25 de noviembre de 2013

Historia de mi primera vez con BlablaCar, y de cómo no me secuestraron

"-¿Cómo vas a ir hasta Rennes? ¿En tren?
-Pues no me va a quedar otra, aunque es carísimo y tengo que hacer tropecientos transbordos.
-¿Y por qué no vas en covoiturage?
-Apuff…."

Covoiturage (pronunciado “covuatugash”) es como se llama en Francia a ir en coche compartido. Y es también el nombre francés de la empresa “BlablaCar”, esa especie de red social para que personas que no se conocen viajen juntas, compartiendo gastos, siendo más ecológicas, y contándose sus vidas.

Yo era reticente, la verdad. No porque la idea me pareciera mala, para nada, creo que es una iniciativa súper chula. Pero lo de meterme en el coche de un desconocido… Como que no.

Y dirán ustedes, ¿qué puede pasar? ¿De qué tenías miedo?
Pues de que me secuestrasen, evidentemente.
Sí, no se rían. A mí el covoiturage me daba mal rollo porque me parecía una oportunidad perfecta para un secuestro: Una extranjera pizpireta se mete en el coche de un siniestro francés… Y nunca más se sabe de ella. Y suerte para encontrarla, porque en la web no se facilitan matrícula ni datos personales.

(Sí, aún siendo una persona bastante valiente tengo cierta tendencia a la anticipación dramática catastrofista, qué le vamos a hacer…)

Aún así, la diferencia  entre ir y volver en tren y en covoiturage era de 80 euros y 5 horas de viaje, así que me lancé a investigar este sistema como buena periodista.

Reconozco, con cierto embarazo, que lo primero que hice fue meter “Blabla car secuestro” en Google en español, inglés y francés. Viendo que ningún resultado alentaba mi alarmismo (aunque también puede ser que el pobre secuestrado no haya sido encontrado aún), y que sólo encontraba la noticia de un fugitivo en Valencia que le dio un buen susto a los que iban en el coche con él, me tranquilicé bastante.

Después investigué a fondo el funcionamiento de la red social:
Es obligatorio tener un perfil, y recomendable que certifiques tu mail y tu número de móvil, para que el contacto contigo sea más fácil. No es necesario introducir ningún dato personal, aunque sí el modelo y color de tu vehículo.

El sistema es el siguiente: Un conductor propone un viaje, un número de plazas en su coche y un precio por persona (que no puede ser mucho mayor que el de gasolina + peaje dividido entre las plazas del vehículo). Los viajeros hacen preguntas sobre el trayecto, lugares de recogida, y reservan sus plazas dando su tarjeta de crédito. Bla bla car retira el dinero, y da al viajero un código que debe entregar al conductor al final del viaje. Si el código no es introducido por el conductor, el dinero vuelve a la cuenta del viajero.
(Creo que en España se da la opción de pagarlo en mano al conductor, pero no tengo información al respecto).



Todos los usuarios tienen bajo su foto (o, en su defecto, silueta de colores) cierta información: Su sexo, su edad, si suele hacer covoiturage o no, si prefiere trayectos con fumadores o no fumadores, si le parece bien viajar con animales, y cuánto le gusta charlar (Bla, Blabla, o Blablabla, es un sistema muy científico). Así se te permite hacerte una idea de con quién vas a viajar.

Y ya con todos estos datos, te lanzas a la aventura.

Te puedes encontrar de todo en el coche: Venerables ancianitas de 70 años que te piden que les cuentes tu vida, madres de familia que viajan con sus hijos además de los pasajeros extra, universitarios que utilizan este sistema para que les salga más barato ir y volver a casa los findes… Y en cada caso la música, la conversación y el trayecto serán diferentes.

Por último, es importante saber que la base del sistema son las opiniones de los usuarios. Tú puedes (y debes) dejar un comentario sobre el viaje que has realizado, y sobre el conductor (o los pasajeros, si eres quien conduce). Así, futuros viajeros verán qué tal se va contigo (si hablas muchísimo, si eres puntual, si llevas la música muy alta…) y se sentirán tranquilos al saber que mucha gente ha ido en tu coche y ha vuelto a casa para contarlo y ponerte verde, o por las nubes.

(Para los paranoicos: Son opiniones reales. Crear opiniones falsas requeriría hacerse varias  cuentas falsas, reservar  varios covoiturage con tu otra cuenta, pagándolo y todo, confirmar que los has hecho, y opinar después. Es posible, pero es muy trabajoso. Hay maneras más fáciles de atraer víctimas.
Sí, me he planteado todo esto.
Sí, puede que tenga un problema).

Tras leer y escuchar toda la información disponible, incluyendo opiniones en blogs, y la experiencia de mis compañeros de piso que ya lo habían hecho, decidí que no había razones lógicas para tenerle miedo a aquello, y que además no podía ser que una persona inteligente y con sentido común anduviera asustada por secuestros improbables en vez de comprobar por sí misma que no se daban. ¡Al fin y al cabo qué somos, leones o huevones, demonio!

Total, que allá que me fui. Dos covoiturages en dos días, y la experiencia ha sido muy muy positiva. Un viaje rápido, ameno y tremendamente barato tanto a la ida como a la vuelta. Dado que os lo estoy contando, nadie me ha raptado (no, no escribo desde un zulo, ni mi secuestrador me ha robado la contraseña, soy yo libre sana y salva, lo juro), y puedo recomendar el covoiturage a todo el que le apetezca probarlo.

Yo, desde luego, repetiré, tanto aquí en Francia como en España a la vuelta. Aunque, por lo que sé, aquí está más extendido.

Así que si alguien ha llegado a este blog con el mal rollo que tenía yo en el cuerpo la semana pasada, que se tranquilice y siga investigando hasta convencerse ^^


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Para los que esto lo tienen ya superado, que se lancen con el “coachsurfing”, y nos cuenten la experiencia a los que vamos poco a poco.

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Unos meses después probé finalmente Blablacar en España y lo conté aquí.



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