28 de abril de 2012

Sin prisas...

Te sientas, tranquila, en la hierba.
Cierras los ojos.
Respiras hondo, llenando los pulmones del olor a hierba mojada, a lluvia, a viento y a primavera recién estrenada.
El cielo está lleno de nubes perezosas que se estiran, llenando de jirones blancos y grises lo que podría haber sido un día soleado.

Una sonrisa te asoma a los labios, casi con cautela:

Se asoma a las comisuras de tus labios, y se va ensanchando poco a poco, de dentro a fuera, mostrando al mundo la felicidad tranquila de quien se siente en paz consigo mismo.

Te levantas y caminas, despacio, hasta la encina. Te subes en la piedra que descansa entre las raíces, coges impulso y te sientas en la bifurcación de las dos ramas más grandes. Siempre que lo haces parece que te vas a quedar ahí encajada...

Trepas un poco más y acomodas la espalda en esa rama que parece hecha para que alguien se recueste. Sientes la fuerza del árbol, su antigüedad, su majestuosidad silenciosa.


El mundo sigue en su latir inquieto, en su prisa incansable.

La vida continúa derramando gota a gota sus momentos.

Pero tú te recuestas en la rama, al calor de la sonrisa más bonita del Mundo, dejando fluir tus propios momentos hacia el sentir más dulce.


En paz...




PD: Un agradecimiento especial al colaborador frikinformático que ha hecho que la barra de la derecha tenga un fondo que permite que sea legible. ¡Gracias mr. Hosyou! ^^

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