25 de mayo de 2012

Recaídas y reencuentros

Dicen que cuando uno está de verdad enamorado, puede pasar meses sin ver a la persona amada, y aún así sentir el corazón henchido cuando vuelve a tenerla al lado.
Dicen que cualquier adicto corre el peligro de recaer en su vicio, aunque lleve años sin probarlo.
Dicen que los lugares a los que uno pertenece, son capaces de acogerle incluso después de haberlos abandonado.

Ayer, abrí las tapas de un libro. Un libro muy grueso, de más de ochocientas páginas. Un libro en edición rústica, de tapas blandas y letras pequeñas.
Me sumergí en él. Y a medida que leía, a medida que mis dedos pasaban página tras página, comencé a respirar mejor. Comencé a sentir que una llamita se avivaba con fuerza.
Me di cuenta, de golpe, del tiempo que hacía que no leía.

No fue algo buscado, desde luego. El estrés, las responsabilidades, el cansancio y la comodidad de la pantalla, unidos a la falta de un libro suculento, se compincharon para alejarme de lo que siempre ha sido una prolongación de mí misma.
Y de repente me reencontré con el peso del libro entre las manos, con las páginas, con las vidas vividas a través de la tinta. Y me sentí mucho mejor.

Además, caí en la cuenta de que lo poco que leí en estos meses, fueron libros "fast food". Esos libros que lees rápido, que consumes más que disfrutas. Libros que, aunque puedan engancharte y aportarte cosas, se van enseguida.
Éste era un libro de descripciones de ideas y pensamientos que ocupaban diez páginas. Un libro de palabras difíciles y conversaciones sutiles. Una de esas maravillas que hay que leer despacio, disfrutando cada palabra y cada coma con un placer tan estético como narrativo.

Desde ayer, me siento mejor. Siento que una parte de mí ha vuelto a su lugar. Me siento un paso más cerca de la salida de este curso que tanto ha causado.

De nuevo, hay un libro en mi vida. Un libro que leer poco a poco, y que ya tiene tras él dos o tres más, esperando, deseando ser parte de mi recaída, de mi reencuentro amoroso, de mi tentación. Invitándome a volver al que siempre fue mi refugio, mi lugar perfecto, mi santuario.

Os pido perdón por haberos dejado atrás tanto tiempo. Empecemos de nuevo. No volverá a ocurrir ^^



1 comentario:

  1. Me alegro de que te hayas reencontrado con los libros y mas que con los libros, con la lectura, que se había quedado a un lado. Es importante conservar esas pequeñas cosas que te llenan sin darte cuenta y que cuando se abandonan, por poco que sea, se nota aunque no seas consciente de ello.

    Disfrutalo!!! Feliz reencuentro ^^

    ResponderEliminar