22 de noviembre de 2013

Becaria en Francia: Pensamientos aleatorios de un jueves de noviembre

08:00
Suena la alarma.
No quieroooooo.
Algún día superaré mi noctambulismo, seré capaz de acostarme temprano y de levantarme a las ocho sin desear morir…
No, todos sabemos que no.

Atraso la alarma.

08:45
Suena la alarma otra vez
Hago la croqueta hasta el borde de la cama, me tiro al suelo y saco los pies antes de dar con las costillas en la extraña moqueta de arpillera que hay sobre el suelo de mi cuarto.
Me visto.
Me deshago el intento de trenza de cinco cabos de anoche. Nota mental: si te vas a poner creativa con tu pelo, hazlo antes de que se seque.
Me hago una coleta alta.
¿Me pongo las lentillas? 
No, que luego me tiro el día mirando a una pantalla y al llegar a casa me las tengo que quitar con un raspador.

09:10
Salgo de casa.
QUÉ FRÍO HACE EN NIORT.
Cojo el autobús, enseñando mi placa del FBI niortés.
Llego al trabajo.
La jefa se ha tomado la mañana libre, así que nadie sabe que he llegado tarde. Yupi.

9:35
Me pongo a trabajar.
Comunicados de prensa, artículos…
Escribo un correo a soldado Joe y a presentadora S.
Acompaño a Lt a por unas acreditaciones. Por supuesto, no las tienen.
Ordeno las fotos de la semana pasada.
Llamo por teléfono a medio Niort. Cada vez se me da mejor.

13:00
Como.
Es curioso, entre semana a estas horas francesas estoy famélica, y los findes me pueden dar las tres de la tarde antes de empezar a hacer la comida. Mi organismo tiene una adaptación parcial al horario francés muy peculiar.
Sigo la conversación a medias. Me vuelvo a sorprender de la cantidad de hijos que tiene aquí la gente, y de lo jóvenes que empiezan a reproducirse. No sé si es porque este pueblo es tan aburrido que es lo único con lo que entretenerse, o por devoción, pero es muy curioso.
Qué simpática es aquí todo el Mundo. Da gusto.

15:00
Reunión con ConZeta y McB sobre mis prácticas.
Todos estamos encantados de habernos conocido. Qué bello es el proyecto Leonardo y la cooperación europea.
Alaban mi francés hablado y comentan que el escrito se me da peor.
“¿Qué aporta La Buhonera a la empresa, madame ConZeta?”
“Trabajo extra… Bueno, y su personalidad. Es muy agradable, siempre saluda…”
Da gusto que valore tu labor la persona que menos sabe de ella…

16:30
Mamáfrancesa me da la enhorabuena por mi último artículo. Aunque me lo ha tenido que corregir, dice se nota que he mejorado mucho el francés escrito.
Le adoro. Mucho.

16:56
Bus al centro, tengo que hacer unas fotos a un Monsieur. Tenemos cita a las 17.45.
El plan es hacerle las fotos, pillar el bus de las 18.07, soltar los bártulos en casa e ir a la compra para evitar tener que chupar el hielo del fondo de la nevera como cena.

17:30

Llego al edificio. En la recepción hay una gata tricolor preciosa durmiendo sobre una de esas bandejas para dejar los papeles.
El Monsieur no está. No pasa nada, es pronto.

17.45
El Monsieur sigue sin estar. Me siento en una silla de plástico a esperar;

18.00
El Monsieur no llega. Me pongo a rever un capítulo de The Newsroom.

18:08
Bye-bye bus. El Monsieur continúa sin dar señales de vida.

18:30
El Monsieur aparece, corriendo.
Muestra reticencia a que le haga las fotos “¡llego tarde y tengo cosas que hacer!”
Como soy una profesional, sonrío y le digo que será sólo un momentito.
Hago tres fotos. Sólo sale mirando al objetivo en una.

18:35
Salgo a la calle.
El suelo está encharcado, debe haber caído una tromba importante.
De buena me he librado, porque no llevo paraguas.
El frío es absolutamente inaudito.
Empiezo a tiritar a lo bestia, y dejo de sentir la nariz y los dedos. Es la última vez que salgo sin guantes.
Un gato atigrado me mira y se esconde debajo de un coche cuando intento hacerle una foto.
Decido ir al súper del centro y hacer allí la compra, porque ya no hay buses y no me da tiempo a ir a casa a dejar las cosas.
Me pongo Bon Iver a todo volumen en los cascos. Está ganando muchos puntos en mi gusto musical.
Empiezo a pensar en escribir este post.

18:45
Un hombre mayor me para en medio de la mega cuesta de Alsace-Lorraine. No puede abrir la puerta de su bloque. Está tiritando. Le abro la puerta. Pobrecillo.
Pregunta inquietante: Si en noviembre hace este frío, ¿qué hace la gente en enero?
Me alegro al recordar que no estaré aquí para averiguarlo. La experiencia Leonardo está siendo muy buena, pero me gustaría volver a un lugar de temperaturas razonables.

18:50
Llego al súper. No siento las manos ni la cara.
Hago la compra rápido, intentando que no se me olvide nada.
Doy vueltas por las estanterías. No me aclaro en este sitio, vengo poco y no le tengo pillado el punto.
¿Esto ya lo he cogido? ¿Me quedaba pan de molde?
Mierda, aquí no hay cerillas… Ah, sí, están ahí.
Cojo 3 Pastabox. Paso de cocinar para mañana, ni para el lunes.
Meto lo más pesado en la mochila (donde ya están una carpeta llena de papeles, un Petit Nicolas, mi portátil con su cargador y el tupper de la comida de hoy), y el resto en una bolsa.

19:15
Salgo del súper.
Soy una especie de jorobado de Notre Dame más deforme: Mochila con unos 7 kg de peso, bolsa de la compra en la mano izquierda y bolsa de la cámara de fotos del trabajo en la derecha.
Camino hacia casa con un humor decreciente.
Ni siquiera el capitán Haddock que por alguna misteriosa razón está siempre en el escaparate de la farmacia me anima.




19:30
Llego a casa, abro la puerta casi de una patada.
Me acuerdo de golpe de que habíamos quedado en ir a cenar a casa de Camille y Sorisas. No tengo fuerzas para volver a salir de casa. Lo siento.
Coloco la compra, me derrumbo en una silla y me como un sándwich que he comprado mientras le cuento mi absurda tarde a Fleur.

20:00
Subo a mi cuarto y me pongo ropa de estar por casa. La vida puede ser maravillosa.
Hago la croqueta en la cama viendo una serie. Qué alivio volver a sentir las extremidades.

21:00
Pongo una lavadora y hablo por teléfono con casa.
Presentadora S ha respondido a mi correo. Está plofilla, a ver si hablo con ella. De soldado Joe nada sabemos... La física es una amante exigente.

22:00
Debería cenar, pero no tengo ganas de cocinar.
Escribo en el cuaderno verde con Flume de fondo. Busco la letra. Me flipa.

23:00
Tiendo la lavadora y pongo otra.
Debería irme a dormir pero tengo que esperar a que termine la lavadora.
Cierro el viaje a Mont Saint-Michel con Camille.
Veo capítulos en bucle infinito mientras pienso si escribir este post.
Mejor no, estoy tristona y de mal humor, me va a quedar deprimente y no me apetece. Ya lo escribo en otro momento.

00:00
La lavadora no termina, y no termina, y no termina…
Se me cierran los ojos.
Leo artículos y sigo viendo series.

01:20
La lavadora termina.
Tiendo, me pongo el pijama y pongo la alarma para mañana.
Caigo en la cama como un fardo.
Buenas noches…



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