belleza fuera de cánones, y decides que esa persona ha respirado sociedad y se ha intoxicado. Lástima.

Otra duda que me corroe: ¿Por qué siempre las mujeres?
Sí, está la explicación del patriarcado que nos oprime y nos exige ser bellas para atraer a los machos, y que nos roba nuestra esencia intelectual para reducirnos a un cuerpo utilizado y controlado por curas, imanes y políticos... pero me parece tan simplista que no me lo creo.
Hay mujeres inteligentes, liberadas, independientes y fuera de todo patriarcado posible que se echan a llorar cuando no les entra un pantalón de "su talla". Y se consideran feas y despreciables por ello.
Nunca he visto que eso le ocurriese a un hombre.
¿Por qué?
La explicación de que somos más sensibles y nos tomamos las cosas más a pecho ni siquiera la tomo en consideración.
Tiene que ser otra cosa.




Otra pregunta a la que no encuentro respuesta: ¿Qué pasa con las gordas que no se vuelven anoréxicas?
Sí, porque todos hemos leído, o visto en la tele, o escuchado de algún conocido, la historia de aquella pobre chica que era gordita, se metían con ella en el colegio, y acabó siendo anoréxica por el trauma.
Pero, ¿qué pasa con las chicas gorditas que sufrieron los insultos de otra manera, llegaron a adultas aún con sobrepeso, e hicieron su vida? ¿Las que intentaron mil dietas? ¿Las que decidieron que se encantaban con sus kilos de más y que no adelgazarían mientras no lo exigiera su salud?

Y aquí voy a dejar de hacerme preguntas. Y voy a empezar a responderlas.

Esas mujeres, para esa sociedad que no la compone nadie, no existen. Si tienes sobrepeso tienes la obligación de sentirte mal por ello y tratar de cambiarlo por todos los medios. Porque eres fea. Porque tener michelines te hace fea. Porque tener unos pechos grandes sobre una barriga grande te hace fea. Porque tener celulitis te hace fea.
Y si no estás intentando cambiarlo, y sintiéndote mal por ello cada segundo de tu vida, eres despreciable.
(Una vez más, eso no ocurre con los hombres. Un varón puede ser gordo hasta la obesidad mórbida y no encontrar la menor crítica)
A menudo es motivo de sorpresa cuando una mujer gorda empieza una relación de pareja, y no es raro que haya comentarios sobre quien está con ella, en tono de burla. O incluso sobre ella, del tipo "ahora que ha enganchado a uno, más vale que no lo suelte porque para encontrar otro al que le guste eso...".
Es imposible que una mujer obesa pueda atraer a alguien, evidentemente.

Para curarme en salud, voy a detenerme aquí un segundo a aclarar algo: La obesidad puede acarrear, y a menudo acarrea, problemas de salud. Ahí estamos todos de acuerdo. Pero aquí no hablamos de salud, sino de estética, de lo que es bello y lo que no, de mujeres hermosas. Evidentemente lo ideal es procurar mantenerse sano, y eso conlleva una alimentación equilibrada y ejercicio. Pero todos conocemos a ese amigo que come comida basura cinco veces al día, y vive en su sofá, y está canijo. Y a ese amigo no se le dice que haga deporta ni que coma mejor, pero a la amiga gorda sí. Incluso si esa amiga ya hace deporte y come mejor que el amigo anterior.

Hecha la aclaración, lo cierto es que es normal que estas mujeres sean tan ignoradas. Se intenta por todos los medios que no existan, se procura que sean conscientes de su problema estético, y lo cambien.

Ejemplo práctico: Niña de 16 años, gorda. Se siente fea, odia no encontrar ropa como la de sus amigas en ninguna tienda, y siente que nunca le va a gustar a nadie.
Se desahoga con su amiga/madre/tía/hermana mayor.
Y esta persona de referencia para ella, le contesta, con la mejor de las intenciones y segura de que hace bien: "No te preocupes, que en cuanto adelgaces un poco verás como
te sientes mucho mejor. ¡Habrá ropa de tu talla y te tendrás que quitar a los chicos de encima! Si quieres yo te doy una dieta y voy contigo a correr."
Es decir: Tienes un problema de autoimagen, te ves fea, así que... ¡cambia! ¡Convierte tu cuerpo en otro cuerpo que te guste!
Digo yo, no sería más sano (y más sencillo) decirle "Eres preciosa. Así, como eres. Tienes un cuerpo bonito y una cara preciosa. Y si no encuentras ropa como la de tus amigas, ¿qué más da? Puedes encontrar ropa incluso más bonita que la de ellas." Enseñar a esa adolescente a amar su cuerpo, en vez de identificarlo con un enemigo a abatir, a cambiar.
¿Conocen a alguna mujer que lleva toda su vida a dieta, que tiene un cuerpazo, pero que siempre quiere perder un par de kilos más y se ve gorda? A esa mujer le dijeron que cuando adelgazase un poco se sentiría mucho mejor.
Porque si aprendes que el problema es tu cuerpo, no serás capaz de dejar de percibirlo así, y vivirás luchando contra él. Y nunca serás feliz con tu físico ni te sentirás a gusto en tu piel.

Además, por favor, analicemos el argumento de "cuando adelgaces atraerás a muchos tíos". Los subtítulos dicen "cambia para gustar a la gente a la que le gusten cuerpos delgados, porque tíos a los que les gusten las gordas hay pocos". Es tan ridículo como teñirte de morena porque no quieres atraer a los caballeros que las prefieren rubias. Pero nadie se da cuenta.

Otras conversaciones que denotan lo despreciable del sobrepeso y que son interesantes:
"¡¡Estás mucho más delgada!! ¿Cuánto has perdido, 8 kilos? ¡Estás fantástica!"
"¡Gracias!"
¿Perdón? ¿Por qué que alguien te diga que estás más delgada es un piropo? ¿Alguien dice "¡Te han crecido muchísimo las uñas! ¡Qué genial!" ? Es más, ¿alguien dice "¡Qué gorda estás! ¡Has ganado al menos 15 kilos! ¡Qué maravilla!" ?
El cuerpo cambia, a veces engordas, a veces adelgazas, te sale chepa, se te caen los pechos, te crecen las uñas de los pies, tienes ojeras... Y nadie hace una fiesta de ello salvo que el mérito sea haber adelgazado.
Es cierto que si estás a dieta, procurando perder peso, que los demás noten tus logros anima. Pero cuando no estás haciendo nada de particular con tu peso y alguien te dice, extasiado "¡¡¡estás mas delgada!!!", te quedas con cierta sensación de desconcierto, sin entender cuál es la razón de la alegría.

Lo mismo para el insulto terrorífico, prohibido y maligno: "Gorda".
A ver. En un mundo lógico, una mujer que se mira al espejo a diario, que sabe cuánto pesa, cuánto mide, qué talla tiene... Sabe si está gorda o no. Y si lo está, que se lo digan no es un insulto, es la constatación de un hecho sabido. Y si no lo está, que se lo digan tampoco es un insulto, es una mentira. Punto.
Pues no. Es un insulto terrorífico, y de hecho lo es más para la que no lo está.

Otra situación para analizar: Una mujer gorda se apunta a un gimnasio porque quiere correr una maratón y va a entrenar, o porque le flipa Zumba, o porque tiene una lesión y le han recomendado que haga ejercicio para recuperarse. Porque una mujer gorda es más cosas además de su peso. O eso cree ella.
Llega el primer día, está en una máquina, o en la cinta de correr, y la mujer que está a su lado traba conversación:
"¿Es tu primer día?"
"¡Sí!"
"Qué guay. Mira, esa máquina es mejor que la uses así, que si no te vas a hacer daño"
"Ah, ¡gracias!"
"¡De nada! Vienes para perder peso, ¿verdad? Para eso lo mejor es la tabla 45B"
Claro. ¿Qué va a hacer una gorda en un gimnasio si no es intentar adelgazar?

Pero la peor frase de todas las que se utilizan en estos contextos, a la que le hicieron hasta una película, y que debería ser ilegal, es la más bienintencionada de todas.
Volvamos a la chica acomplejada de 16 años. Un chico le ha rechazado y ella está segura (sin pruebas de ningún tipo) de que es por su cuerpo. Y su íntima amiga le dice, con cariño y segura de estar dando el mejor de los consejos: "No te preocupes, que quien te quiera de verdad te querrá por como eres por dentro, no por tu físico".
"La belleza está en el interior"
¿De verdad soy la única que se da cuenta de lo abominable que es esa frase?
Con ese consejo, lo que la amiga está diciendo es "Sí, tienes un cuerpo asqueroso, pero eres simpatiquísima, así que no te preocupes que alguien se dará cuenta de lo maja que eres y eso disculpará tu físico".
¡Es la anulación del cuerpo en su totalidad! Ni aceptes tu cuerpo, ni intentes encontrarte bella, asume que tu envoltorio da asco e intenta demostrar que lo de dentro es genial.
No se me ocurre una forma más brutal de mandar a la mierda el autoconcepto y la autoestima de alguien. Pero lo peor es que es una frase de culto, y que se considera un consejo sabio y profundo, alejado de la superficialidad.
Y no lo entiendo.
¿De verdad hay personas en el mundo que quieren tener una pareja que no se vea atraída por su cuerpo? ¿Que le diga "no me importa tu físico, me encanta tu mundo interior"? ¿Y cómo se las van a apañar en la cama? Porque por lo general, si una persona no te atrae físicamente, por mucho que te caiga súper bien, ponerse a tono es complicado, por no decir imposible.
Yo, personalmente, no quiero una pareja que tolere mi físico porque le encanta cómo es mi personalidad. Quiero una pareja a la que le guste yo, entera. Mi cuerpo, mi personalidad y todo lo que supongo yo como persona (bueno, todo igual es imposible, pero se me entiende). No me parece normal que se nos llame a "conformarnos" con alguien a quien le gustemos por dentro y soporte nuestro exterior.


Y todo este conjunto de sinsentidos radica en la imposibilidad de responder a una pregunta muy sencilla: ¿por qué una mujer delgada es más bella que una mujer gorda? ¿Por qué, objetivamente, no es bello un cuerpo más grande? ¿Cuáles son las razones objetivas, ajenas a opiniones personales, que deciden que el cuerpo de una mujer que pesa 90 kilos no puede ser sexy?

Ya respondo yo: No las hay. No hay ninguna. Es una cuestión que depende total y absolutamente de cánones, opiniones y subjetividades. Todos los cuerpos son bellos de forma objetiva, o tienen características bellas. Disfrutar o no de esa belleza es algo personal, y es como que te guste Picasso o que lo encuentres horrible.
Pero algo que en el arte está muy claro, en la vida diaria parece incomprensible.

La belleza puede encontrarse en todas partes, y la sensibilidad ante ella varía. Pero negarla es imbécil, y tratar de convencer al mundo de su inexistencia, malvado. Y parece que no nos damos cuenta.




1 comentario:

  1. Se me viene a la cabeza una frase de Fátima ( de origen Marroquí) " En Marruecos se puede ser gorda y fea o gorda-guapa. En España si eres gorda ya no puedes ser guapa.Y eso por qué es?"

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