1 de septiembre de 2013

Humanos en el planeta rojo

Hace apenas unas horas que dejó de ser 31 de agosto en todo el planeta Tierra. Y, por tanto, que se cerró el plazo para inscribirse en la misión Mars One.

Por si alguno no se ha enterado (aunque le llevan dando vueltas al tema unos cuantos meses), se trata de un proyecto que pretende tener asentamientos humanos en Marte para el año 2023. Y, para ello, ha estado reclutando voluntarios que deseen pertenecer al proyecto.
Se trata de una iniciativa privada, holandesa, que quiere lograr lo que la NASA aún ni se plantea, y establecer una colonia humana en el planeta rojo.

Los requisitos son ser mayor de 18 años, estar en buena forma física, saber inglés y ser personas con resiliencia, adaptabilidad, curiosidad, capacidad de confiar en los demás y creatividad. Y, por supuesto, disponer de un ordenador con conexión a Internet para inscribirse. Que parece una tontería, pero no lo es tanto.
Han podido presentarse personas de todo el Mundo, pagando una cuota que dependía del nivel económico de su país de procedencia, y que serviría para financiar parte del proyecto (presupuestado en unos 11 mil millones de dólares) y para comprobar que la gente de verdad está interesada.

Se esperaban un millón de candidatos, pero el recuento final ha sido de 165.000.

Y, ahora que ya están cerradas las líneas, analicemos en profundidad si de verdad son pocos, y de qué trata realmente este proyecto.



La progresión de la misión será la siguiente:

-2013 (ayer): Se seleccionan unos 1.500 candidatos, que entran en un proceso de exclusión
-2015: Sólo quedan entre 28 y 40 candidatos que se dividirán en grupos de 4 personas para ir yendo paulatinamente a Marte cuando llegue el momento. Habrá hombres y mujeres, para permitir la reproducción (primeros niños con DNI marciano). Pero no se enviarán parejas.
Los seleccionados tendrán que pasar 7 años de entrenamiento para lo que les espera.
-2016: Una nave no tripulada sale de la Tierra con 2.500kg de suministros y víveres.
-2018: Un rover parte hacia nuestro planeta vecino para encontrar el mejor terreno de la zona (vistas chulas, posibilidad de hacer piscina, zonas ajardinadas y esas cosas)
-2021: La urbanización "Páramos rojizos" estará ya montada. Se compondrá de dos módulos de vivienda, dos de soporte vital, y dos vehículos para desplazarse por el vecindario.
-2022: los habitáculos ya tendrán suficiente aire y agua como para sustentar a los cuatro primeros astronautas.
-2023: Llegan los cuatro pioneros
-2025: Llegan los otros cuatro residentes de la urba.

Y, ¿cómo se financiará este proyecto? ¿Qué irá ocurriendo?
Bien, la empresa sin ánimo de lucro que organiza la misión, pondrá buena parte del dinero. Otra (pequeña) parte se sacará de las inscripciones de los voluntarios. Existe, asimismo, la posibilidad de hacer donaciones altruistas al proyecto.
Pero lo jugoso, los verdaderos beneficios, vendrán de otra parte.

Porque la misión no sólo será pionera en llevar humanos a habitar en otro planeta, además será la responsable del primer reality show extraterrestre.
Habrá cámaras formando parte del día a día de los colonos marcianos, grabando sus impresiones, su vida cotidiana, sus vicisitudes en Marte... Un Gran Hermano más allá de nuestra atmósfera.

Habrá quienes lo consideren una parte más del proyecto científico, e incluso una interesante experiencia sociológica: ¿Cómo se adapta una colonia humana terrícola a la vida en otro planeta, sin más seres humanos, sin bosques, sin océanos, sin animales...?
Pero no hay que perder de vista que los choques culturales serán inevitables, que la convivencia de ocho, doce, o veinticuatro personas en un espacio tan reducido será muy complicada, y que se pretende que se reproduzcan, pero que no vayan parejas establecidas. ¿Se necesitan más ingredientes para un culebrón de reality? Lo dudo.

Además, la misión está planteada de manera que los que se marchen nunca podrán volver a la Tierra, habrán de morir en Marte. Y, pese a que se supone que habrá víveres suficientes para quienes vivan allí, y que teóricamente se podrán enviar más, la posibilidad de la escasez es real. Sobre todo si se busca que los colonos se reproduzcan y tengan marcianitos humanos.

Es más, si el proyecto no sale rentable, y después de unos años no se quiere seguir con los asentamientos, la audiencia se ha aburrido, y la NASA no quiere explotar el proyecto, o si simplemente hay una guerra en Holanda y los encargados de la misión fallecen... No se podría regresar. Y, con apagar las cámaras que transmiten a la Tierra la realidad de la colonia en Marte... ¿quién se va a enterar de lo que ha ocurrido allí?

Así que, para mí, la pregunta no es por qué sólo 165.000 personas del millón previsto se ha animado a inscribirse en el proyecto, sino más bien por qué un solo ser humano decide presentarse para ello.

Y, sobre eso, hay muchas opiniones: Quienes llevan toda su vida soñando con el espacio, y sienten que nada les ata aquí. Quienes tienen ganas de aventuras. Quienes lo sacrificarían todo por la ciencia y el descubrimiento.
Yo añado otra categoría: Esas personas que se toman ciertos aspectos de la vida como si los experimentasen en un videojuego. Un ejemplo de este perfil son los soldados del vídeo filtrado pro Wikileaks, que matan a sangre fría, entre aullidos de júbilo, a civiles y niños desde un helicóptero. Para quienes han jugado a videojuegos de guerra, ¿hay mucha diferencia en lo que se ve? Casi diría que un videojuego es más realista.

Por supuesto, también está la ambición humana de colonizar, conquistar y expandirse. Una de las características que nos ha hecho sobrevivir y adaptarnos en prácticamente todo el planeta Tierra.

El caso es que, a día de hoy, casi 170.000 personas están dispuestas a participar en Mars One, cueste lo que cueste. Que 40 de ellos podrían lograrlo. Y que el tiempo nos dirá si finalmente lo consiguen, y si realmente se trata de algo bueno para la Humanidad, o de una ida de olla con final dudoso.

Quién sabe, igual la salida de la crisis económica, ecológica y humanitaria de nuestro planeta es establecer el exceso de población terrestre en Marte, y empezar allí una sociedad nueva, que los televidentes terrestres sigamos con interés.

Seguiremos informando.

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