9 de octubre de 2013

AZERTY, o cómo aprendí a escribir por segunda vez

Por mucho que algunos lo nieguen, en la era analógica algunas cosas eran más fáciles que ahora. Y no, este no es un post sobre privacidad, sobre el interés de Obama en los trapos sucios de todo el mundo, ni sobre lo bonito que era relacionarse sin una pantalla.
Este es un post sobre aprender a escribir.

Antes de la llegada de los ordenadores, e incluso de las máquinas de escribir, cuando uno aprendía a expresarse por escrito, tenía un recorrido enorme hecho. Daba igual qué lengua aprendiese, si tenía su mismo alfabeto iba a poder utilizarla eficientemente. Y, si tenía un alfabeto diferente, sólo era cuestión de aprenderlo. Te costaría más o menos, tendrías que cambiar el sentido de la escritura o saber escribir de una manera y pronunciar de otra, pero la base era la misma.

Luego llegaron los teclados, y todo se fue al garete.

Si nunca habéis tenido que trabajar fuera de España, tal vez no me entendáis, o lo hagáis de forma muy superficial. Y por ello creo que es justo advertiros, para que sepáis lo que os espera si se os ocurre salir de casa sin portátil.

Cuando a nosotros (cada vez más jóvenes) nos inician en el mundo de la informática, nos acostumbran a utilizar un tipo de teclado que, por si alguno no lo sabe, se llama QWERTY (por las cinco primeras letras de su primera línea, muy creativo). Es el sistema al que estamos acostumbrados, el que probablemente tenga el ordenador o el móvil que estás utilizando ahora mismo para leer este post.
Y tú creces feliz y contento, escribiendo en QWERTY, seguro de ti mismo, y adquiriendo cada vez más velocidad en los dedos. Sin estudiar taquigrafía, sólo gracias al vicio informático puro y duro, eres capaz de teclear rápido y bien, usando casi todos los dedos.

Y, justo cuando todo es maravilloso, te conceden una Erasmus y te vas a París. O a Bruselas. O te sale trabajo en Lyon. Te marchas a un país francófono, en definitiva.

Tú sabes, evidentemente, que la eñe es una letra que no existe en otros idiomas y que probablemente el teclado del país al que vas no la tenga. Pero tienes recursos, te da igual usar gn o ny o nh cuando tengas que comunicar con España. No tienes más miedos respecto al uso de un teclado extranjero.

Pobre iluso...

Cuando te sientes por primera vez ante un ordenador de allí, probablemente te lances a escribir sin mirar las letras... Y al ver la pantalla se te saldrán los ojos de las órbitas. "¿¿Pero eso qué coño es?? ¿¿Qué le pasa al teclado??".



Al teclado le pasa que se llama AZERTY, y tiene la mitad de las letras cambiadas de sitio. La A, la Q, la E (letra más usada en español), la M, la Z y la W tienen nuevos emplazamientos totalmente desconocidos para ti.
Los acentos agudos no existen, la e con acento agudo (é) y la a con acento grave (à) tienen sus propias teclas.
Los números se encuentran donde siempre, sí, pero hay que pulsar Shift o Bloq Mayus para utilizarlos. Y, como en las antiguas máquinas de escribir, el Bloq Mayus te cambia TODAS las teclas, no sólo las de las letras.
Los signos de puntuación son extrañísimos: El punto en el Mayus del punto y coma, el signo de interrogación en el Mayus de la coma...
Y así un sinfín de pequeñas pero importantes modificaciones que te han imposible escribir de corrido una simple frase.

De pronto estás tecleando en modo aguilucho, con los índices curvados cayendo sobre las letras, una tras otra, y te sientes como tu abuelo cuando le da por escribir en Word. Te visualizas desde fuera y te das vergüenza.
Poco a poco te confías, y hasta te lanzas, y crees que le has cogido el punto... Pero no. En el momento menos esperado (y más inoportuno) se te traban los dedos, la q se vuelve a, la eme parece haber desaparecido... Y todo es un desastre.

Sentirás, además, frustración al ver cómo los franceses te miran con condescendencia, como pensando "Pobrecilla, ni sabe escribir a ordenador... ¡cómo estarán las cosas en España!". Una conmiseración que te hará salir ampollas de rabia, viniendo de personas que probablemente sean incapaces de utilizar Powert Point sin un cursillo intensivo previo (la inutilidad informática del grueso de los franceses da para otro post).

Si se te ocurre intentar escribir en español con el teclado infernal, prepárate para morir. El AZERTY es un teclado para redactar en francés, y sólo en francés. Está hecho así, y no tiene el menor complejo. Al escribir en tu lengua, además de la eñe, te faltarán todas las tildes del mundo, los signos de interrogación y admiración de principio de frase, y seguirás confundiendo "que" con "aue".
Llegados a este punto, tienes tres opciones: Abrir en el ordenador de la oficina el Word, cambiar el idioma a español y dejar que el corrector ortográfico arregle las aberraciones, copiarte los caracteres que te faltan en un bloc de notas e ir copiando y pegando a medida que lo necesites, o escribir a pelo y explicar a tu interlocutor español que no es que te hayas vuelto analfabeto, que la culpa es de las teclas (si no te cree, mándale una foto del teclado que usas, o el enlace de este post ^^).

Existe una cuarta opción: Buscarte los maravillosos atajos que aconsejan los sabios de internet, según los cuales teclear "Alt + k<dhajhdgj12w" da como resultado la eñe. Es un unicornio. Esos trucos no funcionan jamás, y si te confundes de teclas igual apagas el ordenador, o le mandas a Vladimir Putin una felicitación de Navidad. Apuesta por lo sencillo y deja las genialidades para los genios.

Pero la más perversa cara del AZERTY no la experimentarás hasta horas después de deshacerte de él, cuando vuelvas a la comodidad de tu hogar con tu maravilloso teclado QWERTY al que de pronto sientes que nunca has demostrado el cariño que debías.
De pronto, al comenzar a escribir, de nuevo se te resbalarán los dedos, y tus mails se llenarán de "aue". "¿¿¿¿¿¿Qué leches pasa?????? ¿¿¿¿QUIÉN ME HA PUESTO UN TECLADO FRANCHUTE EN EL PORTÁTIL????"
Nadie. Pero tras 8 horas en la oficina trabajando con el teclado maligno, tus dedos se han acostumbrado y deben volver a familiarizarse con su viejo amigo, que ahora les resulta extraño.

Acabarás con los dedos esquizofrénicos, tecleando sin ton ni son, sin adaptarse a ningún ordenador, y pidiendo a gritos un psicoanálisis que les explique quiénes son, qué hacen al final de las manos, y hacia dónde deben ir para escribir correctamente.


Y, por si toda esta diversión no fuese suficiente... ¡hay aún más modalidades de teclado! Sólo en los países de alfabeto latino de Europa, existen otros 4 tipos. Y eso sin salir de nuestro continente, y sin abordar ordenadores que usen alfabeto cirílico, árabe, o alguno de los del lejano Oriente.

Por eso digo que la informatización nos ha complicado la vida innecesariamente. Ahora no sólo hay que saber comprender el idioma, hablarlo y escribirlo, sino que también hay que familiarizarse con el teclado del país en el que se utilice, y conseguir que en tu cabeza quepan las distintas distribuciones de teclas y sus atajos. Y todo eso sin que nadie te lo pregunte jamás en una entrevista de trabajo, ni cuente en el currículum, con el tiempo y esfuerzo que supone hacerse a ello... No me digan que no es tremendamente injusto.

Es por eso que yo rompo una lanza (que de nada va a servir, pero yo la rompo igual) por la unificación de los teclados del Mundo de alfabeto latino. ¡QWERTY para todos! ¡Occidente unido a través de sus teclas! Hagamos una cadena de caracteres que nos permita comprendernos mejor y ser más eficientes en nuestro trabajo. I had a dream, y podemos cumplirlo con un par de leyes bien dirigidas...

Es un sueño imposible, pero me hace tan feliz tenerlo en mente cuando cada mañana me tengo que volver a aclarar con el AZERTY...

2 comentarios:

  1. ¿Y aquello de hacerte con un teclado español y configurarlo en el ordenador francés para evitarte más lios?

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  2. Ésa es buena opción, siempre que te dejen hacerlo. Pero normalmente en el trabajo no te suelen permitir llevarte teclado propio. Aparte que hay que pedir a los informáticos de la empresa que te den permisos para instalarlo, o te lo instalen ellos, y normalmente no se prestan ya consideran que lo que debes hacer es acostumbrarte a tu puesto de trabajo.

    Y si es en la universidad, igual. No te suelen dejar que te lleves teclado propio allí... Al final hay que aprender a desenvolverse con el de ellos.

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