20 de octubre de 2013

No me han dado la beca... Y no pasa nada

Hoy, estoy muy orgullosa de mí misma, por razones que nunca pensé que me enorgullecerían. 

¿Qué ha ocurrido? Lo explico.

Dato 1: Desde hace varios meses, andaba detrás de una beca para un cierto trabajo. Había apostado mucho por ella, ya que era una gran oportunidad, y tenía mucho interés en recibirla. Además, me sabía cualificada para obtenerla, y para hacerlo bien una vez en el puesto.

Dato 2: Esta noche, tenía la fiesta de cumpleaños de una amiga.

Hechos: Hasta donde yo sabía, los seleccionados para la beca serían convocados en noviembre, por lo que sólo quedaba esperar. Pero por esas intuiciones que a veces surgen, me dio por consultar hoy cómo iba el proceso, y me informaron de que la lista de preseleccionados salió el pasado lunes.

Busqué dicha lista y comprobé con incredulidad que, en contra de los criterios anunciados, la preselección se había hecho en función de la nota media de los candidatos, sin tener en cuenta sus currículums. Yo no estaba en la lista.

Mi primera reacción fue de incredulidad, tristeza y un poco de angustia (tal como están las cosas, ver desaparecer oportunidades de cuajo provoca mucho miedo, sobre todo cuando dicha oportunidad es casi tu único plan para el futuro inmediato).

Y aquí viene lo interesante.

La Buhonera de siempre se habría hinchado a llorar, habría despotricado contra el proceso de selección, sus encargados, sus designatarios, y la madre que los trajo a todos al Mundo. Se habría enfadado, se habría culpado a sí misma por tener mala nota media, y se habría metido en una espiral de pensamientos negativos de la que le habría sido muy difícil salir.
La Buhonera de siempre habría decidido no ir a la fiesta, o pasarla con cara de palo y perdida en su cabeza.

Pero no ha sido así. Los cambios que tanto me estoy esforzando en hacer desde hace casi dos meses han aflorado de golpe y han cambiado la situación radicalmente.

He decidido no enfadarme, ni ponerme triste, ni frustrarme.
He decidido que mi exclusión de la lista de la beca pertenece al pasado, y lo que decida hacer con mi vida cuando acabe mi aventura francesa pertenece al futuro, por lo que no tenía sentido que ambas me arruinaran el presente.
He decidido que ésta era sólo una oportunidad, y que habrá muchas más.
He decidido que mi exclusión no tiene nada que ver con mi valía, sino con criterios bastante arbitrarios.
He decidido que yo he disfrutado mi carrera del primer día al último, y que si no he tenido las mejores notas es porque he dedicado mi tiempo a muchísimas otras cosas, que me han enriquecido personal y profesionalmente.
He decidido que ésta ha sido una prueba perfecta para demostrarme a mí misma que mis intentos por ser positiva y ser mejor son algo más que palabras, que puedo enfrentarme a una situación que, pese a todo mi esfuerzo, no salga como quiero, y triunfar.
He decidido pasármelo de puta madre en la fiesta.

Y así ha sido.
Me lo he pasado genial, me he reído muchísimo y ni me he acordado de la beca.
Y cuando, al irme a acostar, me he acordado... Me he dado cuenta de que no es tan grave.
Es una sensación increíblemente liberadora, y me apetecía compartirla.

Me he sentido muy orgullosa de mí misma. Y he sentido que el carromato va por muy buen camino.

No me han dado la beca, han decidido rechazarme... Y no pasa nada.

Habrá un mejor futuro esperando tras la esquina para ser luchado.
Será por caminos, por oportunidades, y por tiempo en esta vida.

Buenas noches, y a ser felices ^^

1 comentario:

  1. Paloma, me alegro tanto de leer todo esto! Si algo me ha enseñado el último par de años, es que se cierra una puerta, pero se abren dos más. Y de verdad, que no hay mal que por bien no venga, solo que igual tarda algo en aparecer.
    De mientras, eres joven, eres libre, y estás currando de lo tuyo en un país que te gusta y en el que puedes crecer y aprender cosas nuevas. A disfrutar ya seguir buscando cosas nuevas :)

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