27 de agosto de 2013

"Los hombres sabemos lo que nos gusta"... y las mujeres a llorar con Bambi

No es raro que, al hablar de la carrera de Publicidad, más de uno se sorprenda "¿¿Una carrera pa hacer anuncios?? ¡Si eso lo hace cualquiera!"

Cuando te metes un poco en el tema ves que no, que todo tiene su intríngulis, y es complicado hacer llegar el mensaje que quieres al público que buscas y de manera impactante. Tiene su ciencia y su complejidad.

Claro que siempre se puede tirar de tópicos.

Desde que tengo memoria llevo escuchando, leyendo y viendo críticas a aquellos anuncios machistas de "¡Pídele que te compre una lavadora!". Todos nos llenamos la boca criticando esa mentalidad desfasada, y elogiando los progresos que llevan a que hoy en día la sociedad sea otra (porque al final, la publicidad refleja lo que la gente es o lo que desea).

Se habla de las campañas de Dove (que parece que son las únicas), de anuncios de detergentes en los que salen hombres, de la igualdad en la comunicación...

Y entonces, aparecen campañas como ésta.





Y tú, claro, te quedas con las patas colgando.

Una campaña publicitaria basada en los estereotipos y clichés sexistas más básicos. "Las mujeres son más complicadas que los hombres" "Los machotes sólo lloran con el fútbol" "Los tíos de verdad son unos cerdos" y "Las tías son unas obsesas de la moda". Todo muy original, actual y pertinente... En la que además, en mi opinión, casi salen peor parados los hombres, que quedan de simples, guarros y obsesos por el fútbol.

Lo primero que piensas al ver los carteles es "Será una coña". Pero no, es en serio, está en las redes sociales de la marca.
Lo siguiente es "los pongo a parir... ¿¡cómo es posible que hagan esto en el 2013?".
Luego le das otra vuelta "Espérate, porque decir algo es darles más difusión, que al fin y al cabo es lo que buscan... que se hable de ellos sea bien o mal..."
Y entonces... ¿qué hago?
Bienvenidos a la magia de la publicidad. Es una situación win/win, en la que si no dices nada, no protestas por un tipo de publicidad que te parece incorrecta, y si te llevas las manos a la cabeza les estás publicitando más. ¿Quién dijo que las campañas agresivas hundían empresas?

En Twitter, como suele ocurrir, ya ha saltado la chispa y cientos de usuarios están poniendo verde a la marca y a su hastag promocional. Pero, pensemos, ¿cuando ese hastag llegue a ser Trending Topic (que le faltará poco), de verdad les va a perjudicar?

Porque, además, la campaña busca ser divertida, y a mí no me cabe ninguna duda de que a muchos les resultará graciosa y ocurrente. ¿Cuántos hemos escuchado alguna vez chistes sexistas, y nos hemos reído (los hembristas también cuentan)?

Lo curioso es que, encima, ni siquiera es la primera campaña de este estilo. Ya hace un par de años nos contaron que "los hombres saben lo que les gusta", en un anuncio televisivo machocentrista, y no les debió ir mal cuando suben la apuesta con sus Verdadades Como Cañas. (Que aparte, vaya porquería de eslogan, ¿no? Una caña dura poco, es pequeña, amarga y se calienta rápida... Yo una verdad así no me la creo).

Así que,  pesar de los gritos indignados en las redes sociales, no serán pocos los que le rían a Amstel la gracia, e incluso digan "Hostia, ¡es verdad! ¡Qué bueno!". Es más, cuando vean la furia desatada en Twitter, dirán "¿Machismo? ¡Pero qué exagerados! ¡Si tiene mucha gracia! Es que la gente se ofende por nada..."

Una prueba más de que la marca consigue lo que quiere, y de que la sociedad a la que se vende está completamente a la altura de los mensajes que se le envían.

Y es muy triste, porque una de verdad se empieza a creer que estamos superando el sexismo, que podemos ser iguales y que se nos trate así... Y se tropieza con una realidad que es una auténtica pedrada, y que va mucho más lejos que cuatro carteles de una campaña publicitaria. Que está en la eterna figura de "la guarra", en los chicos discriminados porque "¿¿¿no te gusta el fútbol???", en las niñas "machorras" que juegan con las herramientas de su padre y en "¿qué te pasa? La regla, ¿a que sí?", en las víctimas por maltrato, en el mal uso y abuso de la ley de violencia de género por mujeres más machistas que cualquier maltratador...

Y da mucha rabia, y muchas ganas de irse a vivir a Marte.

Aunque luego piensas que si esa realidad te apedrea es porque vives en una pequeña isla en la que a casi ninguno de los hombres de tu vida le gusta el fútbol, en que te puedes vestir como quieras, en que la gente de verdad ha avanzado hacia otros modelos... Y piensas que si esas islas crecen, tal vez los anuncios de Amstel dejen de hacerle gracia a nadie. Y decides que a lo mejor es buena idea escribir en el blog, para que quienes viven en islas como la tuya sientan la pedrada, y protesten, y las islas vayan creciendo. Y si por esto la marca tiene más publicidad... pues bueno, en todas las guerras hay daños colaterales. Que todo sea eso.

1 comentario:

  1. Tienes toda la razón, la publicidad siempre gana, y por desgracia el dinero que genera basta para cegar al más sensato supongo... Pero me encanta la conclusión! Las islas irán creciendo y seguiremos avanzando ^^

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