15 de diciembre de 2013

Cosas que no puedo entender de Francia (IV): Los besos

Las maneras de saludarse son diferentes en todos los países, y eso es algo que cualquiera que haya viajado algo sabe. Sin embargo, tendemos a pensar que Europa es una especie de país gigante (idea reforzada por nuestros políticos, aunque ni ellos se lo crean) y que las costumbres italianas o francesas no deben ser muy distintas de las españolas.
Y luego pasa lo que pasa.

En España, por norma general, se saluda a los desconocidos con dos besos (hombre-mujer, mujer-mujer) o dando la mano (para eso da igual el sexo, aunque es más habitual entre hombres). Este saludo se da, generalmente, cuando te presentan a alguien.

En tu vida escolar no le das nunca besos de saludo a los otros niños, al menos hasta que llegas a la adolescencia, te empiezas a sentir súper mayor, y das besos a tus compañeros de clase cuando quedas con ellos el sábado para ir al cine. Lo mismo en la carrera, ¿para qué voy a saludar con besos a la gente que veo todos los días?

Llegas al mundo empresarial, y las cosas siguen igual: En la entrevista de trabajo das la mano, al conocer a tus compañeros repartes besos, y una vez inmersos en la rutina todo se solventa con higiénicos "Buenos días".

Y, dado que los españoles tenemos fama de afectuosos en los demás países, cuando emigras das por hecho que en tu lugar de destino será igual, o que tal vez sólo se den la mano. No es algo que te plantees mucho en cualquier caso, ya que "todos somos europeos, somos más o menos lo mismo" (que se lo digan a frau Merkel).

Entonces desembarcas en Francia.

En las entrevistas de trabajo te dan la mano, con muchísima fuerza, pero con educación. No te planteas si es normal o no, sólo intentas que te vuelva la circulación a los dedos y te aseguras de no tener ningún hueso roto mientras procuras enterarte de lo que te dice tu posible futuro jefe.

Te contratan (¡yupi! ¡Ya eres un español emigrado! ¡Gracias a ti bajará el número de desempleados que viven en España y el Gobierno podrá justificarse!). Y llegas tu primer día a tu oficina/despacho/mostrador de tienda de souvenirs/recepción de hotel/hamburguesería.

Todo el que pasa delante de ti se para a saludarte, y te da un beso. Todos. Hombres y mujeres. Recepcionistas y directores generales. La gente va a tu puesto de trabajo a darte los buenos días con un beso.

Y piensas “hay que ver, qué acogedores son los franceses… y qué raro que todo el mundo sepa que es mi primer día, si soy sólo la becaria…”

Pasan los días. Cada mañana, besos, toneladas de besos y de “bonjours!”. 

Acabas de llegar y estás estresada sacando las cosas del bolso y poniéndolas en la mesa. Y entran a darte besos.
Andas por el pasillo con prisas, y una pila de papeles en los brazos. Te cruzas con una
compañera que te para en seco para darte besos. Casi te caes con todos los papeles al hacer una pirueta para aceptar su beso y que no sea en los morros, porque por poco os chocáis.
Sales del baño, y mientras te lavas las manos entra el encargado del correo (porque aquí los baños son mixtos) y te da un efusivo beso mientras tú intentas secarte los dedos.

Y no sales de tu asombro. Te planteas si tanto cariño se debe a que eres tan absolutamente despampanante que todo el mundo quiere besarte… pero lo descartas. Si así fuese, te pararían por la calle, intentarían besarte en el autobús, y tendrías que ponerle rejas a las ventanas. Y no es el caso.
Preguntas a un francés de confianza, y te dice que es cuestión de buena educación. Que incluso los niños en el cole besan a sus compañeros al llegar. Te comenta que, de hecho, lo educado sería que tú peregrinases también por los despachos besando a la gente en vez de esperar a que te emboscasen en el pasillo.
Ante semejante explicación, entiendes por qué la peste tuvo tal cantidad de víctimas en este país. Si van besuqueándose a cada paso que dan, pocas infecciones pillan…

Compruebas, además, que se trata de un gesto “educado” dentro de una dinámica en la que hay cosas más bien maleducadas: Por ejemplo, ni te dicen hasta luego cuando te vas en la pausa a comer, ni te dicen hola cuando vuelves de la misma. Y si se te ocurre saludar, te miran con asombro.
Te encoges de hombros. Eres extranjera, así que si no haces el bisou-tour pueden achacarlo a costumbres diferentes y te libras de ser tachada de maleducada. Tú saludas a los que vengan, y fuera.

Pero no es tan sencillo.
Algunos de los que vienen te dan dos besos, como en España. Pero otros quieren darte uno.
No encuentras ningún tipo de patrón ni motivo para diferenciar. A veces das uno, y la otra persona se queda con el segundo beso en el aire, y a veces das dos, y el segundo es forzado.
De nuevo preguntas cuál es el protocolo. Y resulta que depende de la región. No hay forma de saber si la persona que acaba de entrar en tu despacho te va a dar un beso o dos, a no ser que tengas a mano un mapa con las regiones francesas y sus besos salutatorios, y además sepas de cuál procede tu interlocutor.
Qué estrés.

Acabas por poner la cara y dejar que sea el otro el que decida cuántos chasquidos al aire chocando la mejilla quiere regalarte, que para eso es su país.

Se trata, desde luego, de una costumbre peculiar a la que habituarse. Pero no es de las que echarás de menos.
Y tu reflexión, tras la ronda matutina, será por qué no se enseñan en ninguna parte este tipo de costumbres que te permitirían hacerte una idea de lo que te espera en un país diferente, y te evitaría parecer maleducado.

Debe ser que el interés porque seamos un gran estado unido europeo tampoco llega a tanto… No hace falta conocerse tan a fondo, no sea que empecemos a tener ideas extrañas. 
Digo yo.


También en esta saga:
-Las almohadas
-El jamón de York
-La mayonesa

3 comentarios:

  1. Qué bueno. Y que lo digas. Yo he estudiado y trabajado allí, y lo de "la bise" es como vivir en el trabajo del amor. Si tienes reunión a las 9 más te vale llegar a menos cuarto, porque tienes que dar dos besos a media humanidad. Es incomprensible.

    ¿Todavía no has dado con nadie que venga de una región de 3 besos? Pues como te venga una delegación, te quedas sin besos para un mes.

    Qué buen post.

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  2. Jajajajaja. De tres besos sólo me he tropezado a uno por ahora, y menos mal. Si no se eternizaría muchísimo la cosa...

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  3. "Bisou-tour": excelente.

    Y lo peor del caso es que en algunas regiones son 2, 3 ó 4 besos, depende, y ahora muchas veces entre hombres también. Acá en Buenos Aires también se puso de moda eso del beso entre hombres pero uno solo (los latinoamericanos sólo nos damos un beso cuando nos saludamos o sea que podés imaginar lo que pasa cuando un francés besa a alguien en la Argentina: piensa que va a haber un segundo beso pero nada, y se queda colgado esperando algo que no viene nunca).

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