16 de diciembre de 2013

Estupidez XXL

Los seres humanos tenemos un defecto de serie, y es que nos encanta buscar el conflicto. Nos encanta sentirnos insultados y ofendidos, y lanzarnos a la yugular del presunto ofensor. La mitad de las veces, o no existe ofensa, o el ofensor es totalmente bienintencionado y ha metido la pata. Pero nos da igual. Hay que sacrificarle y exhibir sus vísceras.

Con ciertos temas, somos especialmente proclives al linchamiento público. El cuerpo femenino es uno de esos temas.

Se ha criticado mucho la existencia de cánones estéticos que muestran modelos de cuerpos (sobre todo femenino) extremadamente delgados, o alejados de la media de la población. Se ha advertido de que estos cánones pueden hacer mucho daño a la autoestima de las mujeres, y en algunos casos llegar a Trastornos del Comportamiento Alimenticio (TCA), presentes en muchos (sobre todo muchas) adolescentes como consecuencia de no estar a la altura de esos cánones.

Eso es una realidad y es una reivindicación justa, que ha llevado a medidas como la contratación de modelos con un IMC (Índice de Masa Corporal) normal, y demás.

Luego están las estupideces y las reacciones excesivas.

Hecho: La firma Mango anuncia la salida en el mes de enero de 2014 de su nueva colección “Violeta”, que abarcará las tallas desde la 40 a la 52. La marca dice en su web “prendas cómodas, femeninas y actuales que te visten en cualquier ocasión”.

Reacciones: Se lía. Pero muchísimo.
Se crea una petición con tropecientas mil firmas exigiendo la retirada de la campaña y la disculpa inmediata de Mango, alegando cosas como “La 40 no es una talla grande”, “cada día existe más presión social para estar delgada en lugar de sana”, y otros argumentos clásicos de la lucha contra los cánones irreales.

Los medios, los bloggeros, las redes sociales… Todo el mundo pone a Mango de vuelta y media, acusándoles de fomentar un modelo de mujer de bajo peso, y de incluir la talla 40 dentro de las tallas especiales para personas con sobrepeso y obesidad.

Paremos el carro un momento.

¿En algún momento Mango habla en su campaña, en su publicidad, en su web o en alguna parte de “tallas especiales” o “tallas grandes”?
NO.
¿En algún sitio está escrito “nueva firma especializada en mujeres obesas, de la 40 a la 52”?
NO.
¿En alguna parte se da a entender de forma explícita que la 40 sea una talla especial?
NO.

Según el Ministerio de Sanidad, las tallas especiales van de la 48 en adelante. Cualquier talla inferior no puede ser considerada “grande” ni “especial” porque NO LO ES. Y Mango no ha dado a entender en ningún momento que lo sea.

¿Qué ha hecho la marca? La marca ha anunciado que va a lanzar una línea de ropa con tallas que hasta ahora no fabricaba, o de las que había poca variedad.
Algo por lo que los paladines de los cánones igualitarios llevan bramando DÉCADAS.
¿Que podría lanzar una línea con todas las tallas del mercado, de la 30 a la 60? Pues sí, claro, y se arriesgaría  a perder cientos de miles de clientes. Mango no es una ONG, es una empresa y ¡oh, sorpresa! quiere ganar dinero. Así que saca una oferta limitada para ver si se vende. Y si se vende, ya ampliarán mercado.

El verdadero problema son las tallas elegidas.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 30 a la 36, la explosión habría sido igual de bestial, pero en ese caso denunciando a la firma por dar aún más cobertura a las tallas XXS en vez de sacar ropa para “mujeres reales”.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 36 a la 46, todo el mundo habría aplaudido a Mango por dar más lugar a las mujeres “reales” en sus tiendas, por dejarles espacio, por demostrar que no hace falta tener una XS para ser bella.

Si en vez de ir de la 40 a la 52 “Violeta” abarcase de la 32 a la 46, les harían la ola.

Pero no.
Es de la 40 a la 52.
Y el VERDADERO problema es que a las mujeres que tienen una talla 40 les molesta que les metan en el mismo saco que las “focas” que tienen que llevar una 52. Es eso lo que escuece, y lo que hace que se hable de “tallas grandes” en la calle cuando nunca se ha dicho en la publicidad de la firma. No les importa compartir tallaje con quienes usan una 36, pero se niegan a estar en una firma en la que ellas son las de la talla más pequeña al lado de mujeres que tienen que usar verdaderas tallas especiales, según Sanidad.
Ellas mismas se aplican los cánones contra los que dicen luchar, pero que tienen interiorizados hasta la médula, y tergiversan la información, transmitiendo que Mango ha hecho y dicho cosas que no se ajustan a la realidad.

Yo he sufrido en carne propia las exigencias y el dolor de los cánones estéticos que no tienen nada que ver con tu cuerpo. Y me han tocado mucho más las narices los gritos histéricos en contra de Mango que la campaña en sí. Porque creo que vienen de personas que se quedan en la superficie, que buscan incesantemente el conflicto, y que cuando empiezan a lograr lo que tanto han pedido (que firmas importantes abran sus percheros a tallas más allá de la 38, porque existen multitud de mujeres en España que las usan) se rasgan las vestiduras por sentir que las llaman gordas. Gorda, ese terrible insulto para la mayor parte de las mujeres, que en realidad ni es insulto ni es nada, simplemente define la forma y el peso de un cuerpo.

Y, desgraciadamente, mientras se busque y se provoque la ofensa inventada y el conflicto estéril, ni éste ni muchos otros problemas y dolores sociales se podrán llevar a buen término.




2 comentarios:

  1. Pues yo uso una 40. Y creo que tienes mucha razón en lo que dices.

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  2. Ufff... Una compañera me soltó esa parrafada de la que te quejas. Ahora que estoy informado, gracias, veo que hay mucho bocazas; somos un poco bocazas en este país: lo que comunmente llamamos "bocachancla". Pero está claro que ya era hora... Yo no entiendo que aún haya esta presión a las mujeres. "Cada mujer tiene su "belleza", y punto. Que sí, que como todo, hay límites y demás; pero que sea una obsesión, malo. Me gustan tus escritos, por lo menos das un poco de razonamiento a este ambiente y país que la sangre se nos pone a cien al poco. No sé qué será... Yo también tengo mis prontos: eso que llaman exóticamente "sangre latina" -yo a veces la llamaría sangre sanguínea-.
    Un saludo de Samuel.

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