25 de septiembre de 2013

"Un ladrillo no sabe llorar/pero tampoco lleva bien el compás"


Y ya está bien.
Y a salir.
Y a sonreír.
Y a conseguir que todo salga lo mejor posible.
Y a lograr los objetivos.
Y a no dejar que el miedo gane una partida que está destinada a perder.
Y a acordarse de un viaje en furgoneta cantando a gritos por las calles de Madrid.
Y a reírse.
Y a recordar a quienes nunca lo supieron que tienes una sonrisa preciosa, que no es justo que últimamente esté tan escondida.
Y a ayudarse de la música, de los libros y de la fuerza que te ha permitido verlas peores.

De esta se sale más fuerte, más entera, más feliz y con todas, absolutamente todas, las batallas ganadas, porque lo dice el corazón que es quien más sabe de estas cosas.




"Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 
Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 

Siempre me levanto con el pie mirando al suelo. 
La voz muda me saluda desde lejos, 
me regala su silencio pero yo me hago el sueco 
mirándome en el espejo. 

Y el espejo me devuelve su reflejo sin el mío, 
yo lo asumo y sigo pero no me fío. 
Me autodiagnostico sin un éxito mínimo, 
así que me deprimo. 

Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 
Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 
Tengo el alma en cuarentena .. y roto el cuerpo. 
¡Qué dolor, qué pena y qué tormento! 

Salgo a las aceras el andar desafinado. 
La maleta llena de cantos rodados. 
La sonrisa boca abajo de subir tanta escalera 
sin llegar a ningún lado. 

Y la historia me critica porque siempre estoy penando. 
Y yo le digo: “Pobre de aquel que oculta su llanto” 
Un ladrillo no sabe llorar 
pero tampoco lleva bien el compás. 

Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 
Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. 
Tengo el alma en cuarentena. y roto el cuerpo. 
¡Qué dolor, qué pena y qué tormento! 

Y cómo me duele la vida entera
Y el médico me ha dicho que ponga en entredicho 
la verdad más verdadera, que llegue tarde al nicho
y que a cada dolor nuevo le busque un placebo. 

A mi burro, a mi burro le duele el amor 
porque nadie le quiere, sólo le quiero yo. 
Y a mí la pena me saluda cuando más me estoy riendo, 
de remiendos tengo lleno el corazón. 

A mi burro, a mi burro le duele el amor 
porque nadie le quiere, sólo le quiero yo. 
Y a mí la pena me saluda cuando más me estoy riendo, 
de remiendos tengo lleno el corazón. 

A mi burro, a mi burro le duele el amor 
porque nadie le quiere, sólo le quiero yo. 
Y a mí la pena me saluda cuando más me estoy riendo, 
de remiendos tengo lleno el corazón. "

(El Kanka - Lo mal que estoy y lo poco que me quejo)




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