18 de noviembre de 2013

Nocturno

La vela casi se ha consumido. Un charquito de cera roja rodea el cabo que la llama continúa lamiendo, titilante.
Flota en el aire un suave olor a incienso, a tranquilidad, a casa.
Duerme. La ropa aún puesta, el cuello en una postura imposible, las pestañas casi rozando las mejillas.

El sueño parece haber llegado de golpe, sin esperarlo.

Duerme, y la paz que transmite es contagiosa.

Los zapatos en el suelo, de cualquier manera. La ropa dispersa. Folios, libros, carátulas vacías.
El ordenador aún encendido, aunque la pantalla hace largo tiempo que se apagó.

Huele a casa. A tibieza. A noches desgranadas sin prisas.

Sus labios dibujan una sonrisa tranquila.
¿Con qué sueñas, tan lejos de este mundo que te rodea y te observa?

Se gira, acomodándose, dándole a todo la espalda y refugiándose sin pretenderlo junto a la pared.

La suave luz amarilla que aún ilumina la habitación no le molesta, ni siquiera la percibe.

Su respiración es lenta, pausada, imperturbable. Su aliento mueve levemente las sábanas y dispersa su tenue olor por la almohada.
El olor de su piel, de su respiración, de su ropa.

La puerta está entornada, pero nadie va a entrar. Es muy tarde. Hace horas que todos duermen.
La persiana no está echada. Si no se despierta para cerrarla, en unas horas los rayos del Sol interrumpirán su descanso.

Ahora, la Luna llena, hermosa, mágica, vela su sueño.
Le susurra al oído nanas olvidadas.
Le cuenta secretos.
Le da mensajes que, si no durmiese, no podría escuchar.

La cama cruje al moverse su cuerpo.

Parece susurrar en sueños algo inaudible.
¿Qué quieres, qué pides, desde tan lejos?

Sus pies, enfundados en calcetines para protegerse del frío que nunca parece abandonarlos, se mueven, despacio. Parecen buscar a alguien.

La llama de la vela se ahoga en el lecho de cera con un chisporroteo.
Humea.
Y el olor del cabo quemado se cuelga del aire, ahogando por unos momentos el del incienso.

Su nariz se arruga, por el aroma amargo.
Sus párpados revolotean.
Pero no se despierta.

Sus manos rozan la sábana con la suavidad de los amantes.
¿A quién crees acariciar en esta noche, si no hay nadie a tu lado?

La calma pesa sobre la habitación.
Todo está bien.

Y, sobre la colcha, su cuerpo tibio destila esa tranquilidad.
No hay prisa.
No hay dolor.
No hay angustia.
Sólo noche.

Sobre la mesa se apilan los papeles.
Las cosas pendientes.
El Mundo de mañana.
Todo lo que exigirá respuestas, soluciones, lucha.
Pero ahora no.

En su Alma sigue brillando la misma luz.
Y todo está un poco más cerca.

En su mente, en sus sueños, una playa que no existe acoge lo más sagrado que se pueda imaginar.

En su camino, el futuro más bello.

Pero todo eso llegará por la mañana.

Esta noche, sus pestañas rozan sus mejillas.
Esta noche, sus labios sonríen.
Esta noche, sus pies se rozan.
Esta noche, sus manos acarician.
Esta noche el mundo regala un respiro y un refugio.
Un nocturno escondido en el margen de la vida.



4 comentarios:

  1. No me ha quedado claro si es poesía o prosa, cosa que la verdad casi que no me importa, pero es muy bueno. Está muy bien escrito. Tiene todo un aíre muy íntimo que me gusta. Como introducirse en la mente de la protagonista, pero todo visto desde fuera; como si tuviéramos como unas gafas infrarrojas o algo así jaja. En parte, me recordó mucho a Lorca o a Neruda; un poco más a Lorca, aunque con el tono romántico y tierno de algunos verso de Neruda, gran poeta pero persona... -sí, me cae mucho mejor Lorca y además es de la GN27 mi favorito: ¿qué se le va a hacer...?.
    Un gusto saber de ti gracias a Twitter. Ahora te sigo, me gusta cómo escribes. Muy pulcra, cosa que en estos tiempos ya es casi una gran labor (incluso la RAE ahora quiere que escribamos vagamundos y no sé qué historias más), y además con un gran arte.

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  2. Muchas gracias, me alegro de que llegue y guste =)
    No pretendía ser poesía ni prosa, quizás un poco mezcla de las dos cosas.

    Es curioso que es el lector quien le pone sexo al personaje ya que, si te fijas, en ningún momento indico si es hombre o mujer. Para ti es mujer, es bonito ver estas cosas ^^

    Muchas gracias por comentar.

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  3. Exquisito, comparto la sensación de estar en esa alcoba espiando a quien duerme. Rodeados de noche e intimidad.

    Merci.

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  4. Qué bien escribes, haces un uso muy sutil de las palabras que parece que acarician a quien las lee. Transmites muy bien esas sensaciones nocturnas de paz y tranquilidad. Me identifico plenamente con tu personaje en este relato el cual imagino que describe alguna parte de ti; en la noche encuentro siempre sosiego, a menudo encuentro en ella mis momentos de mayor lucidez y creatividad en la soledad.

    Un placer leerte

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